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Los Pósitos
como
preocupación
de Medrano
Los Pósitos eran instituciones, generalmente de naturaleza municipal, a quienes los agricultores entregaban en depósito, como garantía de un préstamo recibido,
o vendían parte de su cosecha de cereales. Estos
depósitos o adquisiciones de granos servían
después para efectuar préstamos de simientes
a los propios agricultores, para paliar las carestías en épocas de escasez o
para garantizar el consumo de pan en las ciudades. En definitiva, los Pósitos
trataban de realizar una función de regulación del mercado al tiempo que
resolvían o atenuaban los problemas financieros de los agricultores, aunque con
medios que eran limitados y que no siempre se aplicaban a estos objetivos
64 .
Los Pósitos habían tenido una época de expansión a partir de 1751, cuando se crea la superintendencia general de los mismos y se
encarga de ella al Secretario de Estado y de Despacho de Gracia y Justicia, pero
comienzan a declinar a partir de 1792, cuando vuelve a hacerse cargo de su
gobierno el Consejo de Castilla. A partir de 1798, cuando se exige a los Pósitos
un "contingente extraordinario" para atender los gastos públicos, la Hacienda
toma el fácil camino de obtener importantes recursos más o menos encubiertos de
estas entidades, con lo que reduce sustancialmente sus fondos y sus
posibilidades operativas
65 .
Ante la mala situación por la que atravesaban los Pósitos, se restablece su
Superintendencia en 1818 y, posteriormente, se crea una dirección general para
que entendiese de las cuestiones de orden gubernativo de estas entidades. Ya en
1833, por Real Decreto de 25 de octubre, se crea una comisión para el examen del
ramo de pósitos que recomienda determinadas medidas, tales como la anulación de
la exacción de arbitrios e impuestos para el reintegro o restauración de los
fondos de Pósitos. El 26 de enero de 1834 Medrano dará traslado en Ciudad Real a
las citadas disposiciones, en las que se establece que los ingresos definitivos
de los Pósitos consistirán únicamente en los reintegros corrientes o anuales con
sus creces y en el producto de las fincas de su pertenencia. Al mismo tiempo se
dan por concluidos los arriendos de los referidos arbitrios o impuestos,
debiendo sus arrendadores pagar las sumas que hubieran cobrado, pasándose tales
fondos al Ministerio de Fomento. Se trataba así de cortar la mala gestión y los
abusos que se cometían en unos establecimientos creados como instrumentos de
previsión para las clases de menos capacidad en momentos de crisis.
Con fecha 7 de marzo de 1834 se publica en Ciudad Real otra circular, dirigida
por Medrano a las juntas Interventoras, solicitando los datos de las fanegas de
cereal y de los fondos de que disponían los Pósitos, de la parte de tales fondos
que se materializaba en dinero, así como los pueblos que abarca cada Pósito, en
aras de alcanzar más eficazmente el objetivo para el que fueron creadas estas
instituciones. El día 20 de abril, se traslada por Medrano una orden a los
Ayuntamientos de la provincia en la que, para facilitar la venta de las fincas
pertenecientes a los Pósitos y así aumentar sus fondos, se autoriza la admisión
de efectos de la deuda consolidada para su pago. Esta medida es evidente que
inicia un limitado proceso de desamortización, pero dificulta notablemente que
los fondos obtenidos puedan ser aplicados a préstamos a los agricultores.
Por su parte, la opinión personal de Medrano sobre los Pósitos se encuentra
expuesta en notas manuscritas en los márgenes del folleto de Juan de Camborda “Discursos políticos sobre el estado deplorable en que se halla la provincia de
la Mancha”, publicado en 1738, es decir, casi cien años antes de que lo manejase Medrano. Se refiere Camborda en su texto, después de una larga y farragosa
excursión histórica, no muy bien fundamentada, a los Pósitos
como una de las “Providencias para el abasto de pan en años abundantes para los
estériles”, denunciando la existencia de corrupción en la aplicación de sus
productos por gestores elegidos anualmente.
Ante esta denuncia anota Medrano en el margen de la página 14 que
“El Pensamto
de los Pósitos es indudablemente bueno pero establecidos en España y muy
protegidos por el Ministro Floridablanca en fines del siglo pasado y principios
del presente produjeron buenos efectos: mas en breve vinieron a menos y se fue
desacreditando un pensamiento esencialmente bueno pero que ejecutado por hombres
tubo el resultado que otras muchas bellas ideas: sin embargo parece que no seria
difícil su restablecimiento bajo reglas consecuentes y bien meditadas que
precaviesen los abusos, quizá y sería lo mejor podrían servir de base para caja
de ahorros y de socorros”
66 . La idea de transformar los Pósitos en Cajas de Ahorros señala una posible vía para la instauración de estas últimas
entidades
67 . Además, las tasas reales sobre los Pósitos, que propugna Camborda,
le merecen el siguiente comentario, también anotado al margen del referido
libro: “...nada de tasas ruinosas e injustas: Caminos y canales este es el medio
de remediar las carestías: el modo de discurrir en este párrafo es vulgar y
contrario a los principios de Economía y de Política”
68 .
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64"> Como ha señalado Gonzalo Anes
“Las malas cosechas y el precio alto de los
productos agrícolas, motivado por la disminución de la oferta en los años de
escasez, originaban crisis violentas de subsistencias en la España del siglo XVIII. Las iglesias, monasterios y mayorazgos acaparaban la mayor parte de los
excedentes agrícolas e intentaban vender los productos al mayor precio posible,
para lo cual almacenaban los granos durante el año, para venderlos en los “meses
mayores”, al final del año agrícola, o durante uno o más años para lucrarse del
precio más alto de los años catastróficos. Jovellanos denunciaba en la ley
agraria que esta retención jamás era tan cierta como cuando era más dañosa, es
decir, cuando los tempranos anuncios de escasez despertaban la esperanza de
mayores precios. Contra estas tácticas, los pósitos pudieron ofrecer a los
necesitados algunos auxilios que impidieron que la actuación combinada de la
naturaleza (factores climáticos adversos) y de los privilegiados (tácticas de
venta para obtener precios mayores) no provocara la mortandad masiva de los
menesterosos en los años de escasez”. Véase Anes, G.: “El Antiguo Régimen: Los Borbones”. Historia de España Alfaguara. Volumen IV. Alianza Universidad.
Madrid, 1975. Pag. 280.
65"> Gonzalo Anes ha analizado en profundidad los Pósitos en ese periodo. Véase
Anes, G.: “Los Pósitos en la España del siglo XVIII”, en “Economía e
Ilustración”. Editorial Ariel. Barcelona, 1969. Pp. 73 y ss.
66"> El folleto de Juan Camborda se encuentra en la biblioteca familiar de los
Medrano en Ciudad Real. Medrano efectúa anotaciones no exentas de mordacidad en
los márgenes de ese texto. En bastantes ocasiones simplemente escribe
“Desatino”, como cuando Camborda pretende que la actividad agrícola se reserve
exclusivamente para los labradores y se prohíba a los restantes ciudadanos o
cuando propugna que se fijen los precios de los granos. Incluso se permite
criticar a Cicerón cuando Camborda recurre a su autoridad para mantener que la
agricultura es la mejor de las ocupaciones humanas.
67">
Como podrá comprobarse más adelante, esta idea no se encuentra, sin embargo,
entre las que expone en su “Consideraciones...”, escritas en 1841, cuando ya las
Cajas de Ahorros son una realidad que le sirve de ejemplo para propugnar una
reforma de los Pósitos, pero no su transformación en Cajas de Ahorros. De ahí
que quepa pensar fundamentalmente que esas anotaciones al libro de Combarda son
anteriores a la redacción de las “Consideraciones...”.
68">
Comentario anotado en la pág. 8.
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