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3. ARRABALDE
Arrabalde se sitúa en una elevación
sobre la margen derecha del río Eria y c uenta con un caserío de raigambre
popular, en el que se emplea la piedra cuarcítica como base de las
construcciones, apareciendo revestidas sus paredes con las arcillas ferruginosas
propias de la zona. Posee una iglesia parroquial bajo la advocación del
Salvador, que recientemente ha sido restaurada, y una pequeña ermita, al oriente
de la población, dedicada al Santo Cristo de San Juan. También existieron en sus
tierras un batán, algunos telares y varios molinos harineros. Dista 90 Km. de la
capital provincial, contando con una superficie de 15,8 Km.2 y
aproximadamente 270 habitantes.
La
localidad de Arrabalde dedica su
fiesta grande a Santa Bárbara, el 4 de diciembre, que sin embargo se celebra el
segundo domingo de mayo. Otra de las festividades importantes es La Sacramental,
festejada el tercer domingo de agosto. La segunda jornada de esta fiesta se
conmemora con un desfile de carrozas por las calles del pueblo, conocido como
Día de las Carrozas. Dos son los productos típicos de
Arrabalde, el bollo
de carnaval o de antruejo, que puede ser adquirido en la panadería i
la miel de brezo producida y comercializada, particularmente, por algunos de los
vecinos, Igualmente hay que reseñar la existencia de la Asociación Cultural
Castro Celta.
Entre la riqueza arqueológica que
esconden sus tierras se encuentran yacimientos de cronología Neolítica, de la
Edad del Hierro, de la etapa Romana o de momentos medievales.
El Casetón o La Casa de los Moros
son los nombres que recibe un dolmen situado a menos de un kilómetro al noroeste
del pueblo de Arrabalde, junto a la carretera que
conduce a Alcubilla de
Nogales. Se ubica en la terraza superior del río Eria, dominando todo el valle.
El monumento se encontraba muy
deteriorado por el intenso laboreo agrícola. Conservaba in situ y en pie
cinco ortostatos (piedras de gran tamaño) que delimitaban la mitad occidental de
la cámara; durante la excavación se halló un nuevo bloque pétreo caído hacia el
interior y cuatro improntas o zanjas de cimentación pertenecientes a otros
tantos ortostatos desaparecidos.
De la misma manera se pudo reconocer un
corredor, orientado al sureste, gracias a dos pequeñas lajas colocadas en su
sitio y a la huella de otras seis, dispuestas tres a cada lado del mismo.
El dolmen se corresponde, por lo
tanto, con la variedad de sepulcro de corredor; en el momento de la excavación
el túmulo había desaparecido por completo, y todo el sedimento había sido
alterado por repetidas remociones y rebuscas. Únicamente se pudo documentar la
existencia, en el interior de la cámara y asentados sobre el mismo nivel en el
que lo hacían los ortostatos, de varios hoyos de poste y de un hogar con
carbones. Los materiales arqueológicos recuperados, restos de los ajuares en su
día depositados junto a los muertos, no son muy abundantes. Entre ellos destacan
varios útiles de silex (microlitos geométricos y laminitas) y un hacha de piedra
pulimentada, además de algunos objetos de adorno, como un par de cuentas de
collar discoides de pizarra y una cuenta de variscita.
El procedimiento de restauración
se
inició con el variado del relleno vertido tras la excavación arqueológica,
descubriendo las antiguas improntas de los ortostatos desaparecidos y retirando
el ortostado caído en el interior de la cámara para ser posteriormente
reutilizado. En la reconstrucción se emplearon un total de 12 nuevas piezas
pétreas, delimitando por completo el perfil original de la cámara y la totalidad
del trazado del corredor. También se procedió a consolidar la cimentación de las
piedras originales de la cámara.
El Castro de Las Labradas es
uno de los yacimientos arqueológicos más extensos de la provincia de
Zamora, con
sus aproximadamente 23 hectáreas. Ubicado sobre las crestas de la Sierra de las Carpurias domina, la vega del río Eria al norte y el Valle de Vidriales al sur,
en un emplazamiento marcadamente estratégico.
La defensa del enclave se completaba
con varias líneas de muralla, que alcanzaban una longitud de 2.500 metros y que
unían los diferentes roquedos naturales, Éstas han llegado a nuestros días como
amontonamientos de piedras que enmascaran tantos los cimientos como el derrumbe
de las estructuras. Estas murallas pudieron llegar a tener entre 4 y 5
metros de
altura cuando estuvieron en pie, estando construidas con cuarcitas.
En los flacos más abordables del
costro, el occidental y el oriental, se encontraban los caminos de acceso y las
puertas de entrada. En la segunda línea de la muralla del lado occidental se ha
exhumado, en recientes intervenciones, una de alas entradas, observándose como
el lienzo finaliza en dos torreones, macizos de planta cuadrangular, que
controlarían la propia puerta de madera. Completarían la defensa del costro los
campos de piedras hincadas, que preveían el avance de las caballerías enemigas;
uno de ellos se ha documentado en el ángulo noroeste del yacimiento.
Las Labradas presenta una dilatada
ocupación temporal. Aunque hay evidencias materiales más antiguas, caso de una
punta Palmela de época Campaniforme, el primer asentamiento del castro se lleva
a cabo en la Edad de Bronce (1400 a 99 a.C.). La principal habitación del lugar
es
a finales de la Edad del Hierro (siglos I a.C. a I d.C.), cuando se levantan
las construcciones defensivas del castro, asociándose a la misma la mayoría de
los materiales localizados, entre los cuales destacan dos ocultaciones de joyas
`prerromanas, conocidas genéricamente como tesoros. En esos momentos los
habitantes del castro son los astures, que utilizaron La Labradas como lugar de
reunión de las poblaciones cercanas para conseguir un mayor poder defensivo
frente al avance romano.
El dominio romano determinó el
abandono del poblado, aunque algunos hallazgos materiales como el caso de un
cazo de bronce o elementos de armaduras hablan de la posibilidad de que se
instalase aquí un puesto
militar, aprovechando las características estratégicas
del enclave. En la Edad Moderna es recuperado el lugar, pero en un punto muy
concreto, levantándose una pequeña ermita dedicada a San Cristóbal. Aparece
mencionada en un escrito de 1655 de la Orden de San Juan del Hospital, a cuya
Encomienda de Benavente y Rubiales pertenecieron las tierras de Arrabalde hasta
el siglo XIX.
El castro de Las Labradas es
conocido, además, por la aparición fortuita, en los años 1980 y 1988, de dos
tesoros de joyas objetos de valor realizados en oro y plata, que en origen
fueron ocultaciones enterradas en el interior del poblado por sus habitantes
ante el temor a enemigos exteriores. Estos tesoros, que se solían introducir en
vasijas cerámicas, contenían piezas como torques (collares), pulseras,
brazaletes, arracadas (pendientes), adornos de pelo, sortijas, fíbulas
(imperdibles), colgantes, broches de cinturón y vasos de plata, además
de
diferentes monedas ibéricas y romanas republicanas,. Según la cronología de los
diferentes elementos, estas ocultaciones deben situarse cronológicamente en los
momentos en los que se desarrollan las guerras de Roma contra cántabros y astures (29-19 a.C.).
Los
tesoros son acopios de riquezas
individuales, familiares o colectivas que se ocultan de manera provisional en
momentos de tensión. Este clima de inseguridad está relacionado con las
operaciones de guerra, siendo destacable al respecto la presencia del cuartel de
la Legio X Gemina en la cercana localidad de Rosinos de Vidriales. El empleo del
oro y la plata así como el carácter ornamental de las piezas reflejan la
ostentación y la relevancia social de sus dueños. La mayoría de estas joyas se
utilizaron como adorno personal, teniendo unos diseños muy vistosos, con
decoraciones recargadas con representaciones vegetales y animales (bellotas,
racimos, bóvidos, équidos, serpientes o aves).
Itinerarios de visita

Al alto de Las Labradas se
accede por un camino que sale de la
carretera que desde Arrabalde se dirige
hacia Alcubilla de Nogales, tras dejar atrás las últimas casas del pueblo y en
dirección oeste. Debe seguirse esa ruta unos 2 kilómetros, ascendiendo entre el
roquedo hasta alcanzar las líneas de muralla del flanco occidental del castro.
Se ha definido
un pequeño itinerario por el alto de Las Labradas en el que se
pueden visitar seis puntos de este enclave zamorano, todos ellos señalizados con
carteles explicativos. Este recorrido, prácticamente circular, sigue el sentido
de las agujas del reloj comenzando y finalizando en la muralla occidental, punto
de acceso y de salida del asentamiento.
A continuación se entra en la
recreación
del taller de un orfebre de la época, donde pueden observarse el
horno de la pila de enfriamiento, diferentes herramientas para el trabajo del
metal, un maniquí de un artesano y paneles informativos. Prosigue el recorrido
con una nueva sala donde, a través de un panel y las representaciones de dos
antiguos astures ataviados con piezas de orfebrería a tamaño real, se informa
sobre la tipología e iconografía de la joyería de los tesoros de Arrabalde.
La última dependencia de esta zona
de ambientación es una pequeña sala de actividades, en la que el visitante podrá
acuñar monedas o montar un torques, siguiendo el modo empleado por los artesanos
del castro de Las Labradas. Se pueden llevar a su casa las copias efectuadas,
para cuya ejecución hay una información detallada en los paneles adjuntos.
Finaliza en este punto la visita, ya que se vuelve a atravesar la muralla y se
llega de nuevo a la zona de recepción desde donde se sale del aula.
Guía de Visita

Horario y Visitas: Fines de semana y
festivos de todo el año¡, con horario de mañana y tarde. En verano, abierto
además jueves y viernes. También visitas concertadas a grupos fuera de estos
días y horas.
Contacto e Información: SrviOcio
Siglo XXI, S.L.
Teléfonos: 987 223 102 y 609 261
146.
La Ruta del Eria

Además de los enclaves arqueológicos
referidos en las líneas anteriores dentro del propio término de Arrabalde,
existen otros puntos de interés en los alrededores. La ruta propuesta
originalmente transcurre desde Arrabalde hasta Alcubilla de Nogales, donde se
encuentra la Iglesia de San Verísimo, para en dirección oeste atravesar la
Sierra de Carpurias por el pintoresco pueblo de Villageriz y enlazar con la
carretera de Camarzana de Tera a La Bañeza en Fuente Encalada, donde se puede
contemplar la iglesia de San Salvador que presenta una puerta con apostolado.
La ruta alternativa que ahora se
plantea deja al sur la
localidad de Alcubilla de Nogales para encaminarse a San
Esteban de Nogales, pueblo surgido a la sombra del monasterio cisterciense de
Santa María de Nogales, fundación de mediados del siglo XII, cuyas ruinas aún
impresionan en las cercanías. Con la misma dirección se continúa, cruzando el
Eria, hasta enlazar con la carretera de Camarzana de Tera a La Bañeza, por la
que volvemos al sur hacia Castrocalbón. Cerca de esta localidad discurre la vía
romana XVII y se emplazan una serie de campamentos romanos que han sido objeto
de variadas interpretaciones, que podemos localizar una vez cruzado de nuevo el
Eria a la derecha. Continuando hacia el sur se alcanza Fuente Encalada, donde
contacta con la ruta principal.
INFORMACIÓN DE INTERÉS

ARRABALDE
AYUNTAMIENTO. Plaza Mayor, 1. Tel.
980 646 425
Bares
LAUREN. Pza. Mayor, 3. Tel. 980 646
423
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