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VELA ZANETTI: UNA INTRODUCCIÓN
Pocos pintores figurativos han plasmado la dignidad del
hombre como lo ha hecho José Vela Zanetti. Muralista y pintor de
caballete, su vida y su obra son reflejo de las tensiones vitales y artísticas
de este siglo, que no sólo han sido expresados desde las vanguardias históricas
y desde los movimientos surgidos en los años sesenta, sino también por
outsiders, creadores de difícil catalogación, lo que no les sitúa al margen
de su tiempo, y mucho menos fuera de la Historia del Arte Contemporáneo.
La exposición "Vela Zanetti y los Derechos Humanos"
permite acceder a completa síntesis de su mundo temático. Comienza con un cuadro
pintado a los 16 años, en el que ya aparece anunciada su futura pintura;
continúa con sus cuadros caribeños y mexicanos, tras esta sigue con el hito de
que fue su mural en la ONU, apartado donde se pueden contemplar tanto los
bocetos como extraordinarias reproducciones digitales del mural original, para
seguir con una completa muestra de su etapa castellano-leonesa, que él creó sin
renunciar al sentimiento de universalidad que caracterizó su planteamiento vital
y artístico "Soy de donde fui, de donde se me dejó ser feliz y pintar. Por
eso soy de Burgos, de León, de la República Dominicana, de Nueva York, de
Florencia, de Ginebra... sí, soy de donde fui".
José
Vela Zanetti nació en Milagros, Burgos, en 1913, pero su familia se
traslada enseguida a León. Aunque no estudió en la Institución Libre
de Enseñanza, sí fue producto pedagógico de ella, a través de Manuel
Bartolomé Cossío, amigo de su padre; éste era un veterinario con inquietudes
culturales y muy concienciado sobre la necesidad de que España se abriese
a corrientes progresistas. En 1933, una beca de la Diputación de León
le permite viajar a Florencia para estudiar los maestros del Renacimiento,
viaje en el que queda confirmada su vocación de muralista, surgida durante
sus frecuentes visitas a los frescos románicos de la Real Colegiata
de San Isidoro. La Guerra Civil supuso, como para toda la juventud de
su época, una brusca interrupción de sus estudios. Su
padre es asesinado al inicio del conflicto, por sus ideales liberales.
Se promete a sí mismo ser siempre un hijo digno del hombre bueno
y honrado que fue su padre. Este compromiso no sólo fue consecuencia
de dicha experiencia dolorosa, implicaba además una toma de conciencia
sobre lo que habría de ser su entrega a la pintura: un anhelo capaz
de vencer cualquier adversidad, incluso la del éxito, del que Vela Zanetti
aprendió a recelar, pues lo conoció en vida.
Llega
a la República Dominicana en 1939, entonces gobernada dictatorialmente
por Trujillo. Tiene que empezar a trabajar como obrero y pintor de brocha
gorda, pues no era aún un artista formado. Su capacidad de trabajo llama
enseguida la atención de arquitectos y constructores, que le ofrecen
muros en los que plasmar sus obras. El muralismo es un género muy difícil,
que exige práctica para dominarlo. La mayor parte de ellos los pintó
prácticamente por el coste de los materiales, por su intensa vocación
de aprender y dominar el oficio. Tenía una asombrosa capacidad de trabajo;
diez años después ya era director de la Escuela Nacional de Bellas
Artes. En la República Dominicana, como en Puerto Rico, se relaciona
con destacados intelectuales españoles en el exilio. En Santo Domingo
conoce a Jesús de Galíndez, delegado del Partido Nacionalista
Vasco en el exilio, años después brutalmente asesinado por orden de
Trujillo; este catálogo permite acceder a un documento excepcional:
la entrevista que Galíndez le hizo a Vela Zanetti con motivo de su mural
en la ONU; asimismo,
hay una curiosa foto de ambos en esta institución, junto a Gordón Ordás
y el pintor vasco Miguel Marina, quien le ayudó con dicha obra. Galíndez
citaba en su libro "La era de Trujillo" los murales de Vela
Zanetti como ejemplo destacado del desarrollo cultural apartado por
los exiliados españoles a la República Dominicana. Las casualidades
a las que la Historia es tan aficionada han hecho que el muralista leonés
Enrique Linaza, quien en 1998 ganó un concurso público para colocar
una escultura en Vitoria, fuera el encargado de restaurar y limpiar
el mural de los Derechos Humanos, y que su pieza se encuentre en la
plaza de José Joaquín Olarte, a escasos metros del homenaje escultórico
que Oteiza hizo a Galíndez.
En
1951, un grupo de intelectuales, entre ellos Pedro Salinas, le respaldan
una solicitud para recibir la beca de la Fundación John Simon Guggenheim
para artistas hispanoamericanos menores de 40 años. Dicha
beca le es concedida y viaja con ella a Nueva York para realizar bocetos
de murales. Esta Fundación desea donar un mural a la ONU y le pide a
Vela Zanetti que prepare un proyecto, que habrá de ser aprobado por
todas las delegaciones que integraban la Comisión de Arte de la ONU.
Las delegaciones estudiaron minuciosamente los bocetos iniciales de
aquella obra, cuyo autor,
por aquel entonces prácticamente desconocido, anhelaba condenar la guerra
y ensalzar la Democracia y la Paz con esfuerzos colectivos de toda la
Humanidad. El mural supuso su consagración internacional. En 1953, fue
desvelado por el primer secretario general de la ONU, Trygve Lie. En
diciembre de 1998, el actual secretario general Kofi Annan, recibía
la primera restauración y limpieza del mural, realizada por el citada
muralista leonés Enrique Linaza, bajo la supervisión (desde España)
del autor, con la coordinación de la Fundación Vela Zanetti y el patrocinio
del Ayuntamiento de León y Caja España.
Tras su estancia en Estados Unidos, hace algunos murales más
en el Caribe, donde sólo en la República Dominicana dejaría setenta obras
murales, y se plantea uno de los viajes más trascendentes de su vida: México, la
patria del muralismo contemporáneo: "Sabía que no podría llamarme a mí mismo
muralista hasta que no plasmara en México murales". Allí dejó varias
creaciones maestras en hoteles y haciendas, entre ellas "Los misioneros"
de 1958. Y en 1960, regresará a España, por la que nunca dejó de sentir
nostalgia. Llevaba dentro un mundo pictórico que le pedía irrumpir al exterior.
Su segunda etapa española surge del reencuentro con las
raíces. Tras vivir en varias ciudades, se traslada a Milagros, en Burgos, a la
casa donde vivió su abuelo y donde nacieron tanto su padre como él mismo. En
1964, por su primera exposición española, recibe la prestigiosa medalla
Eugenio D'Ors a la mejor exposición del año, concedida por la crítica. En
Milagros creará un mundo épico, consecuencia lógica del que ya había plasmado
durante sus años de exilio. Si antes fueron los campesinos mulatos y los
mexicanos, los gallos y las cañas de azúcar, los ídolos y las frutas tropicales,
ahora, como evolución lógica, serán los campesinos de Castilla y León, los
guerreros cidianos, los cardos, las piedras... aunque nunca abandonará sus
cuadros de temática caribeña ni mexicana, a los que volverá, como retomará los
cuadros de gallos. No hay estrictamente etapas diferenciadas, sino
interrelacionadas.
Artista
de difícil clasificación en un ismo, fue defensor de la pintura
como lento aprendizaje. Creía que la base estaba en el dibujo, fuese
cual fuese el estilo en el que se trabajase.
En 1971, Carlos Aerán en su libro "La pintura española desde
Altamira al siglo XX" lo encuadró entre otros junto a Zabaleta,
Vicente Lozano, Quirós y Clavé, clasificación con la que el interesado
estaba de acuerdo.
En 1977 se constituye la Fundación Vela Zanetti, por iniciativa del
Ayuntamiento de León, proyecto al que se incorporan la Junta de Castilla
y León, la Diputación y Caja España, además de representantes de la
familia, el mundo de la empresa y de la cultura. Los fondos pictóricos
y documentales de la Fundación provienen principalmente de la colección
particular del artista, que desde entonces pueden verse en las instalaciones
de la Casona de Villapérez, una construcción del s. XV, sobre edificaciones
anteriores, y acondicionado en nuestros
días como museo. La Fundación tiene dos salas dedicadas específicamente
a los Derechos Humanos, y recibe anualmente la visita de miles de estudiantes
que son obsequiados con este importante texto universal, ilustrado con
las figuras más destacadas del mural de Vela Zanetti. Asimismo, en la
Fundación puede contemplarse el mural Gran Parnaso Español, obra
cedida por los herederos de D. Germán Plaza. En León pueden verse murales
de este pintor en el Hotel Conde Luna, la iglesia de Jesús Divino Obrero,
el antiguo Ayuntamiento de León, el colegio Hermanos Maristas San José,
el colegio Leonés, en la Escuela de Formación Profesional Virgen del
Buen Suceso (Hullera Vasco Leonesa, en La Robla), en la Escuela de Comercio,
en el Instituto Leonés de Cultura, entre otros espacios públicos y privados.
José Vela Zanetti fallece en Burgos el 4 de enero de 1999.
Sus cenizas reposan en Milagros, León y República Dominicana. Desde su
fallecimiento, los reconocimientos a su obra vienen siendo constantes, que se
suman a los muchos recibidos en vida: Académico, Medalla de las Artes de la
Junta de Castilla y León, Hijo Adoptivo de León... Correos acaba de dedicarle
tres sellos a sus cuadros y la República Dominicana otros cinco. Este mismo año
la exposición "Vela Zanetti y los Derechos Humanos" ha podido visitarse
con gran éxito en Salamanca, Valladolid y Valdepeñas.
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