MELCHOR GASPAR DE JOVELLANOS

1790-1792

 

Melchor Gaspar de Jovellanos (1744-1811) es una de las figuras más destacadas de la ilustración española. Su activa participación en la vida política de su tiempo y su interés reformista por la realidad de la época le llevan a realizar numerosos viajes de los que un buen número se recogen en sus Diarios. En ellos queda reflejado el testimonio de un observador excepcionalmente cualificado desde el punto de vista intelectual y humano.

De sus diferentes visitas a León se han seleccionado tres viajes realizados en 1790, 91 y 92, respectivamente. El primero corresponde a su regreso de Madrid a Asturias después de haber realizado gestiones en favor de su amigo Cavarrus; su llegada a la capital la efectúa el día 5 de septiembre. El segundo tiene lugar a su vuelta a Oviedo desde Zamora después de haber visitado Santander, Vascongadas y parte de Castilla. El tercero, finalmente, constituye un dilatado itinerario por tierras de León efectuado en el mes de Julio y en el que realiza un prolongado e interesante recorrido.

 

A GIJÓN, POR PAJARES, A TRAVÉS DE LEÓN

(VIAJE DESDE MADRID EN 1790)

Sábado 4. A comer a Mayorga: 500 vecinos; 7 parroquias; 24 sacerdotes; un convento de San Francisco con 17 frailes; uno de Santo Domingo con 4; otro de monjas dominicas, ricas. Encomienda de San Juan en diezmos y tierras, arrendada en 45.000 reales. El término diezmatorio comprende 12 leguas; lábranle varios lugares, pastan en él 30.000 cabezas de ganado lanar, pertenecientes a granjeros; es ganado estante, entrefino. Los pastos de bueyes andan estrechos; hay proporcionalmente poco y mal cultivo. Se labran mal las tierras: cuando dan cuatro en simiente, es año abundante. Se vende el trigo por cargas: cada una consta de cuatro fanegas; anda a 80 reales, esto es, a 20 la fanega. El año ha sido escaso en este término, aunque abundante en la provincia. A dormir a Matallana: ruin posada; será insufrible en el invierno por su desabrigo, aunque nueva. Aun se ven cigüeñales entre estos dos pueblos, y huertas bien mantenidas con ellos.

Domingo, 5. A oír misa a León: la oímos en el Mercado; bella fuente; pilón cuadrado, en el centro, sobre un bello zócalo, dos muchachos de buena escultura: tienen en su mano dos caracoles, cuyas bocas se unen; bajan por ellas las aguas, se ve su unión, y caen juntas en una taza, que debiera ser tres veces mas grande.

Pasada la Peredilla, Reguera, nueva hermita del Buen Suceso (feria de Nuestra Señora, en septiembre); está sobre la izquierda Nocedo; siguen los molinos y peñas de Huergas, Barrenos, luego el Millar, más adelante Peña Grande; sigue a la Pola de Gordón; aquí cobra el conde de Luna, (Uceda) un portazgo todo el año de tres cuartos cada caballería de carga cargada, y seis maravedís la de carga; la de vacío y la montada no paga. El ganado vacuno y el mular paga cuando va a la feria de León, y el lanar no paga, por ser del país o privilegiado con la mesta; buenas casitas de piedra y teja, y algunas nuevas. Sigue a Beberinos: peñas altísimas; puente del Tornero, se queda el Bernesga a la derecha. Todo este estrecho va el camino por la derecha del Bernesga entre altísimas montañas, y rozando con las laderas de la misma mano, todas de piedra pizarrosa, siguiendo el curso del rió, el cual, antes de Beberinos, se atraviesa por puente de fabrica del Tornero, y se deja a la derecha. Halláse luego el rió llamado de Buiza, y el camino sigue su orilla a derecha e izquierda, pasándole y repasándole: tiene poco caudal; siguen las peñas altísimas por la derecha, estrenando el camino.

En Beberinos está lo que llaman Ropería de Guadalupe, un monje con sus criados que cuida de la gran cabaña del monasterio repartida por estas montañas a veranear.

Se sale de Buiza a emprender la gran collada, la cual puede admitir un bello camino que la faldee y siga sus ángulos, construyendo en los entrantes buenas cantarillas para recoger las aguas de las vertientes; corre por espacio dE media legua hasta Villa Simpliz y aún fuera corre hasta el famoso paso de puente Tuero, bien y solidamente reparado, aunque con demasiada economía, pues el paso del puente sólo tiene como ocho pies de ancho, y el camino aún no lo es tanto en muchas partes. Por este puente se pasa el río llamado de Villamanín o Busdongo, que entrando por las quiebras de las alturas por tras de Villa Simpliz (ruinísimo lugar), y tras Buiza, aparece luego entre Beberinos y Gordón, se pasa por el puente del Tornero, y toma el nombre del último pueblo, hasta que recobra el suyo, esto es, el de Bernesga. Pasado el puente Tuero, hay unas eminentísimas peñas a una y otra banda, espectáculo de los más grandes y sublimes que puede presentar la Naturaleza. Podrán tener de altura como 600 pies, a lo que parece a la vista. Sigue después de ellas la cuesta de Villamanín, reparada recientemente con seguridad, más con igual economía. Fuera de la estrechez de las peñas, lo demás me parece que admite la abertura de un ancho y cómodo camino. Aún en la estrechura haría lo más la pólvora, pues formar un camino sobre el río, sostenido en arcos, sería tal vez muy dispendioso. Sin embargo, como el trecho no es largo, el cimiento está hecho, la piedra abunda y los jornales son baratos, ¿quién duda que todo se haría a poca costa? A Villamanín, de Villa Simpliz, media legua; de éste a Buiza, otra media. Salimos de Villamanín: vega agradable a la izquierda: en ella el lugar de Ruidiezmo, cabeza del concejo de la Tercia, realengo, patria de los freyles Rodríguez de Robles. Más cerca Ventosilla, también a la izquierda del camino, y luego en él Villanueva, anejo de Ventosilla. Tierra firme y llana, a orilla del río Busdongo, montañas de tierra y, peña a la derecha; algo retirado Camplongo, lugar ruin y humilde; a las dos leguas Busdongo, menos malo, pero mucho. Empieza la subida a Pajares, que ni es agria ni larga; tiene sus rellanos; media legua a la Perruca; poco antes Arvas, a dos tiros de fusil, compuesto todo este camino por los canónigos. Empieza la bajada, reparada desde el 82, pero sin más utilidad que estar algo más franca. No están tomadas las aguas en cantarillas; por esto y por no estar corriente la limahoya de las laderas, se vienen sobre el camino, le roban, y saliendo por él, le destruyen. Es preciso franquearla hasta 40 pies, coronarla de petriles, tirarla más suavemente, multiplicar las cantarillas, hacer algunos paredones, buenas limahoyas, árboles fuera de ella, escarpes, zanjas, recodos, piso igual y firme.

De Villamanín a Busdongo, dos leguas; a la Perruca, media; a Pajares, media; llegamos a dormir; buena mañana, tarde clara y algo fría hasta Arvas; niebla fría hasta cerca de Pajares. Posada del Gallo, mala casa, buena gente; cuarto alto con tres camas, poco aseado. Hecho el camino, se podría sustentar una buena posada. ¡Qué delicioso país al continuar la bajada que sigue hasta Campomanes! Va el camino faldeando los montes de la derecha: ésta y la izquierda,lto llena de prados hasta la cumbre, caseríos y algunos sembrados de trigo y maíz. El río en lo profundo, pero bien aprovechadas las aguas de las vertientes para el riego por medio de canalejas. Sitio admirable: al atravesar el río de Castejón, [río Cabezón], al salir (me parece de la Veguillina) baja cascada de la cima; atraviesa el camino; cae precipitado en la pendiente escarpada que cubren los prolongados vástagos las zarzamoras, escaramujos, madreselvas, etc. Puente Fierros, fábrica de madreñas en que trabajan casi todos los vecinos para llevarlas a León. Se hacen de álamo; primero las desbastan y dan la primera forma en bruto; luego socavan los huecos para el pie; luego las acaban y pulen; al fin las queman o ahúman para darles negro, y las labran par, llevarlas a la feria del Camino, pues todas se consumen en León; y como ellos son los portadores, traen al país todas las ganancias. Todas las montañas son pizarrosas, mas duras. arriba, mas suaves abajo; todas en capas perpendiculares; algunas inclinadas; corren ellas de Sur a Norte, divididas por las aguas, como indican los ángulos encontrados; corriendo las cimas de Oriente a Poniente. Campomanes, puente de Santullano en cepas; carretera; Mieres; allí Pepa y Baltasar; a dormir en Oviedo; comida allí; al día siguiente; a dormir a Gijón.

De Benavente a Gijón por León (Viaje desde Zamora en; 1791)

Día 17. Noche cruelísima; salimos con una mañana igual; a Villaveza una legua, y otra a la barca, todo el camino lleno de charcos e inundado; pasé la barca en coche bien y luego, y dejando Benavente sobre la izquierda, seguimos por la orilla del río hasta San Cristóbal, dos leguas y media; y de allí a Villaquejida, una y media; dicen que ésta es la patria de Santo Toribio Alonso Mogrovejo, que aunque de padres avecinados en Mayorga, nació aquí de paso. Tristísima patria escogió el santo bendito, y tristísimo mesón nos albergó a nosotros, careciendo de todo, hasta de asistencia y abrigo. Salimos a las tres hasta Toral de la Vega, legua y media; este camino todo él de la mañana inundado desde la barca acá; cerca de Toral muchos barros; dejamos a Toral cerca de noche creyendo hallar a Villamañán a una legua de distancia, y ésta a dos; pasamos por San Millán ya de noche; a una legua sobre la derecha queda Valencia de don Juan, donde hay otra barca sobre el Ezla. En Toral hay un palaciote con sus torreones, que es del Señor, y esta mal conservado. Llegamos a Villamañán a las siete de la noche, habiendo andado hora y media en tinieblas, y más por agua que por tierra. Aún peor que esto es la posada, sucia, fría e incomoda. Dios nos saque en paz de ella; dicen que la noche está serena, y acaso va a cambiar el tiempo con el menguante de la luna de mañana. Quiéralo Dios, y a toser y a dormir.

Día 26. Salida de León a las ocho y media de la mañana en el coche de San Marcos, con Peñalva y su hijo. Camino todo guijoso, de muy fácil y barata compostura. La antigua barraca, caída; otra nueva más adelante. Hasta la Hoja, mucha sementera de centeno; al lado izquierdo bellísimo valle del Bernesga, a derecha el del Torio, puede sospecharse por la llanura, el guijo, y las caídas de las vegas, que fueron en lo antiguo un solo río, y al cabo, se partieron; véase por sus orígenes. Comer en la Robla, cuatro leguas; despedir a los cocheros de San Marcos con ochenta reales, y al sargento, con cuarenta. Camino por puente de Alba, Peredilla, el Mijar; a la derecha viene un gran río que llaman de la Mediana, por la izquierda otro, que llaman el de Folledo, por un valle estrecho y ameno; ambos se unen con el que viene de Buiza (Bernesga), Pola de Gordón, Beguerinos o Beberinos y Buiza. Aquí, noche, en una sala con cuatro camas, no mal reparada, aunque poco limpia. Misa en una capilla privada, que dijo un capellán llamado Adrián; por la noche, cuando le avisamos y vino, estaba con medios.

Día 27, domingo. Misa a las ocho; salida por la Collada, un cuarto de legua de subida y otro de bajada, que remata al salir de Villasempliz [Villa Simpliz]; parada aquí hasta las diez; a corto trecho Puente Tuero y el paso: es una montaña primitiva, derrumbada sobre la derecha; a la izquierda está en pie; a la otra tendida; se camina por la derecha del río; subida a Villamanín, a la izquierda queda Ventosilla, tocaban a misa. Lucejo: villa nacida del camino; Camplongo a la derecha; río Busdongo, y luego a la derecha Vegallamos [Vega llamosa], por donde otro río de gran caudal, que todos paran en el Bernesga, casas de Arbas, lugar y colegiata a la derecha en lo hondo, carretera. La Perruca: bajada; grande espectáculo; hondura coronada de alto montes; señales claras de derrumbamiento; casas de Tibigracias [Tibi gratias], sigue la bajada; arroyo del Argayo, que algunos dicen ser el río Torío porque en Tibigracias subsisten medidas de León.

Viaje por León en 1792

El camino hasta León

Día 5, martes. Madrugada; salida a las seis, caminando Poniente: se ve en la falda opuesta el lugar de Villajime, bien cultivado y frondoso, y luego, a la de acá, Villanueva, que es de la parroquia de San Vicente de Nimbra. Esta iglesia se halla al paso, cerca de donde se vuelve a encontrar el camino real que viene por bajo a orilla del río. A la opuesta, Ricabo, lugar de muchos prados; treinta vecinos. Se ve abajo el puente para pasar, y a la parte de acá, algunas tierras de labor y bellísimos prados; al frente, y como cerrando la salida occidental del concejo, la Peña de Parada, alta, escarpada y arenisca, como todas las alturas de este concejo a la misma parte. La parroquia de Cienfuegos, está en el seno que corre Norte-Sur, y en lo alto de él nacen la aguas principales del río que bañan el centro: pero corren Poniente-Oriente hasta unirse a las otras junto a Bárzana. Antes de empezar las famosas revueltas nos dejaron el presbítero don Pedro y el colegial de San Pelayo, don Miguel Terrero, hermano y hijo de don Vicente.

Subida penosísima; lo fue más por habernos cogido una copiosa lluvia. En lo alto de las revueltas se ve la gran cañada y montes que describen el concejo de Teberga. Hermita de Nuestra Señora de Trobaniello. El puerto, es alto, de excelente suelo, y donde se pudiera hacer un buen camino veraniego. A fuerza de subir y dar vueltas, se dobla la Peña de Parada, y sigue buen camino hasta encontrar el de Teberga, que se une en la garganta misma que hacen las alturas, y en una bajada (que acaso tomó el nombre de Ventana) acaba Asturias.

Se baja a Porcinero, donde no hay abrigo alguno. Serenidad; descanso; continuación del camino; encuentro de un gran rebaño de merinas, de la cabaña de Béjar, hoy de Fernán-Nuñez. Se conoce otro clima y otro país; casi ningún árbol, y estos pelados; casi ningún cultivo, excepto algún centeno; poca hierba de siega; mucho pasto fresco y corto; cruz que señala la unión de los dos caminos de Ventana y de Torrestio para el puerto de la Mesa, que baja a Grado y Salas. Torre-Barrio, lugar compuesto de tres barriadas, al pie de una gran peña, con un riachuelo y en llano. Casas pajizas; una hermitica nueva; iglesia renovada, sobre una gran peña. Acabo de subir allí y reconocer las o cuatro ruinas de un gran castillo, con tres o cuatro torres, que ocupo todo el llano que existe en derredor de la iglesia: apenas existe otra cosa de sus ruinas que los cimientos de una torre y de algunos pedazos de cortina. La subida por dondo voy a la iglesia, escarpada por los demás lados. Ya buenos prados, aunque pocos, y algunos árboles, aunque malos. El camino llano y firme. Ninguna posada, ni otra comodidad, que la taberna. Comimos, sin embargo, bien, porque lo traíamos. Avisamos a Villasecino. Veo un grande anfiteatro, cercado en derredor de montañas, y enorme porción de éstas derrumbadas sobre el centro.

Salida a las tres y media de la tarde; buen tiempoy buen camino a Candamuela; luego Villasecino, una sola legua, Torre-Barrio, donde tiene su casa don Ignacio Lorenzana, casado con la sobrina doña María Manuela Cienfuegos; hospedamos aquí; buen edificio, renovado, con habitación de invierno y verano; un retrato de cuerpo entero del Priordon Fernando García Lorenzana, tío del poseedor, de mano de Bustamante, y firmado en 1743, siendo el personaje entonces de treinta y un años: es de lo mejor que he visto de esta mano. Es un voto a Nuestra Señora de la Portada [la Portilla]; pero la pintura de la Virgen, no es buena.

Había una boda en el pueblo, y con este motivo supimos un estilo digno de apuntarse, y llaman correr la guerreifa. Dase este nombre a un pan hecho de harina de trigo, leche y huevos; le hace la madrina, y alguna vez llega a arroba de peso. Este pan se pone en manos del padrino, sentado en (un) campo abierto, y a su lado dos mozos para lo que se dirá. Hecho esto, todos los mozos del pueblo y de la redonda que vienen a la boda, se ponen o presentan en fila de frente, asidos de las manos, y a la voz o seña del padrino arrojan todos a correr, y el primero que llega gana el primer bocado de la guerreifa por premio, y el resto se reparte si distinción entre los concurrentes; esto, en medio y a vista de todo el pueblo. Cuando es el matrimonio de viudos; como el presente, no hay esta fiesta.

Cerca de aquí hay ruinas de cuatro antiguas fortalezas: una, al sitio llamado Castil de Griegos, al Nordeste, de aquí cuatro leguas y media, en que se hallan, excavando, preseas y algunas monedas; (el dueño de esta casa tiene una de Sulbia Pomp); otra el Castro, en el mismo término; otra Torre de Babia, que pertenece a los Flórez, a una legua y cuarto Norte de aquí; y el ultimo, el castillo de Luna de que hablaremos mañana. Es lastima que no se dé la topografía de estas fortalezas para conocer la policía militar de los romanos. Este pueblo pertenece al concejo de la Babia de Yuso, que empieza donde el reino de León, esto es, en el sitio que hemos dicho arriba, y se circunscribe por las montanas que vierten al Poniente a la de Babia de Suso; por Mediodía con el de las Omañas;y por Oriente, con el de Sena, que pertenece al señor de las Achas, y es una desmembración del estado de Luna. En las de Babia se apacientan por el verano como trescientas mil cabezas de ganado merino, y son del Paular, Guadalupe, Perella, Escorial, Salazar, Sesma Y Dusmet, Albas de Salamanca, Muro (Someruelos), Ondátegui (hospital de Segovia). El Paular, tiene su ropería en Truebano, El Escorial en Quintanilla, Guadalupe en Beberinos, Sesma en Riolago y Salazar y Ondátegui allí; Fernán-Nuñez, en la Mesa, Infantado en Torrestío, Negrete en Val de Burón.

Día 6, miércoles. Salida de Villasecino a las cinco y media: nos acompañó el excusado don Pedro. Entrase luego en la vega del Luna, que corre Norte-Sur. A la: derecha Truébano, hijuela de Villasecino; a la izquierda la cañada por donde vienen las aguas de Asturias, formando una vega, que dejamos ayer a la derecha, y entrándose por una garganta abierta entre dos peñas, hasta volver a correr Norte-Sur por la vega principal, que dura algunas leguas. Villafeliz, primer lugar del concejo de Sena, de que se habló ayer; antigua hermita de Nuestra Señora de Pruneda; peñas altísimas a la izquierda: una sublime, aislada y sostenida por una pequeña base. Mas adelante una fuente abundantísima que brota casi al pie de las peñas, y bajo de ella un batan y un molino con sus aguas. Rabanal, a la otra parte del río, que camina siempre a nuestra derecha por una hermosa vega entre alturas: tierra fría y poco frondosa. Sena, capital del concejo; lugar nuevo; quemáronle años pasados en tres distintos días o noches. Atribúyese a unos pasiegos delatados y robados por aquellos vecinos. Más adelante Poladura, con el cual y Arévalo, que está a la otra banda, se completa el concejo llamado el Concejin. Una peña o cerro desvía el río y su vega que corren por su derecha, y por la izquierda sigue el camino por una vallada, que sin duda fue antiguo lecho del río; vuélvese éste a encontrar y vuélvese a desviar por otro cerro; ambos corren paralelos con el río, y están contenidos entre las altas montañas, también paralelas. Al salir del último se baja mucho para encontrar la vega inferior y el río, que vuelven a hallarse en Láncara; a la otra orilla las Huellas. Siguiendo el camino, Campos de Luna, y se pasa el río por un puente de piedra; San Pedro, y otro puente. Aquí vienen por la izquierda, las aguas que bajan del puerto de Cubillas, que a la parte de Asturias pasan a Lena, uniéndose en Campomanes con el camino de Pajares. Mas adelante se deja el río, que va por la izquierda, y entra el camino por una estrecha garganta que desemboca en una valle, donde vuelve a aparecer el río corriendo por la izquierda; es valle, cerrado en torno casi circularmente, da al frente salida al río y camino por un enorme tajo que divide la altisísima peña (arenisca), en cuyo cauce hay un puente por donde pasa al río, y sigue el camino, dejándole a la derecha para no volverle a pasar, pero sin dejarle nunca de vista. Barrios de Luna. Sigue el camino subiendo primero y luego faldeando la altura de la izquierda. Mora; vega al otro lado, con dos sotos deliciosísimos, así por la abundancia y frondosidad de sus árboles y arbustos, como por el canto de innumerables pájaros que le pueblan: el uno, esta a la parte de acá, cortándole el río para correr al pie del camino, forma otro, sobre la orilla opuesta. Todas las montañas que corrimos son de grano; aquí se empiezan a ver gruesas tongadas de guijarros en lecho de la misma, y algunos filones de carbón de piedra en costeras de lo mismo; y van declinando las montanas, ya terrizas, hasta morir en las llanuras vecinas.

Garaño, la Magdalena, Canales; aquí perdimos; el camino, pero volvimos a él con algún rodeo.

Mañana deliciosa, pero larga jornada, y algo molesta por el calor. Otero; aquí encontramos el canónigo mayordomo de San Marcos, don Francisco Vélez, con el coche y comida esplendida, que disfrutamos en la sala común, y partimos con la abadesa y otras dos hermanas suyas (de apellido Cuenlla). Vimos a las seglares Avello-Llanes y Lanza. Salida: mal camino para coche; subida penosísima; queda a la derecha Benllera; después la Hoja, mas llana, y al parecer más ancha que la de la Robla: excelente camino de suelo guijoso. Camposagrado, y junto a él un poco de cultivo, más nada en toda la Hoja, ni plantío ni ganado, pues sólo produce guijo. Cáese al fin a la vega del Bernesga y se va por la izquierda de su orilla. Lorenzana, Sariegos, Azadinos, aquí nos hallaron los comisarios del convento que venían a recibirnos, don Fernando del Mazo y don Fernando Díaz. Tomamos su coche. Hacienda de Azadinos y casa de recreación, propia del convento: bellos prados cercados de altos chopos; muchas acequias de riego y grandes plantíos. Puente de San Marcos, donde llegamos de noche, y estaban esperándonos con la Comunidad los colegiales Bayón y Villar y el sobrino don Jacinto Roque.

Estancia en León

Día 7, jueves. El Corpus, procesión que vimos junto a San Isidro; fuimos a casa del canónigo don Pedro Pizarro, donde almorzaban los Villadangos y la sobrina Tadea Tineo. Por la tarde paseo, y a la noche, tertulia. Tiempo de asamblea, y muchos oficiales de milicias en ella.

Viernes, 8. Primer tratado para la elección, sin novedad; por la tarde, ejercicio de milicias; por la noche, tertulia.

Sábado, 9. Segundo tratado. Es secretario, el nuevo, don José Robles, y fiscal don Antonio Bustamante. Por la tarde al Hospicio; allí el canónigo don Dionisio Pizarro, director de la obra. Consta de cuatro departamentos, dos para niños y niñas, y otros dos para adultos, separados en todo; iglesia harto grande, y a la entrada, inscripción, que esta en Risco.

La obra, tiene harto que reparar, no sólo en cuanto al arte, sino también al objeto. Los dormitorios no tienen ventilación, singularmente, uno de ellos. Para estorbar la vista de un obrador se ha levantado una gran pared ante su ventanas. Raro modo de pensar en cuanto al mal y al remedio. Por la noche la tertulia acostumbrada.

Domingo, 10. Elígese don José Fernández Salamanca por votos unánimes: el antecesor, Díaz, cura retirado, y Mazo restituido de su casa al convento, no le querían. Bustamante reunió los ánimos.

Lunes, 11. Se concluyeron las diligencias. Rapto del cochero Sebastián.

Martes, 12. Comida en casa de Jacinto Roque, donde, la casa de Villadangos, Bayon y otros. Vino Pepe Tineo, pase con las damas; refresco, tertulia.

Miércoles, 13. La misma fiesta en casa de Villadangos, con los mismos. Estos dos días hicimos visitas. El Intendente es hombre de ochenta y seis o más años, muy aseado y conservado para aquella edad; de poco espíritu y manejado por otros. En casa del coronel de milicias (Cea) un buen retrato de una ascendiente, de mano de Velázquez.

Jueves, 14. La octava; convite a ver la procesión y beber en casa del arcediano de Saldaña, don Nicolás de Herrera, con toda la parentela y tertulia. Visita por la mañana, a las Catalinas, por la tarde a las Carvajalas, benedictinas. A casa del Lectoral Villar. Tiene entre sus hijos, el Bruckero, y un buena Coleccion de liturgias orientales, un tomo 4.º Cito la Perpetuidad de la Fe, obra de la misma especie, empezada por Arnau, y continuada por el editor de las liturgias. Refresco; juego.

DE LEÓN A ASTORGA

Viernes, 15. Salida de mañana en la berlina de Pepe Tineo. Camínase Oriente-Poniente. Trobajo; déjase a la izquierda el camino de Salamanca; Virgen del Camino, a la legua. Montejo de la Vega; a la izquierda del camino se empieza a ver arcilla; Valverde del Camino; Villadangos; lo demás guijo. San Martín del Camino; Orbigo; la parte que está antes del puente se llama el Hospital de Orbigo; a la entrada el gran campo donde se defendió el Paso honroso, y a la vista los montes de Luna, en que se cortó la madera para los catafalcos. El lugar del Hospital pertenece al condado de Luna, y el del Puente, mayor y más poblado, a la Orden de San Juan, y da nombre a una celebre encomienda. Es ya obispado de Astorga, que empieza en San Martín. A la salida vega del Orbigo,. ancha, poblada de muchos árboles, fértil y bien cultivada, principalmente en el cultivo de lino, en que se cogen dos cosechas al año. También mucho trigo y alguno serondo. Se ven, a la derecha, primero el lugar de Benavides, y luego el de Moral. Orbigo dista cinco leguas de León y dos de Astorga. De la vega se sube a una hoja de terreno alto, llano y guijoso, que divide las aguas del río Tuerto, que viene desde [los altos de Brañuelas], pasa por la vega de Astorga, va al lugar de Calzada, que se deja a la derecha; pásase por un puentecito en el lugar de San Yuste. Astorga, situada en alto, entrada por un feo, incomodo y tristísimo arrabal de casas terrizas, que sube hasta la puerta del Rey, sobre las cuales, las armas del Señor, Muralla bien conservada. Hállase luego la casa del señor de Noceda, donde escribo. El Orbigo nace en Peñalva, hacia Asturias, y entra en el Luna unto al lugar de Ublanca, a siete u ocho leguas del puente; tiene este veintiún ojos y esta muy mal tratado. Se trata de repararle, y la obra se ha regulado en un millón y cuatrocientos mil reales. Todo el camino guijoso, y se encuentra en muchas partes la antigua vía militar romana, hecha toda de guijo, y en parte muy bien conservada. Comida abundante; poca siesta; bochorno cruel por el solano; a las cinco visita del antiguo y fiel amigo don Ventura Valcarce. A la catedral: nueva observación del celebre retablo de Becerra; las columnas entalladas en el todo unas, y otras calzadas en el tercio inferior. Tales son también las de un excelente retablo de piedra que hay tras del presbiterio de la catedral de León, del tiempo de Carlos V. Nueva sacristía, de malas proporciones y adorno, aunque clara y cómoda; nuevo claustro jónico, harto bien adornado, aunque de carácter mezquino; allí en una piedra tirada lejos esta inscripción:

ALLA. VERNA [AELIA. VERINA]

LEGIRNICCORUM

BRIGIAECINA

AN. XX. H.

S. E.

Falta el D.M.S. arriba y el S.T.T.L. abajo, que suelen. tener las lapidas sepulcrales, puede ser, sin embargo, romana, y la tengo por tal.

Al antiguo castillo, de que hay todavía trozos que anuncian una gran fortaleza; dos cubos arruinados para construir con su piedra una ruin casa para los mayordomos del marqués de Astorga. Nuevo seminario conciliar a medio hacer. Entre la piedra acopiada gran cantidad de piedras areniscas graciosísimamente arborizadas, las hay muy caprichosas y bien manchadas. Buena fachada de orden toscano, que es un frontón; cornisamento sobre cuatro pilastrones grandiosos; un patio pequeño, que se está reduciendo a mejor forma, y otro proyectado. Este seminario tiene la renta antigua, el producto de los economatos y el uno y medio por ciento de todas las rentas eclesiásticas del obispado, inclusas las de la mitra. A ver al obispo colegial; beber en su casa, a la nuestra.

ENTRADA Y RECORRIDO POR EL BIERZO

Sábado, 16. Salida de Astorga a las cinco de la mañana: camino nuevo de guijo, ancho y bien hecho, pero poco poblado y no bien tomado, pues tiene grandes rodeos. El de herradura sigue sobre la izquierda con la vía militar romana, y es de grande atajo. A la izquierda del real se ve a un lado el lugar de Bonillos, anejo de Prado Rey; luego Combarros. A las tres leguas y media Manzanal, donde, pasado un cuarto de legua, empieza el camino construido por don Carlos Lemaur: obra magnífica y digna de su gran genio; es de tres largas leguas, en que se baja hasta Bembibre. La enorme cuesta esta tomada con la mayor sabiduría; la peña bien cortada y escarpada; bien evacuadas las aguas, y el suelo tan firme, que después de más de veinte años está el camino como nuevo. En Manzanal hay un mesón nuevo que parece bueno; todo el resto despoblado y sin cultivo; a la legua hay una venta mala, y a las dos el lugarcillo de la Torre, y allí las desdichadas herrerías que hizo el mismo Lemaur, hoy casi en ruina. Están a la salida del lugar, a cierta distancia, a la entrada del mismo un puente por donde pasa el río que las abastece, que viene de las alturas por la derecha del camino, y sigue luego por la izquierda, casi siempre paralelo con él; este río se llama Bueza o Boeza. Cerca de Bembibre otro puente sobre el mismo, ya en la vega, que a las inmediaciones del pueblo es frondosa y muy cultivada. El principal fruto, ahora pendiente, son pimientos. Desde el camino; y en una altura más allí de Bembibre, se descubren las ruinas de un antiguo castillo, y en el pueblo otra fortaleza también arruinada. Mesón nuevo, aun no habitado ni acabado de construir; es harto grande y cómodo, aunque no me .pareció bien construido. Hay también linos. Dícese que el diezmo solo de esta hortaliza vale cien ducados al cura. Vale el curato quince mil reales de renta. La villa pertenece al duque de Uceda.

Salida a las cuatro y media; buen trozo de calzada con algunos árboles buenos. Regular camino hasta San Román de Bembibre. Puente a la salida, por donde corre un riachuelo que acaso será un brazo del de Bembibre. Bella vega de riego y mucho arbolado. A la derecha una ladera plantada de viñas que sigue por una legua. Camino molesto por, los gruesos guijarros. Almazcara, y más adelante San Miguel de las Dueñas; aquí un monasterio de monjas bernardas; iglesia de buena y sencilla arquitectura, pero malísimos retablos; coro especiosísimo; el edificio no grande y moderno. Subida penosísima al monte de Arenas; siguen los guijarros; desde lo alto se ve el lugar de Matachana, a la otra parte del río, y por junto de él viene otro riachuelo Sur-Norte, a entrar en el de Bembibre y seguir con él su curso Oriente-Poniente hasta entrar en e1 Sil. Más adelante se ve entre tres montañas, y al pie de la oriental, la villa de Molinaseca, por donde viene el camino de herradura y acaso la vía romana. Se pasa para llegar el puerto de Fancebadón. Cruel bajada a la vega de Ponferrada. En ella se ven las aguas del Sil, que reciben todas la que fluyen de un círculo de alturas a las vegas que atravesamos hoy, y las que bajan de la arte de Galicia, y del conocido origen de este río. Grandes montañas que, unidas a las de Asturias, y corriendo de Norte a Poniente, reciben hacia él estas aguas por la fauce que se abre el Sil, y continúan corriendo a Oriente Mediodía, representando una gran taza; señales de grandes derrumbamientos; nieve en las alturas que corren por Mediodía y miran al Norte. Llegada al mesón: infelicísimo, y además ocupado el cuarto por el conde de Troncoso, que llegó antes. A la botillería: a casa de don Antonio Blanco, donde me ofrecen cama y acepto; vamos a cenar.

Domingo, 17. Buena cama y buen sueño; madrugada a las cuatro y media; desayuno con los de Blanco; misa en San Agustín, donde nada notable. Las Casas de Ayuntamiento, aunque de ornato y proporciones mezquinas, son de buena idea, y de sillería. Don Antonio Blanco tiene dos casas edificadas por el en la plaza: la suya, bien adornada y abastecida. Salida por el puente que da nombre al pueblo, pasa allí el Sil por una estrecha y honda garganta entre peñas. Parroquia de San Pedro; hay otra de San Andrés. Malísimo y molesto callejón de guijarros para bajar a la vega; vista de la villa, murada, con su castillo bastante fuerte. Bellas y fértiles huertas, y en ellas gran cantidad de almendros, que es la cosecha más preciosa del término. Vega en que el camino que corre por la derecha del Sil se va alejando de él. Vuelve a aparecer la vía militar, y algunos trozos de ella bien conservados. San Juan de Navedos; campos de Laraya (Naraya), aquí se deja el camino de Villafranca, y sobre la derecha se busca a Carracedo. Narayola, Carracedo.

Llegamos temprano; fuimos bien recibidos. La iglesia es por el gusto de la de Val-de-Dios, aunque más pequeña; a la portada del costado, de gusto asturiano, hay dos estatuas en relieve de un Rey y un Obispo; el Rey es don Alfonso el Emperador; el otro se tiene por San Florencio, primer Abad del monasterio: lo dudo, tal vez será el obispo que consagró la iglesia. Me dicen que hay una inscripción sobre la puerta del claustro: verémosla mañana. Tiene el monasteri dos claustros, uno antiguo con muchas reparaciones, y dos lienzos del todo separados, singularmente en lo alto; en los dos restantes se ve la forma antigua, harto grandiosa para el tiempo. En él bellísimos bojes, una fuente con taza de una piedra de enorme diámetro; se dice traída de Castro-Ventosa. En medio una columna, encima otra taza pequeña y en ella un niño sentado cogiendo con las manos unas cabezas de peces, por cuyas bocas sale el agua. Curiosa escultura del mismo tiempo. El otro claustro es de bellísima forma, y a tener completos los cuatro lienzos (pues le falta el que mira al Oriente), sería de los más recomendables, aunque muy sencillo y sin ornato. Consta de seis arcos en cada lienzo y cada piso, y tiene dos; las proporciones del primero parecen corintias por su esbelteza, aunque no hay ornato alguno del orden. Buena librería, ancha y grande, y bastante iluminada, aunque pudiera serlo más; bastantes libros, aunque no llena, y buenos, aunque no en todo. El archivo, que es muy rico en documentos, está en una pieza de bóveda de piedra que se dice haber servido de oratorio a la Infanta dona Sancha Alfonso, y, en efecto, pudo tener ese destino. Del Becerro antiguo, sólo existen cinco cuadernos sueltos. Hay otro en un gran tomo en folio bien conservado: con tiene, quinientos cuarenta y nueve documentos, en los cuales hay cosas preciosas para la Historia, de que sacaremos lo poco que permita el tiempo. Hay un tumbo corriente, pero no bien ordenado, aunque se dice formado por el reverendísimo Fr. Ambrosio Alfonso, hijo de este monasterio bien instruido en su historia. El Becerro grande está con notas suyas, y no dejan de ser útiles por las llamadas y correcciones de cronología. El copiante no distinguió la nota numeral de 40, así X de la ordinaria de XL.

Buena comida; buena siesta; trabajo en los Becerros; paseo en la librería y claustros; conversación en el abacial hasta las nueve; continuación del trabajo hasta ahora, que voy a escribir dos letras a mi papá. Mientras viene la cena,; observemos que el Bueza o río de Bembibre entra en el Sil cerca de Ponferrada; que este nace casi al Mediodía de esta villa, a siete o nueve leguas de distancia, en un sitio llamado los Palacios del Sil; que unidos y pasando el puente corren formando una herradura por la izquierda de la vega, lamiendo y derrumbando las alturas que bañan, que por aquella parte parecen ser terrizas, y ya lo indica este suelo, donde vuelve a verse el barro. Algunos de los derrumbamientos representan de lejos los muros arruinados de una gran ciudad. Junto a Carriacedo corre ya otro río que viene de Cacabelos, y llaman Cúa, y el monasterio está en la confluencia de ambos, aunque algo distante. Unidos entran por una garganta entre Mediodía y Poniente, y salen a la vega de Villafranca, donde reciben el Valcárcel, villa. trae ya las aguas del Burbia, recibidas cerca de aquella villa. Veré si puedo pintar lo que concibo, aunque me reservo a ver lo que falta hasta allí; entonces reformaré lo necesario.

Lunes, 18. Madrugada: se ven las Médulas en la altura tras de la montaña que baña el Sil. Son unas tierras rojas, derrumbadas, que representan ruinas como las que dijimos de la orilla. Me parece que cuando las vi diez años ha (en 1782) no estaban tan vestidas de verde como ahora. Se cree que Médula sea corrección de Metalla, pues este nombre daban los romanos a los trabajos de minas, y aquí dicen que los hubo. Acaso serían de minio; acaso de aquí el nombre de Miño al río cercano, y acaso el nombre de mina, minero, minera, de minio, merece pensarse. Estoy en la celda del reverendísimo fraile Ambrosio Alonso, grande anticuario, que murió general del Cister en Palazuelos, y disfrutó sus apuntamientos. El padre abad actual se llama fray Roberto de Palencia; el padre archivero, fray Federico Gutiérrez, que fue ya abad de la casa y me acompaña el anciano fray Matías Sáez, actual morador de esta celda. Acabo de informarme de las ruinas de Castro por si fue la antigua Bergidio, y nada apuro: mi conjetura, que allí, no hay mas vestigios que de un castillo, y esto indica el privilegio copiado. Véase al maestro Flórez en la iglesia de Astorga, que publicó lo que le comunicó el reverendísimo Alonso. Reconocimiento de la iglesia: al entrar del antiguo claustro a ella, sa halla a la derecha una inscripción incompleta, parece que se lee lo siguiente:

ERA M. POST

CARRACEDO

EDEM ANNO IV

El claustro es grande y mas magnífico de lo que prometía el tiempo. En él hay una pieza que sirve de capitulo, y es un cementerio, o más bien, panteón, perfectamente cuadrado y de esta planta... 1.

Las cuatro columnas que se representan en el medio, son un agregado de columnillas delgadas con base y capitel común, sobre las cuales vienen a reposar las fajas que se reúnen en el ábside de la bóveda superior, que es toda de buena berroqueña. Tiene cuatro ventanas, dos a los lados de la puerta del claustro, y otras dos al lado de un altar que hay al frente. En los costados hay seis nichos con sus enterramientos. En el primero de la izquierda está el cuerpo de San Florencio, primer abad de este monasterio. Parece que hay inscripciones, pero hoy hay delante unos asientos de madera que harto deslucen esta graciosísima pieza.

La iglesia es larguísima, estrechísima, y por lo mismo parece altísima. Se piensa en obra y no se hace. Los planos, de un chapucero del país son miserables; los de don Guillermo Casanova, más magníficos de lo que permiten las facultades del monasterio; los que hizo últimamente un arquitecto de León, fueron reprobados en la Academia de San Fernando. El abad actual, desea conservar la iglesia actual, y yo estaría por ella si las paredes pudiesen sufrir una bóveda y adornarse la capilla mayor, que es ruinísima. Tiene este monasterio una buena mesa de trucos, a que no se concurre. Hay aquí un jesuita aragonés, de los que vinieron últimamente de América, llamado Miguel...; parece hombre respetable, y todos se hacen lenguas de él. Vi los originales de algunos privilegios en que tenía duda, y particularmente el de don Bermudo, que es el único gótico que encontré y copié. Está bien maltratado. Vi la inscripción de Santa Marina, que no copié porque la trae Flórez, segun me dijeron. Me informé del padre panero, sobre las ruinas de Castroventosa, donde se dice haber estado la antigua Bergido, y nada hay que me mueva a subir allá; yo infiero de los privilegios que he copiado que allí nunca hubo mas que un castillo. Dice el panero, que el centro de las ruinas es un espacio de ochenta fanegas de tierra de sembradura. No puedo más; voy a dejarlo.

Martes, 19. Madrugada: continuación del trabajo por hora y media. Reconocimiento del Palacio, hoy panera. Es una bellísima cuadra con antiguo y gracioso artesonado: en medio cuatro columnas esbeltas y graciosas con capiteles del tiempo; arcos que arrancan de unas a otras y a las paredes de los costados, donde quedan en el aire, o apoyados sobre repisas a la manera que en el panteón que reconocí ayer. Estas dos piezas están una sobre otra, de forma que las cuatro columnas de lo que se llama Palacio están perpendiculares a las cuatro del capitulo, y aún por eso, el arquitecto hizo estas últimas tan cortas y reforzadas, bien que resultan graciosas por ser una agregación de columnillas delgadas puestas en derredor de un machón. Este Palacio o cuadra, comunica, por medio de otra piececita al actual archivo, antes, oratorio de la Infanta, según tradición, que es una capillita con bóveda de piedra graciosamente inventada y ejecutada con diligencia en buena berroqueña. Al frente de la cuadra, hay una galería de cuatro columnas, también puestas en cuadro, desde la cual sale una escalera que baja al jardín. Toda esta obra está unida con el monasterio, y merecía ser dibujada y publicada para dar a conocer la arquitectura profana del medio tiempo, de que hay tan escasas ideas.

Despedida; salida hacia Cacabelos; país frondoso y fértil se cultiva mucho trigo serondo (seruendo), que se siembra a fin de abril o principios de mayo y coge al tiempo regular. Viene bien en este clima, que es fresco y además hay frecuentes tronadas y aguaceros. Además hay riego. Cacabelos: lugar grande; iglesia nueva, al parecer, de una nave y decente arquitectura, aunque poco arreglada, mala portada, de mezquino gusto. A la salida del pueblo, gran puente reedificado en 1790. Carretera con demasiado lomo; muchas viñas y muy bien cuidadas. Grandes derrumbamientos de tierra arcillosa sobre el camino real. Bellísimo y fertilísimo valle de Villela, dividido en caseríos y cultivado con mucho esmero. Encima el castillo de Curullón.

Entrada de Villafranca: casa fuerte del marqués, coronada de artillería; es un cuadro con cuatro cubos en los ángulos. Debieron ser torres con almenas o merlones; ya están rebajados, y con tejado como las cortinas. Se atraviesa la villa, y al extremo se pasa un buen puente nuevo sobre el Burbia, y después se entra a un pequeñísimo arrabal, cuya primera casa, es la del señor de Noceda. A poco trecho, esta otro puente sobre el Valcarcél, que se une luego con el Burbia, robándole el nombre; de suerte que la casa de Tineo, el convento de la Concepción, y todo el arrabal está en la confluencia. Más allá del otro puente el nuevo cuartee. Estas aguas corren después bañando por la derecha el valle de Villela, por bajo de Curullón, hasta entrar en el Sil, que sale de la vega de Carracedo, enriquecido con las aguas del Cúa, por una garganta que hacen dos montes que se encuentran, procediendo uno del Mediodía y otro del Poniente.

Es este país de mucha fruta y actualmente comemos riquísimas guindas garrafales; las comunes son también excelentes. La casa del señor de Noceda, construida sobre un plano de figura irregular y en un terreno desigual en la confluencia y sobre el Burbia, es, sin embargo, bien distribuída y cómoda. Dirigió la obra don Carlos Lemaur, y está solo ejecutada una parte. Tiene la singularidad de que el dueño, desde los dos cuartos de su habitación, puede registrar toda la casa por medio de troneras, y tiene comunicaciones interiores con toda ella. Está proyectado un terrado desde el cual se podrá salir al puente del Burbia sobre su plano.

Salida a ver la colegiata. Nueva sala capitular por dibujos de don Guillermo Casanova: se gastaron cuatro mil reales para hacer una pieza en que se desnudan los canónigos, y encima otra para sus juntas, y una escalera para subir a ella. Se pudo hacer más con menos. La iglesia es un mixto de arquitectura gótica y media: las bóvedas de la alta y ancha nave principal descargan sobre columnas robustísimas; éstas sobre fuertes pedestales cuadrados, y estos sobre grandes zócalos con plinto redondo de enorme diámetro. Falta como una mitad de la iglesia, que quedó en los arranques, y que continuada y construyéndose un tabernáculo en medio del crucero, y trasladando el coro al actual presbiterio, daría una iglesia, si no bella y regular, porque la forma y proporciones de las columnas siempre disonaría, por lo menos. grandiosa y seria. Dicen que no hay dinero, pero se gasta el que hay en obras pequeñas. Se construye actualmente un retablo de estuco, según plan del mismo Casanova. Para ello se hace toda la forma de piedra labrada, sobre la cual se pondrá el revestimiento de estuco. La planta, es sobre un plano semicircular; zócalo, pilastras, cornisamento, un pequeño segundo cuerpo, todo sigue esta forma. ¿No hubiera sido mejor hacer el retablo de buena berroqueña que hay por aquí? No costaría mas. Un grupo de madera para el intercolumnio principal, que representa la Asunción de Nuestra Señora, y se está acabando en el coro, es obra de mérito, ejecutada por el escultor de Madrid, don José Guerra. Está ajustado en diez y ocho mil reales. Todo esto lo costea el marques de Villafranca, que es el patrono, porque la iglesia no tiene fabrica.

Visita al abad don Joaquín Moles, a la viuda Omana: allí el tesorero don Dionisio Buendía; allí la viuda doña Josefa Toledo. Convite a beber. Comida agradable, a que asistió el teniente de navío don Ramón Blanco. Siesta; chinches y éstas me llamaron a tomar la pluma.

Visto ya lo mejor del Bierzo, me lastima ver cuán poco se aprovechan sus aguas. Las del Sil, tomadas sobre Ponferrada, pudieran regar su gran vega, que tiene muchos millares de fanegas de tierra, que, aunque guijosa, daría excelentes linos y cáñamos. El Cual pudiera contribuir al riego de la vega de Cacabelos, multiplicarse el arbolado, que sólo abunda en las cercanías de los ríos, los frutos y semillas. Día vendrá. El puente del Varcárcel y un cuartel inmediato se construyeron a expensas del licenciado Areu, presbítero, y natural de aquí y párroco en América. Comimos en casa del señor de Noceda; por la tarde visitamos a la Soma, mujer de Toledo, a las Radillas y otras señoras; fuimos a San Francisco, situado en el cerro, a que se sube por diez y seis escaleras hasta el plano del convento; vimos al reverendísimo Flórez, nuestro paisano, y de allí al palacio o alcázar del marqués: gran jardín, hoy convertido en heredad de viña, olivar y huerta de fruta y hortaliza. Sublime encina en el extremo. La huerta comprende parte de la jurisdicción de Villera, y en ella está la encina. La bajada al pueblo es enorme, y la subida desde la calle principal al mercado, a la colegiata, al pie de la escalera que sube a San Francisco, lo es también. Refresco en casa de la viuda; concurrencia de señoras, cantaron la Soma y la Radillo, moza, con Tineo. Bailaron; hubo bombas de los improvisantes Coronel y Abaunza, Deucaliones de la poesía del Bierzo. Despedida a la una. Es gente de trato alegre, franco y bastante fina.

Miércoles, 20. Poco sueno. Salida con don Ramón Blanco. Antes de llegar a Pieros subimos al sitio de Castroventosa, hoy llamado monte de la Mesa. La subida es suave; se ven los cimientos de la muralla, hecha de guijarro grande y hormigón del país, con granos de cuarzo bien cocido, y de dos pulgadas de grueso y de gran tamaño. Uno de los que traje, tiene un labio de una pulgada sobre todo su grueso, parecido a los que se hallan del medio tiempo. Aunque a la subida aparece la mesa o rellano que hay en lo alto, circular, después se prolonga hacia la parte del Mediodía. Por lo que anduve, juzgo que tendrá la llanura que está sobre la altura como unos seis mil pies de circunferencia. A la verdad, me parece corto trecho para haber contenido una ciudad capital como la antigua Bergido. Los documentos de Carracedo confirman esta duda, porque si en tiempo de don Fernando no había más que un castro arruinado, y no se halla mención ninguna de ruinas de ciudad, no es creíble que fuese otra cosa. Creo, si, que este castillo fuese romano, porque no me parece que puede pertenecer ni a los suevos, ni a los godos, ni a los reyes de Asturias.

A Cacabelos: la que está a la entrada no es iglesia, sino capilla de las Angustias, y pertenece al arzobispado de Santiago. Puente: vestigios de un magnífico y antiguo puente romano. Desde Cacabelos al Campo Laraya (Naraya), y de aquí dejamos el camino real y tomamos otro sobre la izquierda (Villabona más a la izquierda) para huir de las piedras. Fuentes Nuevas, curato de dos mil ducados. Magaz sobre la izquierda; más adelante Columbrianos a la izquierda nuestra, y a la suya San Andrés de Montejo, aquel que es el más inmediato al poniente de Ponferrada. Entramos por unas bellísimas huertas que hay sobre la ribera del Sil, cuyo curso se sigue hasta el puente. A casa de don Antonio Blanco; a la iglesia matriz, grande, de una nave, bóveda gótica, excelente retablo mayor de escultura. Gracioso camarín de Nuestra señora de la Encina. Gran sacristía con un gran cuadro de la batalla de Lepanto, mal pintado. Hay un Salvador que parece de Juanes.

Al castillo, que es magnífico y del tiempo de los templarios. Hay una gran inscripción sobre la puerta principal interior; la piedra esta muy corroída, pero se podrá leer alguna cosa. Me pareció que se leía en el primer renglón Petrus Álvarez. Acebedo cree que dice también Osorio. Dentro, existen las columnas de un patio harto grande, y se ven grandes salones, el tao T está sobre muchas puertas. En una se lee: Nisi dominus edificaverit domum, etc. Dominus mibi adjutor et ego despiciam inimicos meos.

A comer en casa de Blanco con la familia, don Pedro Macías, don N. Baeza; el capitán Llanos anduvo con nosotros, pero no a comer. Comida magnífica, siesta, gran tronada, lluvia, dudas sobre partir, detención, partida a las siete menos cuarto. Blanco ofrece copia del privilegio sobre jurisdicción de los alcaldes, que dicen ser del siglo XIV. También oí que se había hallado poco ha una arquilla con reliquias debajo del Sagrario, que es de madera, y que tenia una inscripción muy borrada escrita con tinta. Se solicitó verla, y no pareció la llave. Desde el castillo se ve la confluencia de los ríos: el Sil, que viniendo entre Oriente y Norte, rodea el castillo por la derecha, y el Bueza, que después de rodear el monte de las Arenas, va con el mismo curso a unirse en el mismo punto, de forma que la villa está en la confluencia, y le cuadra el nombre de Interamniun. Merece pensarse. Salida por el paseo: subida de la mala cuesta de las Arenas. En lo alto se ven las dos cañadas por cuyo fondo corren el Bueza, a la derecha, y el Sil a la izquierda.

Vista otra vez de Molinaseca, y sitio donde el Bueza va por una estrechura entre dos grandes peñas que fueron una. Bajada a San Miguel de Dueñas; alborotado el lugar por haber desbordado el arroyo que cruza por él; no podía pasarle el coche; se resuelve hacer aquí noche. Acógennos los monjes bernardos. Están aquí de continuo por confesor fray Ambrosio Conde, y por mayordomo fray F. Riesgo, asturiano y tío del abogado de Siero. De paso estaban también el padre definidor Sánchez y el prior de N., perteneciente a Carracedo. Buena cena y buena cama. Dice el confesor que el convento fue trasladado de Villabona, frente a Pieros; que le fundó la reina Santa Teresa; sería la condesa. Nadie sabe del archivo.

Jueves, 21. Salida de mañana. Vese luego el convento de la Peña, de franciscanos terceros. Almazcara, San Román, Bembibre. Perdióse la gran cosecha de pimientos con las nubes de estos días. Portentoso el camino de M. Lemaur, y mejor cuanto mas se mira. Puente por donde entra el Bueza y baja a la (izquierda) sobre la vega que queda a la derecha. Torre; parada a almorzar en la venta de San Antón. Graciosos prados en la ínfima falda de los montes al otro lado del río, regados por una canaleja cortada sobre ellos. Empiezan a verse desde las herrerías. Parada a hacer mediodía en Manzanal: mesón nuevo, no habitado aún hasta que venga Carrasco. Malísimo hospedaje antiguo. Salida temprano; rómpese el eje; montamos a caballo: Llegada a Astorga; no salimos de casa.

OTRA VEZ EN ASTORGA Y REGRESO HACIA ASTURIAS

Viernes, 22. Vino Valcárcel. Cena. Madrugada al archivo. Hay dos grandes y excelentes tumbos, el negro y otro. Los papeles bien ordenados, pero mal conservados. Los que pertenecen a cada partido, cosidos, por orden cronológico, pero sin doblar; por consiguiente, para ver uno se saca el legajo suelto, y todos se trabajan y rozan, no hay índices ni becerros corrientes; la cajonería excelente. Hay cosas preciosas, sin embargo de haber copiado Flórez lo mejor2. Hay en el archivo dos bellos bustos de madera dorados, que fueron relicarios. El de mujer es de grandísimo merito, y sin duda será de Becerra; parece del antiguo. Al ver al Obispo, que convidó a comer en confianza; no acepte. Hay convite a beber, de Flórez. Vamos a comer. El canónigo Velarde y Amarilla estuvo a verme mientras yo en el archivo, y me dejó varios papeles. En uno de ellos está la siguiente inscripción, que se dice existir en una piedra en casa de don José Moreno, y antes estuvo en la muralla:

JVSTINAE

VXORI

SANCTISSIMAE

CALPVRNIVS

QUADRATVS

PROC. AVG.

En otra piedra cuadrada, de media vara de ancho y tres cuartas de largo, en un cubo de la muralla, otra así:

P. A. E. D. AT. VRA.

T. L. VALENTIS.

ZOELAE

No he podido comprobarlas por haber estado en el archivo; aquí copiamos o extractamos en todo el día entre Acebedo y yo cincuenta y cuatro instrumentos; al salir recorrimos la sillería del coro, que es buena, aunque no parece de Becerra, porque muchas figuras son enanas y de proporciones muy distintas de las de este grande artista, pueden haber trabajado sus discípulos. La que está sobre la silla episcopal, que es de Santo Toribio, es de merito muy superior, y aun alguna otra. También lo son las del pulpito, que parecen de la misma mano. El retablo, de Becerra, gusta cada vez mas. Las cuatro medallas del zócalo son dignas de la escuela de Miguel Ángel. Saliendo de la iglesia por la parte que mira al Mediodía, se ve una inscripción así:

EL A.° DE 1471 A

17 DE AGOSTO SE

PUSO LA PRIMERA

PIEDRA DE LA

NUEVA OBRA

DESTA SANTA

IGLESIA

Y en una piedra del costado se leen sobre una piedra blanca estos números: 1553. El autor pudo ser Juan de Alvear, cuyo epitafio, que está en el claustro, he copiado por mí y va adjunto:

HOAN DE ALBEAR MAES-

TRO DE LAS OBRAS DE ES-

TA SANTA IGLESIA DESCENDIENTE-

TE DE LA CASA DE ALBEAR POR

LINEA RECTA DE VARON, NATU-

RAL DE LA MERINDAD DE TRAS-

MIERA, ESTA AQUI SEPULTADO,

A SEIS DE DIEZIEMBRE DE 1592

Convite a beber en casa de Flórez, mi colegial; estuvo el obispo y varios canónigos. A casa.

Sábado, 23. Salida a las cinco y media; madrugada a las cuatro. Bella vega, pero mal aprovechado el riego. San Justo, lugar de mucha industria de sayales franciscanos. Hilan los hombres. Se pasa el río Tuerto. A un lado, más adelante, Requejo. El puente del Orbigo es larguísimo, y el río dividido en dos brazos, así como el puente, que al medio está en seco. Corre riesgo de que cargue sobre el barrio de arriba. Por todo este camino se va, o sobre la vía militar romana o a par de ella, y no se pierde de vista ni aún en la calzada de Trobajo. Llegamos a las once; colación con chocolate; no hay sueño. Aquí estoy. Vamos a paseo. Fuimos a la vega, con Tadea y Bayón; a casa; no salimos; cenamos temprano y dormimos bien.

Domingo, 24. Visita en casa de Villadangos hasta la hora de comer, y de paso a casa de Tadea. Convite a comer en casa de Bayón, que tiene de huéspedes a dos sobrinos del obispo de Astorga, de apellido Vigil y Tena. Son parientes, según dicen, de la familia de Godoy. La niña, de catorce, feísima, pero de buen carácter al parecer; el hermano, de diez y seis, bastante despierto. Comida magnifica y en extremo abundante, sin dejar de ser fina. A la siesta en casa de Tadea, a la Feria; a casa: vuelta a casa de Tadea, donde empezó la tertulia, en que estuvieron los canónigos Justa, Gutiérrez, Pizarro, Bayón, y mucha gente de buen humor. Despedida; poco sueño.

Lunes, 25. Salida a las seis por el camino que trajimos; pésima subida. Los montes de Asturias que caminaban Oriente-Poniente, empiezan a declinar hacia el Norte, y luego una serie de montañas arenosas aparece con la dirección Oriente-Poniente. Camposagrado: apenas tiene más que el santuario, donde se hace romería el 8 de septiembre: bajando, se ve sobre la izquierda Benllera y ya en la vega Carroceda, que queda a la derecha, y ambos pertenecen al marques de Camposagrado. Llegada al convento a las doce.. Las monjas, misteriosas, se niegan a manifestar el archivo. Veremos en qué consiste. Vamos a comer. En el camino de esta mañana se encuentran veinticuatro tazas o cráteres, que dudamos lo que fuesen; parecen pequeños para volcanes, y pocos los escombros amontonados en derredor. Son de figura esférica, y no es fácil adivinar si se hicieron a mano. Preguntados los naturales, dicen ser tradición de haber escondido allí el infante Pelayo veinticinco hombres en cada uno, y desde esta emboscada atacado a los moros y destruídolos. Esta hablilla, el nombre de Camposagrado, la aparición creída de la imagen de este nombre y la propensión de la ignorancia a buscar en todo, orígenes maravillosos, han fomentado la superstición del vulgo, que aún dura. Siesta; conversación con las monjas; ya están arrepentidas, pero yo también, y no quiero ver nada. El misterio fue presumir que yo venia reconociendo archivos para averiguaciones fiscales. Paseo; fuimos con el capellán confesor don Lorenzo hacia el camino de Viniado (Viñayo). Arroyo perenne, llamado el río de Viniado (Viñayo); viene de una fuente que nace cerca del sitio llamado Piedra secha (de petra secta). Le viene bien el nombre, porque es un tajo por el cual pasa este riachuelo, como si hubiese cortado la peña para abrirse el paso.

En la ladera de la izquierda de este camino hallamos dos cosas bien notables: una, un filón de carbón de piedra de medio pie de ancho, que probamos por la noche y se inflamó y dio llama; es muy friable, y al parecer con mezclas de arenas, de cuya materia son las piedras apizarradas que hacen costera. La otra, son varias piedras impresas; se ven en ellas las plantas de helecho clarísimas, y algunas manifiestan, por las impresiones de varias capas, que las materias volcánicas aplastaron las plantas unas sobre otras. Traje muestras. Subida a la altura, que está a vista del convento. Vese la vega por donde corre el Luna. Comunica por la izquierda con la Carroceda, Benllera y Otero, y por esta última, pasa el riachuelo de Viniado (Viñayo) al Luna. De vuelta, conversación con la portera, que es Balsinde, de Campomanes: buena moza, alegre, hábil y modesta. Tiene aquí otra hermana, también bellísima. Hay asimismo dos hijas de don Bernabé Suárez, alias Carreño. Doha Benita Juana Lorenzana, hermana de don Ignacio, mujer de gran cabeza, a lo que manifiesta. Tertulia por la noche en la reja y cena en ella; conversación hasta las once. Sueño.

Martes, 26. Por la mañana conversación con la granera, con quien está toda la Comunidad en pleito sobre una partida de treinta mil reales que parece faltan en las cuentas. Es sobrina del consejero de Indias, Acebedo, que la protege. Este cuento tiene suspensa la elección desde noviembre.

Despedida; partida a las seis y media. A poco trecho se empieza a caminar sobre la derecha y por la orilla del Luna, que viene corriendo Oriente-Poniente por nuestra izquierda, siguiendo el camino, corriendo en vueltas casi siempre paralelo con él y de vuelta encontrada. Canales. Vuelven a verse en la montaña de la derecha, por cuya falda caminamos, piedras impresas. Las tongadas están verticales, corriendo casi Norte-Sur, algo inclinadas a Poniente. Filones de carbón de piedra estrechísimos. Grandes tongadas de peña almendrón, compuesta de guijarros en lecho de arenisca, y siguen alternadas con las de esta piedra en forma de pizarra. Garaño; a la otra parte Quintanilla y Babia. Vista de las ruinas del castillo de Luna en lo alto, a nuestra derecha, sobre el lugar de Barrios de Luna. Al principio sólo se descubre una peña con forma de castillo; más cerca se reconocen aún algunos pequeños trozos de pared; todo lo demás pereció. Está sobre el enorme tajo que se abrió el Luna. Se pasa por un puente y deja el río a la derecha. De la parte de acá se ve algún otro trozo de pared del castillo de Luna, y un arquito, que más parece boca de mina que puerta. Antes y después del tajo, las montañas, puestas en torno, forman unos, como anfiteatros. El que se ve después manifiesta los muchos y muy varios rumbos que llevó el río en los remotísimos tiempos. Nadie a su vista puede desconocer la conjetura.

Venta del Mallo y almuerzo en ella; lugar del hombre a la izquierda, y a la derecha el de Mirante. Otro magnifico anfiteatro. Aquí se pasa otro puente y volvemos a dejar el Luna a la izquierda, que va a buscar otra garganta. A la derecha el lugarcillo de Viñeda (Miñera), y luego, en el camino, Casasola. Otro puente para pasar el río Araya, que viene de las alturas de la derecha. Más adelante otro por donde viene el de Sobrecueva: ambos llevan sus aguas al Luna, San Pedro, Campos de Luna; a la derecha Lagüellas, Láncara, Poladura, Sena. Aquí se ve a la otra parte el Luna, o bien la boca por donde entra a una vega, que deja luego para pasar entre una montañuela que está al frente del lugar, y otra más elevada a su espalda, y salir a la otra en que la dejamos. Comida rústica y agradable; salida a las tres por la falda de una montaña caliar en descomposición. Grandes piedras en la falda y a los lados del camino, en que no hay de notar sino lo dicho al subir. En Villasecino supimos que en el castillo de Luna se conservan la puerta, dos cubos, un aljibe, un pozo que tomaba agua del río y la polea que sacaba el agua. Esto, a la espalda, y sin verse del camino. Cerca dicen que hay una iglesita muy antigua y pequeña, de tres naves, con un sepulcro que dice ser del conde de Saldaña. Llegada a Villasecino; allí estaba don José Álvarez de la Prida, que nos acompañara mañana. Salida a pasear por los alrededores de la casa de Lorenzana. Bellos prados; buen molino. El río que corre va a buscar las aguas que vienen de Ventana corriendo Norte-Sur, y quedaron a nuestra derecha con el camino real cuando seguimos a esta casa. Estas vienen de la alta Babia, y corren por aquí de Poniente a Oriente. Estamos en uno de los anfiteatros circulares que forman las vegas del Luna; pero este nombre no se da al río hasta cerca del puente. Cena corta y buen sueño.

Miércoles, 27. Salida a las seis y media. Vista del lugar de Majúa (La Majúa) donde tiene Valdecarzana rentas. Hermita del Santo Cristo de Polvorosa, antes Polvoraria. Río Oruxio, nombrado así en instrumentos antiguos. Es el que trae las aguas de Ventana y Torrestio, que corre a salir por la garganta de que hablamos al anfiteatro de Villasecino y unirse con las aguas de Babia para formar el Luna. Camino real. Candamuela: a la derecha la famosa peña de Ubiña, que se cree ser la mas alta de España. Se ve desde tierra de Segovia y desde muy dentro del mar. Los de Cudillero, que navegan por ella, la llaman la Becerra; va a dar al concejo de Lena. A la izquierda Genestosa; arriba señales de antiguo castillo, como coronando el pico mas alto. Allí se conservan todavía dos grandes ruedas molares, indicio de antigua tahona. En el camino, Torre-Barrio, de quien ya hablamos: son dos barrios. Dejase a la derecha el camino de Ventana y emprendemos el de la Mesa. Hermita de San Mames, antes con iglesia parroquial y población. Pertenecía a Valdecarzana; lo vendió al común de Torre-Barrio, y hoy es su término. Se llamó Torrestio de Abajo. Vega; subida al pie de un enorme y sublime peñón. El río cae en cascada por entre peñas. Salto del Robezo, de quince a dieciséis pies de una a otra sobre el río. Torrestio: lugar grande de más de cien vecinos, todos ganaderos; por el invierno transmigran con sus ganados a los concejos de la costa, y por el verano cuidan las mujeres el ganado, mientras ellos se ocupan en la arriería. Bella y abundante cascada que se despeña por la opuesta vertiente del río. El sitio por donde se descubren le llaman la Foz (fauce) con harta propiedad; el nacimiento más arriba, en una peña llamada Fuente de la Salud. Estaban los vecinos en sextaferia, trabajando poco y mal, para dejar el camino peor que estaba, pero perdiendo su tiempo. Más de ciento cincuenta personas se emplearían entre hombres y mujeres. ¡Qué lástima! Subida larga, harto suave y accesible a carros. La Mesa, sin duda llamada así por alusión, pues es ,una grande y tendida llanura entre dos altos. El vulgo dice que allí comió don Pelayo y juró no dejar moro con vida en Asturias. En ella está el divisorio de Asturias y León, en el punto del de las vertientes. Acá entre el concejo de Somiedo. Mucho ganado: los puercos parecen a los teberganos. La Prida, dice, que un cura mejoró aquella casta trayendo padres de Extremadura. Con este motivo cuenta otra anécdota curiosa, relativa al origen de las ponderadas hacas de Teberca. «Hará dice dos siglos que un don García de Casares, vecino distinguido, disgustado con el párroco, le mató un domingo al salir de la iglesia; escapó; estuvo diez años ausente; fue indultado, y para volverse vendió el caballo que sacara de su casa. Una noche que estaba con su mujer oyó relinchar el caballo vendido, y, en efecto, se había vuelto a la casa, y con el diez yeguas, que han sido las primeras madres de esta raza de haquitas.»

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1  Aquí se halla dibujado el plano del panteón que, como dicen los apuntes, es cuadrado, y tiene en su centro señalado el sitio de las columnas que hablan los mismos apuntes.

2  El archivo de la catedral de Astorga fue destruido durante la guerra de la Independencia por los franceses.