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EMPRESAS Y EMPRENDEDORES LEONESES

 

Banco Industrial de León

 

La actividad bancaria se inicia el 2 de enero de 1964 tras la inauguración de la primera sucursal en León en la plaza de Calvo Sotelo, 5 (hoy Plaza de la Inmaculada). El 40% de los créditos durante este primer año se destinan al sector agrícola e industrias derivadas, aunque el principal cliente es la construcción y las obras públicas que reciben el 46% de los 174 millones en préstamos concedidos.

Este primer año sirve también para estar presentes en Zamora, donde se abre la primera oficina el 20 de marzo, mientras que el 2 de noviembre se inicia la presencia del Banco Industrial de León en Madrid.

La actividad bancaria sigue un ritmo de crecimiento. Ya durante el primer año se obtiene un beneficio de casi 190.000 pesetas y el activo del banco se consolida hasta los 476 millones de pesetas.

Paralelamente, la labor de promoción de actividad industrial comienza a definirse. Tras analizar varios proyectos, y con el cambio de presidente producido en 1965 por enfermedad de Emilio del Valle al que sustituye Carlos Arias Navarro, posteriormente Presidente del Gobierno de España, se produce la constitución en marzo de dos sociedades: Vidriera Leonesa y Cerámica del Duero.

La empresa vidriera nace con un capital social de 75 millones de los cuales algo más de 26 aporta el Banco Industrial de León. En principio, también es el encargado de adquirir unos terrenos en la carretera de Benavente, concretamente 115.000 metros que exigirán un desembolso de 2,1 millones de pesetas para que la compañía comience a operar en 1966.

Nace, en el mes de marzo, Maquinaria y Automoción S.A., dedicada a maquinaria agrícola, y que hoy como Michaisa se ha convertido en un concesionario de automóviles y camiones.

En abril se crea, quizás, el proyecto más importante aunque no tendrá un final feliz. Textil Industrial Leonesa comienza su actividad a finales del verano de 1967 aunque su vigencia no irá muchos años más. Se ubica en las inmediaciones de la plaza de toros y llegó a tener hasta 564 trabajadores. A finales de ese ejercicio, se decide, en colaboración con los más importantes industriales del sector vitivinícola, la creación de una planta de elaboración y embotellado de vinos en terrenos de Armunia. Nace así Vinos de León (Vile), una de las bodegas más importantes de la provincia en la actualidad.

También se toma una decisión importante en colaboración con Hullera Vasco Leonesa, con quien comparte accionistas e, incluso, dirigentes. El Banco Industrial de León toma una participación importante de Hulleras de Sabero y Anexas, en torno al 50%, con el fin de llevar a cabo la reestructuración de la compañía.

Otro de los proyectos que también se definirá en el año 1966 es la creación, con otras empresas, del Centro de Cálculo Leonés, una compañía «equipada con elementos de IBM que servirá para que sus dispositivos puedan ser utilizados por industriales y comerciantes de la provincia para mecanizar sus tareas administrativas».

En el año 1968 se hace una evaluación de los empleos generados que rondan los 800 puestos de trabajo directos sin contar los poco más de 1.000 que tiene Hulleras de Sabero.

La dimisión de Carlos Arias, también por motivos de ocupar un cargo de alta responsabilidad política, deja la presidencia en manos del catedrático de Economía Luis Corral y Feliú que, bajo su mandato, ya adjudicó las obras para la construcción del Complejo Santo Domingo.

La construcción del Complejo Santo Domingo hace que la sede social del Banco Industrial de León se traslade allí a partir del 30 de junio de 1969, año en el que los accionistas deciden cotizar en bolsa, cuya primera sesión en el mercado fue el 29 de julio de 1969 con un recorrido significativo de cuatro veces su valor en el plazo de un año. En los últimos cuatro meses del año el volumen de cotización paso de 8 millones de pesetas nominales a 22 millones, lo que suponía el 12% del capital admitido a contratación.

Deja su cargo el presidente Luis Corral y Feliú pues deja la capital leonesa. En ese momento no se nombra ningún presidente y el vicepresidente, Antonio del Valle Menéndez, asume la responsabilidad.

La actividad bancaria, en estos años, se lanza. Los depósitos se multiplican por cuatro en apenas seis años con 2.232 millones de pesetas en el año 70. Los créditos también superan, con creces, las cifras iniciales y se sitúan en torno a 1.500 millones de pesetas, manteniendo un enorme peso la actividad agraria con casi el 20% del total. El beneficio, en este ejercicio, llega a los 49 millones de pesetas, lo que implica casi duplicar el del ejercicio precedente. En el año 1972 se produce una ampliación de capital de 52,5 millones de pesetas que incluye, como novedad, que es la primera conversión de bonos en acciones que se produce en una empresa provincial.

Tras la apertura, a finales de los años 60, en Valladolid, se produce la llegada a Barcelona, con la compra de un edificio en el número 7 del Paseo de Gracia, y se autoriza la apertura de una oficina en Valencia. Un año más tarde se recibe la autorización para abrir una sucursal en Bilbao y a finales de noviembre el Ministerio de Hacienda da el visto bueno para crear una sociedad de inversión mobiliaria con un capital de 200 millones de pesetas: Inversiones León.

Antonio del Valle Menéndez deja su cargo de presidente por «haber sido nombrado para ocupar un importante cargo político» en Canarias con lo que Luis García-Pardo González asciende a la presidencia y deja su lugar, como vicepresidente, a José del Valle Menéndez, algo que se volverá a atrás con el regreso de Antonio del Valle en 1975.

El Banco Industrial de León incrementó en los primeros cinco años de la década de los 70 en 5,6 veces su inversión crediticia, mientras que el resto de los bancos industriales de España lo hicieron en algo menos de cuatro y la banca generalista no pasó de 2,85 veces.

Estamos en 1975. Los depósitos ya alcanzan los 15.700 millones de pesetas, con unos fondos propios de 2.071, donde las reservas ya superan al capital social. La inversión crediticia está en 13.542 millones de pesetas, con un reparto entre la construcción, la agricultura y servicios industriales.

Este año se amplía la presencia en Logroño, Zaragoza, Murcia y Vitoria con lo que el Banco Industrial de León ya cuenta con 16 sucursales en España y una plantilla que ronda los 400 trabajadores. El 19 de diciembre se produce la inauguración de la oficina central en Madrid, concretamente en Serrano, 38. A la misma asiste el presidente del Gobierno y antiguo presidente del Banco, Carlos Arias Navarro, y los ministros de Presidencia, Industria y Obras Públicas.

La historia del Banco Industrial de León termina con su integración en el Banco de Fomento, cuyas sucursales en buena parte volverían a manos leoneses con su adquisición, en 1994, por parte de Caja España.

 

El decreto ley 53/1962 de 29 de noviembre define en su artículo 6, que «la función primordial de los bancos industriales es promover nuevas empresas industriales, animar y vitalizar la iniciativa privada y colaborar en la financiación a largo plazo». También se contempla que «en función de la finalidad, podrá conceder créditos para financiar las inversiones precisas para el establecimiento de nuevas industrias o explotaciones agrarias o para su ampliación, reestructuración y modernización».

Este paraguas normativo es el que facilita la constitución, ante el notario de León Juan Alonso Villalobos, del Banco Industrial de León (Banile) un 20 de octubre de 1963. La necesidad de disponer de un capital social mínimo de 100 millones de pesetas se cubre sobradamente. Se constituye con 567.800 acciones de 1.000 pesetas que, en el momento de la creación, son desembolsados en un 50%.

El primer consejo de administración del Banco Industrial de León lo preside Emilio del Valle Egoecheaga y está formado por un grupo empresarial que se convierte en la esencia de este apasionante proyecto financiero.

Como vicepresidente, Emilio Hurtado Llamas, presidente de Caja León, secretario se nombra a Juan Díez Robles, socio de Del Valle, y como vocales están Manuel Arroyo Quiñones, Bernardo García González, Domingo López Alonso, Antonio Galán Escudero, Luis Carbajo Flórez, Juan Abelló Pascual, Victorino Alonso Suárez, Benjamín Hernández Prieto, Francisco Cacho Delgado, Fernando Rodríguez Cardet, Marcelino Elosúa Rojo, Luis García-Pardo y Luis Corral y Feliú. Como consejero-director general se nombra a Antonio del Valle Menéndez.

 

EL COMPLEJO. Sobre el solar de lo que fuera el Convento de Santo Domingo se levantó el complejo de viviendas en el que se instaló la sede del Banco Industrial.

DESDE 1969. La sede central del Banco Industrial de León, ,luego Fomento, desde finales de los años 60 del siglo XX.

UN CONVENTO DESAPARECIDO. La plaza de Santo Domingo contó durante décadas con la imagen del convento.