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INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Y TÉCNICA

2001

 
 

 

Luis Carrasco Llamas [1949]

Acoso al SIDA

Al SIDA y a la ceguera les han salido un peligroso enemigo en Castilla y León, un investigador imparable y de prestigio: Luis Carrasco Llamas. Biólogo leonés nacido en 1949, se licenció y doctoró en la Universidad Complutense de Madrid, comenzó a investigar en la empresa de Antibióticos de su ciudad natal gracias a una beca universitaria y ha completado su formación en Universidades de Alemania, Suiza, Italia, Estados Unidos e Inglaterra.

Su periplo profesional ha tocado todos los palos necesarios en un científico de prestigio: colaborador del CSIC y profesor agregado, desde 1985 es Catedrático de Microbiología de la Universidad Autónoma madrileña; ha dirigido la Unidad Estructural de Virus Animales en el Instituto de Bioquímica de Macromoléculas y el Departamento de Biología Molecular, fue Vicedirector del Instituto de Biología Molecular de dicha Universidad y desempeñó el cargo de Director del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa y posteriormente Director del Departamento de Biología Molecular de la UAM.

Organizador de numerosos Congresos Internacionales sobre el SIDA, el cáncer y oncogenes, tiene en su haber el desarrollo de nuevos sistemas de ensayo de agentes contra el virus del SIDA en levaduras, alcanzando especial interés científico el estudio de la regulación de la síntesis de proteínas por diversos virus animales, incluido el VIH. Ha sido investigador principal en 11 proyectos de investigación y ha desarrollado otras tantas colaboraciones con la industria.

Ha dirigido 28 tesis doctorales y es autor de dos patentes sobre «Polímeros de actividad antivírica». Asimismo, ha publicado más 200 artículos en revistas internacionales que le han granjeado enorme fama internacional. En la actualidad, dedica la mayor parte de sus esfuerzos al conocimiento de enfermedades que producen pérdida de visión y ceguera. «Es un atraso para la ciencia oponerse a trabajar con embriones humanos», afirmaba el virólogo leonés el mismo año en que recogió el Premio Castilla y León, mientras aseguraba, optimista y esperanzador, «que con el tiempo será posible lograr una cura realmente efectiva para el SIDA, convertida ya, gracias a la ciencia, en enfermedad crónica y no mortal, como sucedía hace tan sólo unos años».

Miembro de las Sociedades Españolas de Bioquímica, Microbiología y Virología, de la American Society for Microbiology, de la Society for General Microbiology, y de la New York Academy of Sciences. Hasta 1996 fue miembro del Comité Científico Asesor del Ministerio de Industria. Su labor ha sido reconocida además con el premio Gregorio Marañón, Premio Burdinola y Premio Glaxo Wellcome-Fundación CEOE. Estudios sobre la expresión genética de virus animales (1978), Mechanisms of viral toxicity in animal cells (1987), Gene expression in animal viruses (1993) y El virus del SIDA. Un desafío pendiente (1996) son algunas de sus obras más representativas. Aunque afincado desde los 17 años en Madrid, asegura «que todavía sigo muy vinculado a León, mi tierra natal, donde reside parte de mi familia y me gusta ir de vez en cuando para disfrutar de la morcilla y del buen vino».