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VALORES HUMANOS

2005

 
 

 

Catalina Montes Mozo

Entrega más allá del dolor

Su apellido habla de solidaridad y dolor, de bondad y entrega. Catalina Montes Mozo, hermana de Segundo y Santiago Montes, dos personas inolvidables, es, sin duda alguna, heredera de lujo de una saga familiar tenida como ejemplo universal de esa brillante mezcla de cultura, bondad y entrega a los más humildes. «El premio reconoce la vida y la obra de una castellana y leonesa animada por la bondad y la justicia, la dignidad humana y el favor hacia los demás», reza el acta de entrega del Premio Castilla y León. Y no es para menos. Brillantez académica y tesón intelectual: es licenciada en Filología Moderna (Inglés y Francés) y en Geografía e Historia por la Universidad de Salamanca, en Música por el Real Conservatorio de Madrid y doctora en Filosofía y Letras por la Universidad charra en 1978.

Erudición, amor por la cultura y afán solidario: catedrática de Filología Inglesa en la Universidad de Salamanca, Catalina Montes ha hecho realidad una obra soñada por su hermano Segundo, jesuita vilmente asesinado en 1989 en El Salvador junto a Ignacio Ellacuría y Javier Martín Baró por la sencilla razón de intentar construir un nuevo mundo y combatir la injusticia brutal que se cierne sobre los más humildes. Del afán de Catalina y Cristina Montes nació, en 1994, la Fundación Segundo y Santiago Montes, radicada en Valladolid y centro dinamizador de la vida cultural de la ciudad: «Solo quiero cumplir la obra de mi hermano Segundo», señala Catalina, que ya un año antes del brutal atentado había colaborado con su hermano en la construcción de una guardería y taller en la localidad salvadoreña de Santa Tecla. La Fundación, insignia cultural de la ciudad constituye, en efecto, el tributo a Segundo Montes, pero también a Santiago, pintor, escultor, filólogo, poeta y ensayista, muerto aquel mismo año de 1989. A día de hoy son doce las publicaciones impulsadas por Catalina Montes en relación con la Fundación, centradas en la obra y biografía de Segundo, Cristina y Santiago Montes, los derechos humanos en América Latina, la situación de la mujer, etc.

«Los Montes se dedicaron a la cultura y a la ayuda a los demás casi hasta la heroicidad, yo sólo recojo lo que la muerte me dejar caer». Ahora bien, la Fundación no es la única obra de Catalina, pues su afán ha tenido mucho que ver en el impulso de otro proyecto no menos decisivo: la Ciudad Segundo Montes, concebida por el jesuita como el lugar en el que pudieran vivir los retornados tras la guerra civil salvadoreña, no en vano fue fundada por refugiados de Colomoncagua a principios de 1990. No le importó que el Gobierno le cediera un lugar abrupto en Morazán, la zona más humilde del país, lejos de la capital, para iniciar ese sueño, que hoy representa una verdadera esperanza para sus casi 20.000 habitantes. «Tratamos de dar soluciones a todos: desde la escolaridad de los más pequeños a la canasta básica y ropa para los ancianos». Dieciséis años lleva repartiendo su vida entre la docencia universitaria, las labores de la Fundación y las continuas visitas a la Ciudad que lleva el nombre de su hermano y para la que no regatea esfuerzos a la hora de recabar ayudas: de Ayuntamientos —especialmente del de Valladolid—, de gobiernos regionales e incluso de la misma infanta Cristina desde el área social de La Caixa. Además de las infraestructuras básicas, su mayor orgullo son los logros educativos: «Tenemos la segunda mejor biblioteca del país, tras la de la Universidad y más estudiantes de bachillerato que toda la capital», afirma satisfecha.

Catalina Montes ha colaborado —y sigue colaborando— con la Ciudad Segundo Montes de mil maneras: gestionando con las autoridades estatales y departamentales de El Salvador la homologación y entrada en el escalafón de maestros formados en la Comunidad, la creación de puestos de salud, charlas con toda la Comunidad por medio de Radio Segundo Montes, cooperación con la Asociación de Mujeres (ADIM), financiación de campañas y dotación de recursos, gestión de proyectos de salud, educación, deportes, promoción de la mujer, asistencia a ancianos abandonados, formación y capacitación de maestros, etc.

Con no menos empeño y brillantez se entrega a la labor académica. Directora de más de 40 tesis doctorales y miembro del Consejo de Redacción de 12 revistas universitarias, ha dirigido durante diez años la revista Atlantis, órgano de la Asociación de Estudios Anglo-Americanos, así como los cursos para profesores y Aulas de Verano del Ministerio de Educación en las Universidades de Salamanca, Menéndez Pelayo de Santander y de la Universidad a Distancia (UNED). Sus conferencias y charlas han podido escucharse en los foros académicos más diversos: en los Cursos de El Escorial y Aranjuez de la Universidad Complutense de Madrid, y en numerosas Universidades españolas y extranjeras, destacando entre estas últimas las de Oxford, Portsmouth, Southampton, Surrey (Reino Unido), Dublín, Galway (Irlanda), La Sorbonne (Francia), Academia de la Crusca (Florencia), James Madison, Pennsylvania State (EEUU), Universidad Centroamericana de San Salvador, Universidad Estatal y Universidad de San Miguel (ambas en San Salvador), Universidad Centro Americana de Guatemala y Universidades de Tokio (Japón) y Sydney (Australia).

Editora de doce obras con introducción, notas y bibliografía, así como de numerosos artículos y capítulos de libros, entre sus publicaciones destacan La visión de España en la obra de John Dos Passos (1980); En torno a Ms. Dalloway de Virginia Wolf (1980); El primer glosario Inglés-Español impreso en Inglaterra (1981); Sobre campo sable la letra A gules, estudio e interpretación de The Scarlet Letter de Nathaniel Hawthorne (1981); Una casa en el pasado de Nueva Inglaterra (1984); Attitudes to the English Languaje from de Renaissance to the End of the Eighteenth Century, I (1985); Leer, una actividad limgüística (1986); La tierra que te mostraré (1992); Ensayos para una introducción a la Filología Inglesa (1994); El Inglés antiguo en el marco de las lenguas germánicas occidentales (con Pilar Fernández y Gaudelia Rodríguez, 1995); Segundo Montes, defensor de los Derechos Humanos (1998); y La Ciudad Segundo Montes. Una utopía moderna (2006).