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La incidencia del 'e-book' en España es aún mínima, pero en EEUU unos 50.000 lectores optan ya por el nuevo formato. El proceso se acelera y cada vez aparecen mejores dispositivos de lectura.

El sector editorial se despide optimista en la Feria del Libro en Madrid, su gran cita con los lectores, pero expresa su inquietud ante la revolución digital que se avecina.

El Mundo.

Libro y libro digitalizado para leer en un e-book.

Que la crisis económica no está afectando de momento al mercado editorial es un hecho. Editores, libreros y autores confirman en la actual edición de la Feria del Libro de Madrid, que hoy cierta sus puertas, el buen momento que atraviesa el sector y expresan que la inquietud no Gene por ahí sino ante la cada vez más próxima realidad de la imposición del libro electrónico.


«Están apareciendo nuevas formas de edición, el libro electrónico tiende a perfeccionarse, aumentan los contenidos editoriales en la red y los editores empiezan a plantearse la necesidad de establecer nuevas formas de relación con los compradores», señala Antonio Basanta, al frente de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. «Ahora mismo atravesarnos un momento lleno de incógnitas y tenemos muy cercano el antecedente de la descarga de contenidos tanto en la música como en el cine., pone el dedo en la llaga.


«De momento, la demanda de libros electrónicos es mínima», quita hierro al asunto Antonio Marta Ávila, responsable de la Federación del Gremio de Editores de España, quien constata que donde más se nota en nuestro país la incidencia de los e-books es en el sector jurídico, donde copan casi el 6% de la facturación, «pero en el conjunto la inci- dencia es aún mínima».


Pese a ello, los editores españoles son conscientes de que deben prepararse para lo que se avecina y, de hecho, el reto de las tecnologías y la necesaria reconversión digital es uno de los asuntos centrales de su próximo congreso, que tendrá lugar en Sevilla del 18 al 21 de este mes.


Según los últimos datos que llegan de EEUU existen actualmente unos 50.000 lectores de libros electrónicos; editores como Simon & Schuster o Penguin, que trabajan con ellos, declaran que venden entre el doble y cinco veces más este formato que enaños anteriores; Amazon lleva vendidos unas 10.000 unidades de su lector Kindle desde que empezó a comercializarlo el pasado mes de noviembre y Sony Reader ha colocado en el mercado unos 50.000 del aparato de su marca. No debe menospreciarse el fenómeno pese a que las cifras aún no son espectaculares y aunque un sondeo entre el público estadounidense indique que el 82% de los usuarios prefiere el papel, detectándose un mayor interés por el libro electrónico de los menores de 30 años.


José Antonio Millán, especialista en electrónico al tradicional? Ahí está la gran incógnita. «Estoy convencida de que los dos soportes van a convivir mucho tiempo», señala Victoire Chevalier, directora de ventas en España de la plataforma digital e-libro, destinada al mundo universitario, con casi 26.000 libros en español y 40.000 en inglés. Ella tiene muy claro el proceso: «A finales de los 90, cuando explotó la burbuja de internet, los editores se mostraban muy recelosos, pero ahora ya han tomado conciencia de que el formato digital no es un peligro sino una oportunidad. No hay que tenerle miedo sino sacarle beneficio», señala.


De lo que se trata es de abrirse a otros modelos de negocios. idas nuevas tecnologías permiten distribuir mejor los libros y encontrar ostro tipo de clientes», explica Chevalier, quien enumera algunas ventajas muy a tener en cuenta: el soporte digital se puede exportar fácilmente a cualquier parte del mundo. Es una solución al problema de fondo. Los libros agotados se pueden encontrar digitalizadas y, además, el Ebro electrónico supone una respuesta a la agresión medioambiental.


«Puede que en un futuro se seleccione más lo que se publica en papel y se opte por un soporte u por otro dependiendo de las características de la obra», explica la directora de ventas de e-libro. «Al formado tradicional le queda mucho tiempo, pero tenemos que prepararnos. Editores y libreros tenemos que pensar en estrategias comunes», dice, por su parte, Fernando Valderde, al frente de CEGAL, institución que acoge a las librerías españolas, consciente de que el fenómeno no puede cogerles desprevenidos, como si sucedió con la industria de la música y del cine. «Ya hay gente que a través de las librerías permite descargas más baratas, y ése podría ser un camino a seguir, peco aún todo es muy incipiente», comenta Valverde.

Todos los consultados coinciden en que los dos soportes convivirán, las publicaciones técnicas y académicas, digitalizadas; la literatura en papel. En cuanto al usuario, el e-book abre nuevas posibilidades de lectura. A través de una pantalla muy pequeña, se pueden realizar búsquedas dentro del texto, anotaciones, resaltar frases o buscar bi¬bliografía; incluso en el ámbito de la ficción puede llegar a estimular la participación interactiva del lector. Puestos a soñar, ¿por qué no escu¬char la misma música que escucha el protagonista de una novela o ver la ciudad por la que pasea?

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