Sesenta años en el olvido

Isabel Barrionuevo Almuzara

 

Una minúscula habitación de un antiguo piso de la calle de Silva, en Madrid, almacenó durante seis décadas una voluminosa y documentada colección fotográfica abandonada por Justin Marie Charles Alberty Jeanneret, fundador y propietario de la Casa Loty.

La casualidad hizo que la fotógrafa zamorana Yolanda Paramio entrara en contacto en los años 90 con el actual propietario del inmueble, dedicado a oficina administrativa de una firma que comercializa electrodos de soldadura, y recibiese el encargo de organizar el material fotográfico que Loty dejó en 1936, año en que se pierde su pista en el territorio español.

La colección resultó ser un auténtico descubrimiento para la historia de la fotografía de España. El legado de Loty está compuesto por más de 12.000 imágenes, un completo archivo de edificios civiles, religiosos, monumentos, calles y escenas cotidianas de Portugal, Argentina, Italia, Brasil, el Norte de África... y de España. Viajando de un lado para otro, cargados con sus aparatosos y pesados equipos, los fotógrafos de la firma Loty captaron las vistas más bellas e interesantes; un magnífico archivo de monumentos y ciudades al que se suma una colección de 2.000 imágenes religiosas.

El Instituto Leonés de Cultura adquirió en enero de 1996 una pequeña parte de este fondo fotográfico, el correspondiente a la provincia de León, que está integrado por 229 imágenes de León, Ponferrada, Astorga y Sahagún realizadas en los años 20 y en la primera mitad de la década de los 30.

La institución leonesa rescata con esta exposición no sólo el recuerdo de paisajes urbanos de otros tiempos, sino la vida y la obra de este editor francés y de sus colaboradores. La Casa Loty, afincada durante algunos años en Madrid, puso su interés fotográfico en la provincia de León poco antes de que se perdiera para siempre el rastro de Charles Alberty, su creador.

 

ARQUITECTO, FOTÓGRAFO, COMERCIANTE...

Justin Marie Charles Alberty Jeanneret, Loty, nació a las 12:30 horas del 1 de noviembre de 1885 en el numero 10 de la Rue Ronchaud, en la ciudad francesa de Besangon, departamento de Doubs, según la información recogida en la partida de nacimiento facilitada por los Archivos Municipales de Burdeos.

Hijo de Jean Baptiste Prosper Alberty, controlador adjunto de aduanas, y de Julie Lejantine Jeanneret, según las mismas fuentes, Loty figura en 1914 como comerciante y fabricante de papeles fotográficos. En esa fecha esta instalado con su mujer y su hijo en Burdeos, tienen una tienda en el número 24 de la Rue del Comandant Arnould y allí vive con su esposa Jeanne Forrat. La información de los Archivos Municipales de Burdeos apunta también que desde el año 1921, la mujer [de Charles Alberty] figura como cabeza de familia, dueña de la tienda junto a su hijo, quienes mantienen el negocio en el mismo lugar durante años. En la década de los años 80 se llama Manufacture de Papiers Heliogravure. Jeanne Forrat y Charles Alberty se divorcian en 1925, año en el que desaparece su rastro de Burdeos, tal y como indica Jean Paul Avisseau, responsable de los Archivos Municipales de la ciudad francesa.

La biografía de Loty facilitada por Yolanda Paramio, la fotógrafo encargada de los fondos encontrados en Madrid, explica que los primeros contactos de Charles Alberty con el mundo del arte se produjeron en Paris durante su juventud, donde cursó estudios de arquitectura y pintura. Asimismo, indica que en 1918 viajo a España y seducido por la cultura y paisajes de este país decidió establecerse en Madrid. Se casa en España y abre un negocio de distribución de productos fotográficos, de reproducción de planos y de diseño gráfico de invitaciones, tarjetas postales... y concibe su basto proyecto fotográfico y documental.

Diferente documentación encontrada en el piso madrileño junto al material fotográfico prueba que efectivamente en 1923 Charles Alberty ya se había establecido en el número 39 de la calle de Silva, en Madrid. En los recibos trimestrales de contribución industrial presentados ante la administración tributaria figura como director gerente de la Casa Charles Alberty y Compañía. Sociedad Limitada, al tiempo que se indica que las industrial ejercidas por la mencionada sociedad son la de copista de documentos y fábrica de teñir papel, bajo el nombre comercial El Papel Fotográfico Industrial.

Junto a este nombre comercial aparece también desde 1926 el de Fotogen, firma de la que Alberty es representante en España desde al menos ese año. La Compañía Industrial Fotogen comercializa productos fotográficos en el numero 10-12 de la Rue Barrade de Burdeos hacia 1925 y años siguientes, según la documentación aportada por los Archivos Municipales de Burdeos, en esa misma dirección, pero en 1920, un señor Saint Clair vende placas fotográficas.

En una hoja comercial timbrada de El Papel Fotográfico industrial se enumeran las múltiples actividades ofertadas por la empresa de Charles Alberty en Madrid. Las directamente relacionadas con la reproducción y copiado, como el papel al ferro-prusiato y heliochrom, las telas al amoniaco, papeles y telas de calcar, papeles de dibujo, aparatos para la fotocopia... aparecen en primer lugar de la lista. Reproducción de planos y dibujos con todos los procedimientos conocidos, dice textualmente.

Como Taller de Fotografía ofrece ampliaciones, reducciones y copias realizadas con el método conocido como Photostat, un procedimiento desarrollado en la segunda mitad del siglo XIX que consiste en obtener positivos por contacto, sin que exista negativo tal y como hoy lo conocemos.

Finalmente, como Imprenta Fotográficase ofertan los servicios de foto publicidad en tiradas industriales y comerciales, así como en serie para muestras y, finalmente, se anuncia la existencia de una sección fotográfica especial para cinemas.

A la vista de la oferta comercial de El Papel Fotográfico Industrial, parece posible que Charles Alberty no se planteara en sus primeros años en Madrid más que dedicarse a una actividad que llevaba desarrollando desde 1914 en Francia, la de fabricar y comercializar papeles fotográficos y papeles de reproducción y copiado.

Tal y como apunta Publio López Mondéjar en Las Fuentes de la Memoria II la crisis comercial y económica de la fotografía española de principios de siglo se tradujo en su gran dependencia técnica con respecto a la industria europea no sólo en equipos (maquinas, objetivos..) sino también en placas de cristal y papeles. Las rarísimas industrias españolas que intentaron competir con casas como Lumiere, Agfa, Perutz o Kodak concluye López Mondéjar tuvieron poca entidad y desaparecieron pronto, incapaces de sostener la dura competencia exterior. Los primeros 20 años del siglo pasado fueron de cierta efervescencia empresarial en el sector fotográfico español. López Mondéjar cita algunas de las firmas que se pusieron entonces en marcha: Manufacturas de Papeles Fotográficos, Fotoquímica Garriga, Papeles Fotográficos Llimona, la Sociedad Industrial Fotográfica Española... aunque no existe constancia de que ninguna llegase a consolidarse. La mayor parte de ellas tenían su sede social en Barcelona y Valencia, así que parece lógico que Loty decidiera poner en marcha la suya en Madrid, una plaza comercial virgen.

La dependencia española de la industria fotográfica europea se constata también en el negocio que Charles Alberty regentaba en Madrid, ya que mantiene continuas relaciones comerciales con fábricas de papeles alemanas y francesas, especialmente con la Maison Montgofier Frères, de Paris, quien a través de la frontera de Irún materializa sus diferentes envíos de papeles de calco, a la parafina, cartulinas... en surtidos pedidos que suelen superar los 100 kilos cada vez.

Charles Alberty conocía perfectamente los más novedosos métodos técnicos de reproducción gráfica y fotográfica utilizados en la época, un servicio que realizaba especialmente para ingenieros, arquitectos, librerías, imprentas, incluso para el Instituto Geológico y Minero de la capital de España y que acercaba a diferentes provincias españolas.

Así, en un libro de clientes de 1923, en el apartado correspondiente a León figuran: Maximino Bueno, en la calle Zapaterías 12, a quien Adolfo Wagener Moriano en su Guía Comercial y Artística inscribe como empleado; el arquitecto municipal y la Compañía de Ferrocarril de Ponferrada-Villablino (MSP), con la anotación manuscrita en este último caso de: la secretaria se ocupará del tema pues el dibujante está en la mina.

Otra lista, también referida a León, incluye a otros ocho clientes nuevamente relacionados con la arquitectura y la ingeniería: Isidro Ezquerra, arquitecto del Ayuntamiento; J. Crisóstomo Torbado, arquitecto; Miguel Canseco, ingeniero; Compañía F.B. Morete; Servicio de Vías y Obras; Obras Publicas; Javier Sanz, arquitecto de la Diputación; la Imprenta Moderna y Eduardo Berjel, del Cuerpo de Ingenieros de Minas.

 

EL MERCADO DE LA IMAGEN FOTOGRÁFICA

Mediada la década de los años 20 se produjo la diversificación de la empresa de Alberty y se incrementa su interés por la fotografía. Un interesante documento encontrado entre los papeles de Loty en Madrid da fe del ambicioso proyecto emprendido por la Casa Loty: la realización de un banco de imágenes que denominó Archivo Fotográfico Universal S.A. (Afusa). Yolanda Paramio explica que la documentación encontrada revela que el objetivo final de su trabajo fotográfico fue la puesta en marcha de Afusa, aplicando el mismo modelo de organización que emplean actualmente los bancos de imagen para dar servicio a las entonces incipientes agencias de prensa, publicaciones y empresas de turismo”.

La repentina desaparición de Charles Alberty no nos permite conocer las dimensiones que habría adquirido este archivo, pero sí sabemos que conocidos industriales del sector editorial de los años 30 solicitaban sus imágenes fotográficas. Esta empresa, que sin duda seguía un modelo muy avanzado para su época, indica Yolanda Paramio le dio excelentes resultados, ya que contaba entre sus clientes más frecuentes con empresas como General Motors, Harvard University, New Zealand Associated Press, Cosmopress, Vugt & Co. o el Patronato Nacional de Turismo. Publicó sus trabajos en diversas revistas francesas y le fueron otorgados varios premios en concursos nacionales e internacionales”.

Un ejemplo, entre otros muchos, de sus relaciones comerciales con editores españoles de postales, es la carta remitida a la Casa Loty en enero de 1933 por el conocido impresor aragonés Santiago Mumbrú, quien pide autorización para reproducir, previo pago de los correspondientes derechos, la vista de la postal marcada con el numero 46.197 de Zaragoza y titulada Torre de la Seo y el Pilar”.

La estructura empresarial de la industria de copiado y fabricación de papeles de Loty, por cuya documentación sabemos que disponía de agentes comerciales en nómina, le sirvió para poner también a disposición de las diferentes empresas editoras e imprentas de España y de Francia las imágenes fotográficas que mes a mes incrementaban su archivo. Así, la firma Loty se estampó en miles de postales, destino final de la mayor parte de su producción fotográfica.

 

ANTóNIO PEDRO CARRETA PASSAPORTE: SOCIO, AMIGO Y FOTÓGRAFO

Antonio Passaporte, hijo de Joao Pedro Braga Passaporte, fotógrafo que trabajó para la Casa Real portuguesa, se estableció en 1924 en Madrid, a donde llegó con un contrato de los Laboratorios Cinematográficos Madrid Films, tal y como se indica desde el Archivo Fotográfico Municipal de Lisboa, institución que dispone en la actualidad de una colección de casi 14.000 negativos del fotógrafo portugués, con imágenes de los años 1940 y 1950, resultado de diferentes encargos de la Cámara Municipal de la capital portuguesa y de la colección adquirida en 1997 y 1998 a Rodolfo Passaporte, hijo del socio de Loty.

Antonio Passaporte relato su relación con la Casa Loty en el capitulo Fotografo de monumentos de sus Memorias de la Guerra Civil Española, un manuscrito conservado por sus descendientes y amablemente cedido para esta publicación.

Dos años después de trabajar en Madrid-Films, en 1926, por mediación de mi hermano Bernardo, entraba a trabajar para la firma denominada Charles Alberty & Cia. Esta firma se dedicaba a la fabricación de papeles heliográficos y simultáneamente era representante de papeles fotográficos. Mi sueldo era superior al que estaba ganando; de diez pesetas diarias, pase a ganar cincuenta más el 3% del valor de la mercadería vendida por mí y tenía un pase kilométrico para mis viajes. Durante estos viajes, siempre que tenía tiempo, hacía algunas fotografías de paisajes y de monumentos. En estas condiciones, mi misión de viajante se vio poco a poco aumentada con la dedicación a la fotografía turística, orientado por Charles Alberty. La intención era fomentar el turismo en España, una iniciativa que me entusiasmó, predestinado tal vez por mi apellido [Passaporte], documento que era indispensable para todo turista. Alberty me puso al corriente del valor turístico de las postales, pues me enseñó algunas variadísimas, hechas en Francia por un especialista, un verdadero artista en sus composiciones que firmaba sus trabajos como Ivon. De hecho, el encuadre era maravilloso, haciendo destacar del infinito los primeros planos. Alberty adquirió una máquina fotográfica 10x15, marca ICA, con la que inicié este género de la fotografía, al mismo tiempo que visitaba la clientela de papeles heliográficos y fotográficos. Cuando algunos meses después ya existía una buena serie de clichés y respectivas copias, tanto de exteriores como de interiores de iglesias y de palacios, se hizo una selección, ampliada a 30x40 y se expuso en un salón adecuado para que el publico pudiese apreciar las maravillas de paisaje y monumentos de España. La exposición fue muy apreciada y mereció las mejores referencias de cuantas entidades allí estuvieron. El gobierno del general Primo de Rivera, que fomentaba el desarrollo de las industrias, la agricultura y las artes, adquirió todo el trabajo expuesto y lo utilizó en exposiciones que se hicieron de acuerdo con las embajadas de España en varios países, siendo distribuidos al mismo tiempo folletos alusivos a los aspectos representados.

La firma Loty obtiene el 22 de noviembre de 1927, de la Intendencia General de la Real Casa y Patrimonio según se indica en las memorias de Antonio Passaporte la primera credencial a nombre de los dos socios para fotografiar interiores y exteriores de los jardines y dependencias del Real Sitio de Aranjuez, lugar de veraneo de la familia real, comprometiéndose a entregar una copia de cada cliché, lo mismo que sucedió para poder fotografiar otros palacios monumentos.

El negocio de la fotografía siguió creciendo y Passaporte señala la realización de otras exposiciones, tanto en España como fuera del país, en las que se ganaron algunas medallas, tanto de plata como de oro, que se quedaron en poder de la firma de Alberty. Además de las fotografías destinadas a postales turísticas, la Casa Loty se dedicó al género religioso. En enero de 1929, en una carta remitida por C. [Concepcion] López, la esposa de Charles Alberty, al cura párroco de San Martín de Valdeiglesias (Toledo) se ofertan nuestros trabajos de fotografía en estampas religiosas de diversos tamaños, al tiempo que la posibilidad de hacer alguna reproducción en tarjetas o estampas de la imagen más venerada de la localidad.

Concha López no sólo participaba activamente como trabajadora de la empresa, sino que las dos primeras letras de su apellido, unidas a las ultima silaba del apellido del fotógrafo francés configuraron el sobrenombre Loty, la firma con la que se rubricará toda la obra fotográfica y bajo la que figurarán el resto de sus actividades empresariales.

Así, una factura fechada en Madrid, en noviembre de 1932, significa la existencia de Editions Loty dedicada a la edición de postales artísticas de Francia y del extranjero y domiciliada en Burdeos, extremo que no ha podido ser confirmado hasta la fecha, ya que desde el Archivo Municipal de Burdeos se asegura que de Editions Loty, en el 9 de la Rue Laville de Burdeos, no existe rastro en las guías de la época. También en los años 30 la fábrica de papel ferro-prusiato y heliocrom con domicilio en el numero 39 de la calle de Silva de Madrid, se llama Loty.

El seudónimo escribió Passaporte dio origen a que en muchas ocasiones pensasen que este era mi nombre, ya que yo era el autor de todas las fotografías. Era conocido como el señor Loty, aunque en las credenciales siempre figuró el apellido Passaporte.

Los libros de cuentas de la Casa Loty llegan hasta el año 1936. Las memorias de Antonio Passaporte nos acercan de nuevo lo ocurrido. Iniciada la Guerra Civil, la firma Alberty & Cia tuvo que cerrar. Carlos Alberty y su esposa regresaron a Francia. Passaporte quedó al frente de la Casa Loty, pero no eran buenos tiempos para el negocio. El fotógrafo portugués encontró un trabajo en Abastos y más tarde se alistó a las Brigadas Internacionales e inmortalizó con su cámara el devenir del frente en la Sierra de Guadarrama.

Al finalizar la guerra española, la editorial de postales Arribas, de Zaragoza, le ofrece trabajo a Passaporte, pero el fotógrafo ya ha decidido regresar a Portugal. Arribas le propone entonces adquirir las postales de la extinta Casa Loty. La operación se materializa finalmente.

Una vez en Lisboa, Antonio Passaporte continuó hasta su muerte, en 1983, al frente de su negocio de edición y venta de postales.

Passaporte ha recibido en Portugal, aunque después de su muerte, un merecido reconocimiento por parte de algunas instituciones. Los ayuntamientos de Lisboa, Oeiras y Evora han organizado diferentes exposiciones y en las dos últimas una calle con su nombre rinde tributo al fotógrafo que, a través de sus postales, contribuyó a promocionar la imagen turística del país vecino.

 

LA DURA TAREA DE FOTOGRAFIAR

Hacer, revelar y positivar fotografías en la época en la que la Casa Loty retrató la provincia de León no era tarea fácil.

El libro La fotografía. Manual para aficionados, de G. Muffone, editado en 1926 en Barcelona, relata la existencia de dos tipos aparatos: en forma de caja y las cámaras de fuelle o tela. En ambos casos y tanto si eran de exposición (con trípode) o instantáneas (en la mano), era necesario cargarlas con la correspondiente placa fotográfica o negativo.

Estas placas son vidrios recubiertos en uno de sus lados por una capa, uniformemente extendida, de gelatina mezclada con Bromuro de Plata en el caso de las utilizadas por Loty eran recubiertas con Yodobrumuro de Plata, pues al añadirle el Yodo se convertían en más sensiblesy esta sustancia, después de modificada por la influencia de la luz y de transformada en plata metálica al contacto con el baño revelador se descomponía en tonos grises, negros y transparentes, según la mayor o menor cantidad de plata transformada (más o menos incidencia de la luz).

Para exponer a la acción de la luz la capa sensible de la placa fotografía se utilizaban los chásis. Construidos en madera, tela o metal eran casi siempre dobles, para dos placas, que una vez colocadas en ellos se alojaban en la parte trasera de la máquina. Una puertecilla corredera dejaba pasar la luz y mediante el obturador, si lo tenía, se controlaba el tiempo de exposición. Una vez tomada la fotografía, se cerraba el chasis y se cambiaba por otro cargado con otra/s placa/s y así sucesivamente.

Las placas de cristal (negativos) utilizados por la Casa Loty para fotografiar la provincia de León, al Yodobromuro de Plata, son las más comunes de la época. La Plata unida a un halógeno (Bromo, Yodo o Cloro) forma una sal (Bromuro de Plata, Yoduro de Plata o Cloruro de Plata) haluros de Plata en definitiva, que tienen la particularidad de ser sensibles a la luz.

El Bromuro de Plata es el compuesto fundamental y a él se añaden cantidades variables de Cloro o Yodo, dependiendo de cual sea el fin perseguido. Así, se añadía Cloro para hacer papeles para copiado por contacto lentos, que dieran mayor resolución, y se añadía Yodo para papeles de ampliación y negativos rápidos con mayor sensibilidad a la luz. Una vez realizado el compuesto se disolvía (en suspensión) en gelatina para formar la emulsión sensible con la que impregnar el cristal (negativo) o el papel de copiado y el de ampliación.

Una vez expuesto el negativo (la placa de cristal) se revelaba en una cubeta con luz de seguridad y una vez fijado, se lavaba y se secaba en la secadora de negativos. En algunos laboratorios se disponía de aparatos de aire, comercializados desde 1909, para secar las placas rápidamente (similares a nuestros actuales secadores de pelo).

Lógicamente, los cristales (negativos) utilizados por la Casa Loty no se preparaban de manera artesanal, sino que se adquirían ya listos, de los fabricados en serie, para ser colocados en la cámara y tomar imágenes.

Aunque las tiradas de postales comercializadas por la Casa Loty, así como las de otras firmas de la época, se realizaban por el procedimiento de impresión denominado fototipia o fotocolotipia, las primeras copias, las que integran el álbum de León, fueron realizadas en prensas de contacto o con los llamados conos de ampliación.

Si el método elegido es la prensa de contacto hay que tener en cuenta los siguientes pasos: una vez revelada la placa de cristal, se coloca en el interior de la prensa junto al papel sensible de copiado, emulsión contra emulsión; la prensa de contacto se coloca para que el papel se impresione a la luz de lámparas de tungsteno especiales. El tiempo de exposición a la luz se va controlando visualmente, levantando la parte de la tapa de atrás de la prensa de contacto que esta partida en dos.

Para las ampliaciones se utilizaba el llamado Cono de Ampliación (primitivas ampliadoras) de distancia fija entre placa-negativo, lente y papel, por tanto de tamaño fijo. Los había para diferentes ampliaciones y tamaños del negativo y también conos que podrían variar la colocación de estos elementos para conseguir otro tamaño de ampliación. La mayor nitidez y contraste la dan el copiado por contacto, aunque se está limitado por el tamaño del negativo; al ampliar siempre se pierde algo de calidad.

 

EL LEÓN QUE LOTY RETRATO

El proyecto fotográfico de Loty (fotógrafo y/o editor) tuvo desde el principio una marcada meta comercial y bajo este punto de vista mercantilista es desde el que se debe analizar el material gráfico que compone la exposición que ahora presenta el Instituto Leonés de Cultura.

¿Qué encuentra la Casa Loty en León?. Pues exactamente lo que busca, retratar sin mayores pretensiones que las exigidas en las vistas de postales las principales calles, plazas y monumentos de las cuatro ciudades de la provincia consideradas por las guías turísticas y comerciales de la época como las de ineludible conocimiento: León, Ponferrada, Astorga y Sahagún. Loty, al menos en León, no busca originalidad, ni composición artística, sino incrementar su basto proyecto documental.

Una vez más, entre el material aparecido en Madrid hay documentos que atestiguan la presencia de la firma Loty en diferentes publicaciones turísticas de la época, lo que induce a pensar que Charles Alberty conocía el material publicitario y las guías de cada provincia, es decir, sabía qué imágenes eran las realmente interesantes para los editores del momento, las que indispensablemente tenía que formar parte de su archivo documental.

Un repaso de la Guía Comercial y Artística de Adolfo Wagener Moriano, o de la de Raimundo Rodríguez, publicadas en 1923 y 1925, respectivamente, o quizá la más antigua, la Guía del Viajero en León y su provincia de Policarpo Mingote, de 1879 habría sido suficiente para que la Casa Loty, advertida de la monumentalidad de la capital de la provincia y de algunas de sus ciudades, preparase una misión fotográfica y comercial en León. Un viaje que permitiera retratar las principales calles, plazas y edificios histórico artísticos con dos objetivos: el de incrementar los fondos del perseguido Archivo Fotográfico Universal y el de convertirlas en postales.

Y así se hizo. De las 96 fotografías correspondientes a la ciudad de León, el 60%, es decir, un total de 58, son imágenes de los principales monumentos (29 de La Catedral, 21 de la Real Colegiata de San Isidoro y 8 del Convento de San Marcos), otra veintena de fotografías están dedicadas a documentar el centro comercial y social de la ciudad en aquellos años, es decir, las calles Ordoño II y Fernando Merino, las plazas de la Libertad (Santo Domingo), la de San Marcelo, la de Botines, la de la Catedral, y la Plaza Mayor; y el resto del fondo está integrado por fotografías de los edificios civiles y señas de identidad de segundo orden: la estatua de Guzmán el Bueno, el edificio de la Casa de Correos, el puente de la Estación, el Seminario, la Casa Consistorial, el Mercado de Abastos y una escena cotidiana de aquellos años, la de algunas mujeres lavando a orillas del Bernesga en las inmediaciones del puente de San Marcos.

En el caso del resto de las ciudades leonesas fotografiadas, el análisis de las imágenes nos lleva a la misma conclusión. La iglesia de la Encina, el Castillo templario y la calle Isidro Rueda con la torre del reloj al fondo son los atractivos fotográficos de la Casa Loty en Ponferrada; al igual que lo es La Catedral de Astorga, que supone un 58% de las imágenes tomadas en la capital maragata, acompañada del Palacio Episcopal y de la Plaza Mayor en mucha menor medida y, finalmente, Sahagún, en donde obtiene un autentico catalogo de edificios religiosos capitaneado por la Iglesia de San Tirso y las ruinas del Convento de San Benito y aderezado con todas y cada uno de los templos de la ciudad facundina.

Este breve análisis cuantitativo viene a confirmar el interés meramente postalero de la Casa Loty en León, limitado a vistas de monumentos y ciudades, algo que no debió ocurrir de una forma tan estricta en otras provincias de España a juzgar por el amplio repertorio de temas etnográficos, talleres artesanos, mercados, bares, lugares de uso público, fiestas, etcétera que componen el fondo fotográfico de Loty en Andalucía, tal y como señala Antonio Limón Delgado, director del Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla, entidad propietaria en la actualidad de 2.348 fotografías de la colección referidas a toda la Comunidad Andaluza y el Norte de África.

Una de las primeras tentaciones que asaltan a quien ve una fotografía antigua es la de determinar cuando fue hecha. En el caso de la colección de Loty en León no existen muchas pistas, pero si dos que permiten determinar que la Casa Loty recaló en la ciudad al menos en dos ocasiones. Una fotografía de la Plaza de la Libertad muestra un cartel en que se lee locales adquiridos para el B...; se trata de la sucursal en León del Banco Central que abriría sus puertas al público, en la Plaza de la Libertad, esquina Independencia, el domingo, 3 de febrero de 1929, según el anuncio que un día antes se publicó en el periódico La Crónica de León. Así pues, algunas de las fotografías habrían sido realizadas antes de esa fecha. Por otro lado, existe en la colección una fotografía que titula Mercado de Abastos de la Plaza del Conde Luna, un edificio que se inauguró en 1936, lo que induce a pensar que hay fotografías de, al menos, dos viajes diferentes.

 

OTROS YA LO HABÍAN HECHO

Si convenimos con Publio López Mondéjar en la aseveración realizada en su Historia de la Fotografía en España, que ya desde el siglo XIX y antes de que la fotografía fuese plenamente integrada en la prensa gráfica, los fotógrafos buscaron su comercialización a partir de series fototipias y vistas coleccionables y que la más importante manifestación de la industria de las reproducciones fotográficas fue, sin duda, las tarjetas postales, que alcanzaron su momento de mayor popularidad entre 1900 y 1925, parece lógico pensar que antes de que la Casa Loty pusiera sus ojos en León, en la década de los años 30, otros ya lo habían hecho.

Autores locales, como Germán Gracía Pascual, Winocio Testera Pérez, Agrado, F. Mesas y J. Chamorro, en León; Ortiz y José Bueno, en Astorga; Silvio de Alaiz, en Sahagún o Arturo González Nieto, en Ponferrada ya poseían cuando la Casa Loty llegó a León nutridas colecciones de imágenes convertidas en tarjetas postales, bien para comercializar a través de sus estudios o por encargo de imprentas y papelerías como la Moderna, Casado, Miñón, Romero, Prieto, Nieto... o de industriales, como la Fábrica de Chocolates y Pastas para Sopas La Industrial Leonesa, colegios religiosos, tiendas de zapatos, almacenes de materiales de construcción, balnearios... incluso de grandes empresas como la Hullera Vasco Leonesa.

Conocidas son las series de postales sobre paisajes, vistas panorámicas, tipos populares y escenas cotidianas de la provincia. Desde los avisos como el de Winocio, publicado el 3 de octubre de 1903 en el Mensajero Leones, anunciando la venta una nueva serie de postales de tipos del país en la librería de D. M. Garzo; el de Gracía, aparecido en el mismo periódico en julio de 1905 con las ultimas novedades en tarjetas; las grandes colecciones en tarjetas postales a la venta en la librería de Porfirio López anunciadas en el Heraldo Astorgano en enero de 1903; o las 1o postales con vistas de Ponferrada a 90 céntimos que la imprenta de la Viuda de Romero vendía en 1904 en la capital del Bierzo, hasta las colecciones ofertadas por la Gafa de Oro en 1930 sobre la Coronación de la Virgen del Camino fueron centenares las imágenes tomadas por autores locales.

Asimismo, algunas de las casas especializadas a nivel nacional e internacional en la edición de postales, como es el caso de Mariano Arribas, Ribadeneyra, Villarroca, García Garrabella, Hauser y Menet, Jean Laurent y su sucesor Lacoste y Cía, Thomas, J. Bienaimé, Luciano Roisin... sólo por poner algunos ejemplos, poseían ya imágenes, algunos desde finales del siglo XIX, de las cuatro ciudades de provincia que interesaron a la Casa Loty. Se llegaron a confeccionar catálogos de centenares de vistas de la provincia.

Quizá el enorme volumen de tarjetas postales de la provincia disponible cuando Loty inició su proyecto documental reflejado en las series de monumentos, calles, plazas, edificios, tipos del país, trajes, costumbres y escenas cotidianas le inclinaron a centrar su interés en lo que en el argot postalero se conoce como piedras, es decir, monumentos, a relegar a un segundo plano el interés etnográfico y costumbrista, en definitiva, por qué repetir lo que otros ya habían hecho.

A esto se suma el gran desarrollo que las industrias editorial y periodística adquirían en la época. Si la moda de las postales había atraído a fotógrafos extranjeros a León en los últimos años del siglo XIX y primeras décadas del siglo pasado para saciar la autentica fiebre postalera que se desató en toda Europa, también es verdad que el interés en la década de los años 30 traspasaba ya el simple interés de sintetizar la imagen de una ciudad y difundirla a módicos precios; ahora el comercio fotográfico ganaba terreno en el sector editorial y periodístico. No era difícil colocar fotografías de cualquier parte del mundo civilizado para ilustrar colecciones editoriales de arte, reportajes en revistas ilustradas, guías, calendarios y almanaques.

Lo realmente importante es que las imágenes que Loty (fotógrafo y/o editor) captó de la provincia de León forman parte del fondo fotográfico del Instituto Leonés de Cultura; 229 placas de cristal (negativos), formato 10 x 13 cms. al Yodo Bromuro de Plata en perfecto estado de conservación, clasificadas en sus correspondientes cajas originales y acompañadas de los positivos coleccionados en un álbum, también en muy buen estado de conservación

 

La autora agradece la colaboración de María Pelletier, por sus gestiones en Burdeos, y la de Rodolfo Passaporte por la información adicional sobre su padre...