CAPÍTULO  IV

 

EL PARÉNTESIS DE ANDRÉS HERNÁNDEZ CALLEJO

(1868)

 

Desde primero de marzo próximo tiene a su cargo estas obras el nuevo Director nombrado D. Andrés Hernández Callejo, de cuyo celo y conocimientos se esperaban grandes adelantos, pero el Obispo y Cabildo observan con el más hondo pesar que sus esperanzas salen fallidas, que bajo el pretexto de que el estado del Edificio amenaza inminente ruina se pretenden cerrar sus puertas, causar vejaciones al Cabildo y alarmar a la población”.

Obispo y Cabildo de León. Súplica dirigida a S.M. la Reina Isabel II. León, 8 de julio de 1868. A.G.A. (E. y C.), C.8053, Lg. 8841, Exp. n° l.

“El Reverendo Señor Obispo, la Junta de reparación de templos, el Cabildo Catedral, el Gobernador de la provincia, todos me acusan, Señora, ante vuestro Gobierno y Vos misma; pero en cambio la Divina Providencia y las personas justas me fortalecen, si bien mi animo nunca vacila”.

Andrés Hernández Callejo. Súplica dirigida a S.M. la Reina Isabel II. León, 17 de julio de 1868. A.G.A. (E. y C.), C.8053, Lg. 8841, Exp. n° 1.

 

1) LOS PROBLEMAS FACULTATIVOS Y ADMINISTRATIVOS.

Fallecido Matías Laviña Blasco en enero de 1868, los trámites necesarios para su sucesión fueron rápidamente resueltos: el 9 de febrero de 1868 se nombraba director de la obras de restauración de la catedral de León al arquitecto abulense Andrés Hernández Callejo 1.

La intervención de Hernández Callejo fue extremadamente corta, pues dirigió las obras durante pocos más de cuatro meses, desde que se personó en León a comienzos del mes de marzo de 1868 hasta el día 24 de julio, fecha en que cesaron los trabajos.

En tan breve espacio de tiempo se fueron acumulando los conflictos y desacuerdos entre el arquitecto y el Obispo y Cabildo catedralicio. El incremento progresivo de los roces y las tensiones hizo imposible el entendimiento entre ambas partes. Tras una compleja cadena de altercados, finalmente, después del terminante informe de la Academia de San Fernando, Andrés Hernández Callejo fue destituido de modo oficial el día 19 de diciembre de 1868.

La polémica generó un abultado expediente compuesto de informes, instancias, peticiones, súplicas, cartas confidenciales, etcétera 2, si bien todo ello se encuentra ampliamente relatado en dos documentos fundamentales: el informe elaborado por la Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde se recogen los cargos formulados contra el arquitecto tras la inspección de los trabajos 3, y la emotiva Defensa de. la Administración Facultativa ejercida en las obras de restauración de la Catedral de León por el Arquitecto Director que fue de las mismas Don Andrés Hernández Callejo, escrita en 1869, después de la destitución y, que, pese a estar dirigida personalmente al Ministro de Gracia y Justicia, esta memoria tuvo una amplia difusión pública al ser editada en Madrid ese mismo año de 1869 (fig. 36) 4.

Estos escritos nos muestran a Andrés Hernández Callejo como una personalidad un tanto áspera y de carácter difícil, que acababa de recibir el duro golpe del fallecimiento de su madre, su mujer y su hija. Llegaba a León después de haber dirigido la restauración de la Basílica de San Vicente de Ávila, trabajos que le valieron una importante reputación que incluso llegó a merecer elogios de la Corona, aunque tampoco estuvieron exentos de conflictos 5.

Cuando llega a León en marzo de 1868, su actividad se concentró en la gestión y control administrativo de los trabajos: trató de modificar lo que consideraba una total confusión y desorden en la marcha de las obras, así como ciertas practicas excesivas y actitudes relajadas de los obreros, abusos estos cometidos a su juicio por la falta de energía del anciano Matías Laviña en los últimos años de su vida.

Según relata el propio arquitecto, en el momento de hacerse cargo de la Dirección de los trabajos “el templo estaba obstruido materialmente” por la acumulación desordenada de sillares y maderos en los atrios meridional y occidental, debajo de los puntos ruinosos y en el interior de las capillas accesorias; los talleres de cantería y carpintería se encontraban completamente desorganizados y a la vista del público; las herramientas, pertrechos y obras escultóricas desguarnecidas, mientras que la casa-oficina “era en su planta baja un verdadero sótano sin luz ni ventilación, sin desahogo ni abrigo” 6.

En poner en orden los materiales, organizar los talleres, controlar el trabajo de los operarios, acondicionar la oficina de las obras, cerrar el paso de la catedral a personas ajenas a los trabajos, establecer medidas de seguridad para las herramientas y materiales, Hernández Callejo ocupó la mayor parte del tiempo que ejerció la dirección de los trabajos de restauración. La única operación directamente relacionada con el avance concreto de las obras de restauración fue el amplio número de sillares que se labraron durante este periodo. Precisamente esta escasa eficacia en el adelanto de las obras, que permanecieron en el estado en que las había dejado el difunto Matías Laviña, y la falta de un criterio y plan de restauración, fueron dos de los principales motivos de orden facultativo para proponer su destitución.

Sin embargo, la polémica mantenida con las autoridades religiosas, pese a utilizar estos argumentos de orden facultativo-administrativo, tuvo su punto de partida en causas más concretas. Dentro de las medidas de organización de las obras, Hernández Callejo cerró el paso a los trabajos al público, decisión que afectó al Obispo y Cabildo catedralicio en una considerable limitación del tránsito por el interior de la catedral. El arquitecto se lamentaba de la celebración un mes después de su llegada a León de los Oficios de Semana Santa en el interior del templo, bajo la nave central, lo que le obligó a redoblar la vigilancia de la bóveda del coro, en estado de semirruina. Ante “un caso tan posible de ruina”, Hernández Callejo procedió a cerrar el paso a la catedral para evitar responsabilidades. A partir de entonces los roces con las autoridades eclesiásticas se sucedieron; el cierre con dobles llaves de ciertas dependencias y un grave incidente ocasionado cuando Callejo colocó un candado sobre la cerradura de la verja principal del atrio provocaron el estallido de las disputas. Este hecho ocasionó la intervención inmediata del Gobernador Civil de León para que Callejo cediera en su actitud e incluso extra-oficialmente se habló de “encarcelar” al arquitecto por las atribuciones que se había arrogado. Las tensiones y crispaciones adquirieron una acritud desmesurada. Hernández Callejo procedió a levantar acta notarial la tarde del 28 de junio de 1868 consignando el estado de las obras, la situación del edificio, el uso que se hacía del mismo y el estado en que recibía los trabajos; todo ello, ante la presencia de varios arquitectos e ingenieros residentes en León que convocó como testigos facultativos, tenía la intención de dar el carácter público al acta notarial y eximirse de responsabilidades ante una posible ruina del edificio 7.

El anuncio de una ruina factible y la impotencia del arquitecto para evitarla desató la alarma entre la población leonesa. El Obispo y Cabildo de la catedral decidieron dirigirse directamente a la Reina Isabel II para que interviniera en este delicado asunto. En la súplica que elevaron hasta el trono el 8 de julio las autoridades religiosas inculpaban al arquitecto del “mal estado de su Iglesia y sobre todo del grave retraso en que se encuentran las obras de restauración”, llegando a hablar de “la problemática inteligencia y falta de acción que se observa en el director actual”. Los cargos que se le imputaban se referían a la escasa eficacia y cuestionable legalidad de su gestión facultativa y administrativa 8:

Cuatro meses han transcurrido desde que está en el cargo, y todo este tiempo, el más a propósito del año para esta clase de trabajos, se ha empleado en mover piedras de un punto a otro, en preparar una oficina para la dirección de aquellos, en interceptar el patio y entrada principal de la Santa Iglesia bajo el pretexto de custodiar la piedra antigua de la misma, en labrar algunos sillares y por último se ha perdido un tiempo precioso y gastado los escasos fondos destinados a las obras ... sin haberse ni colocado un sólo sillar”.

Andrés Hernández Callejo, sabedor de las gestiones de las autoridades religiosas ante la Corte, se dirigió a la Reina por su parte pocos días después, el 17 de julio, con la exposición de sus motivos y apelando a la protección de los monarcas 9.

El Gobierno de Isabel II, para resolver este enojoso asunto, se dirigió por Real Orden de 20 de julio y 14 de septiembre de 1868 a la Academia de San Fernando para que examinase e informara sobre el estado de las obras de restauración de la catedral de León y el conflicto surgido. El informe de la Comisión académica fue decisivo al declarar que las acusaciones vertidas por el Obispo y Cabildo contra el arquitecto tenían fundamento. Todo ello conduciría a la destitución de Andrés Hernández Callejo como director de las obras de restauración.

 

2) DESTITUCIÓN DE ANDRÉS HERNÁNDEZ CALLEJO.

La Academia de San Fernando comisionó a tres de sus miembros para emitir informe acerca de la gestión de Hernández Callejo 10. La composición de la Comisión fue posteriormente criticada por el arquitecto abulense acusándola de parcialidad al emitir sus juicios. Juan Bautista Peyronnet, que ya había visitado el templo hacía cuatro años, Antonio de Cachavera y José Amador de los Ríos, fueron los encargados de inspeccionar el edificio e interrogar al arquitecto. Andrés Hernández Callejo, una vez cesado, acusó a la Comisión de tener intereses en su destitución: primero porque su sucesor, Juan de Madrazo, era hermano del Presidente de la Academia de San Fernando, Pedro de Madrazo, y en segundo lugar por la coincidencia de ser José Amador de los Ríos hermano de Demetrio de los Ríos, arquitecto que sería propuesto en la terna presentada por la Academia para la sustitución de Callejo, junto a Juan de Madrazo y Francisco Enríquez y Ferrer 11. Lo cierto es que Madrazo llegó a León un día después que la Comisión y conferenció con el Obispo y Cabildo a puerta cerrada, donde seguramente se trataría el tema del inminente relevo de Callejo en la dirección de las obras de restauración de la catedral 12.

La Comisión de la Academia de San Fernando recorrió las obras auxiliada por el delineante de las mismas, Ricardo Velázquez Bosco, que había sido violentamente destituido por Callejo 13. El examen de la Comisión enjuició la gestión de Hernández Callejo desde la doble perspectiva facultativa y administrativa.

Tras el reconocimiento del edificio e interrogatorio al arquitecto, la Comisión determinó que la falta de adelanto en los trabajos de reconstrucción se debía a los temores del arquitecto para acometer unos trabajos que le sobrepasaban. En el examen de la gestión administrativa la Comisión se declaró la “justicia de las acusaciones del Obispo y Cabildo”, afirmando la “perturbación de ideas y total desconocimiento de los deberes administrativos” por parte de Hernández Callejo: se le acusó de distraer partidas destinadas a la reconstrucción en “trabajos inútiles y del todo ociosos”, “haber hecho obras considerables sin autorización alguna”, como las reformas de los talleres y oficinas. También se llegó incluso a cuestionar los gastos ocasionados por los planos elaborados por Callejo para ilustrar su acta notarial al estimar la Comisión que “éstos se limitan exclusivamente al estado del templo al tomar posesión de su cargo y nada proponen, nada añaden, nada resuelven respecto a la prosecución de los trabajos, siendo por tanto de ninguna o muy escasa utilidad para las obras” 14.

Como conclusión a su extenso informe, la Comisión académica dictaminó el “abuso de las facultades” en que había incurrido como Director de las obras de restauración, la injustificable “inacción” en la que había permanecido durante seis meses, en los que “no ha asentado ni una sola piedra”, y buena parte de culpa en los conflictos mantenidos con las autoridades religiosas, causas todas ellas suficientes para expresar al Gobierno “la necesidad de adoptar una resolución definitiva respecto de la dirección de los trabajos”.

El informe de la Comisión fue presentado a la Academia en una sesión celebrada el 28 de septiembre de 1868, es decir, el día mismo en que estallaba la Revolución en Madrid. Esta circunstancia fue posteriormente criticada por Callejo que consideraba que fue una maniobra de la Comisión para que su informe se aprobara sin el necesario detenimiento de la Academia de San Fernando.

La Revolución y los consiguientes cambios ministeriales retrasaron la resolución definitiva del Gobierno. Fallecido el Obispo Calixto, el Canónigo Fernando Molina, comisionado por el Cabildo, dirigió al Ministro de Gracia y Justicia el 2 de diciembre de 1868, una dura comunicación en que instaba al Ministro a que separara definitivamente a Callejo de la dirección de las obras, además de “condenarle a la indemnización de los perjuicios que ha causado y a la pérdida de su sueldo por no haber cumplido con su deber” 15. Esta comunicación no escatima en acusaciones, pues el canónigo no dudó incluso en vincular al arquitecto al Gobierno de la derrocada Isabel II para agilizar la destitución “del cargo que en mala hora le confirió la destronada Isabel de Borbón, de cuya protección hacía alarde para intimidar al venerable Obispo y Cabildo”; desde luego, era ésta una singular unión de las autoridades religiosas con el Gobierno revolucionario para lograr sus fines.

La decisión final fue adoptada por una Orden del Ministro de Gracia y Justicia de 19 de diciembre de 1868 en que destituía a Andrés Hernández Callejo. Sin embargo, los problemas no quedaron totalmente clausurados: Callejo, con el incremento de la acción anticlerical y el cambio de Gobernador Civil en León, se acogió a estos cambios en la política para presentarse como víctima del clero. Fue necesario una Orden especial para que se apartara definitivamente de las obras. Finalmente el 27 de abril de 1869 Hernández Callejo entregaba totalmente la obra a Juan de Madrazo, cuando ese mismo día le remitió toda la documentación referente a la misma 16.

El Cabildo, sin embargo, debió de seguir presionando contra Callejo en la Administración estatal, pues el 29 de octubre de 1870 el regente del Reino dirigió a la Academia de San Fernando una Orden para que concretara los cargos contra Hernández Callejo y dictaminara si se podía exigir responsabilidades por su acción en la catedral de León. El informe de la Academia no estableció ningún tipo de responsabilidad por parte de Callejo, pues “no es posible imponerle como artista mayor castigo que el de la separación del cargo referido” 17.

En definitiva, el paso fugaz por las obras de Andrés Hernández Callejo tuvo escasa trascendencia para el desarrollo de la restauración de la catedral de León. Los trabajos continuaron en el mismo estado en que los había dejado Matías Laviña Blasco dos meses antes de su fallecimiento (fig. 37). Los desagradables y violentos incidentes entre el arquitecto y las autoridades religiosas ocuparon la principal actividad de este año de 1868. La Revolución de septiembre se cruzó en medio de estos acontecimientos. Diez años más tarde, en 1879, los sucesos entre Juan de Madrazo y el Obispo y Cabildo de la catedral de León repetirían el litigio entre ambas partes, sólo que el componente ideológico, escasamente presente en la destitución de Callejo, sería un elemento fundamental de una pugna que se desarrolló en un especial momento de equilibrio político como fueron los primeros años de compromiso canovista tras la etapa revolucionaria.

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1  A.G.A. (E. y C.), C.8053, Lg. 8841, Exp. n° 1. Antes de nombrar a Andrés Hernandez Callejo el cargo fue concedido a Juan de Madrazo que, sin embargo, renunció.

2  Prácticamente toda esta documentación se encuentra localizada en el A.G.A. (E. y C.), C.8053, Lg. 8841 y C.8054, Lg. 8842.

3  Juan Bautista PEYRONNET, José Amador de los RÍOS y Antonio de CACHAVERA, Informe de la Comisión de la Academia de Bellas Artes de San Fernando sobre la intervención del arquitecto Andrés Hernández Callejo en la Catedral de León. Madrid, 28 de septiembre de 1868. A.G.A. (E. y C.), C.8053, Lg. 8841, Exp. n° l.

4  E1 manuscrito original se encuentra en el A.G.A. (E. y C.), C.8062, Lg. 8847, Exp..n° 3.

5  Andrés HERNÁNDEZ CALLEJO, “Documentos que comprueban los títulos que tenía el autor de esta Defensa para ser nombrado Director de las obras de restauración de la Catedral de León”. Defensa... pp. 63-100. La restauración de la Basílica de San Vicente de Ávila fue continuada posteriormente por los arquitectos Vicente Miranda y Enrique Maria Repullés y Vargas.

6  Andrés HERNÁNDEZ CALLEJO, Defensa... pp. 10-18.

7  Acta notarial levantada por Don José Casimiro Quijano, Notario publico de esta Ciudad de León. León, 28 de junio de 1868. A.G.A. (E. y C.), C.8054, Lg. 8.842.

8  Súplica del Obispo y Cabildo de la Catedral de León dirigida a S.M. la Reina Isabel II. León, 8 de julio de 1868. A.G.A. (E. y C.), C.8053, Lg. 8841, Exp. n° l.

9  Súplica de Andrés Hernández Callejo dirigida a S.M. la Reina Isabel II. León,17 de julio de 1868. A.G.A. (E. y C.), C.8053, Lg. 8841, Exp. n° l,

10  A.A.S.F. sig. 93-7\4.

11  Estas cuestiones son retomadas en el capítulo siguiente en relación con el nombramiento de Juan de Madrazo.

12  Andrés HERNÁNDEZ CALLEJO, Defensa... p. 27.

13  Ricardo Velázquez Bosco ocupaba esta plaza, como vimos, desde el año 1863; debió de gozar durante este tiempo de cierto prestigio local que le permitió ocupar interinamente la dirección de las obras hasta la llegada de Callejo y tambi6n cuando éste fue destituido, pese a contar con tan solo 25 años de edad. Además fue Académico corresponsal de Bellas Artes y Secretario de la Comisión Provincial de Monumentos de León. Durante su período en León debió de realizar los dibujos de la Catedral grabados en la serie Monumentos Arquitectónicos de España, tres de los cuales reprodujimos en el capítulo anterior. Sin embargo, tuvo ciertos problemas formales en el nombramiento, como expresaba al dirigirse el 19 de diciembre de 1869 al Ministro de Gracia y Justicia para que se le reconociera oficialmente el nombramiento y la actividad desarrollada en Le6n (A.G.A. (E. y C.), C. 8054, Lg. 8842). Por estas fechas, con la detención de los trabajos ante la escasez presupuestaria durante la primera etapa de Juan de Madrazo, Velázquez Bosco abandonó el cargo. Sobre su personalidad y actividad en León véase Miguel Ángel BALDELLOU, Ricardo Velázquez Bosco. Madrid, 1990.

14  Una copia de estos planos se encuentra en el A.C.L. Monumentos arquitectónicos de España. Arte cristiano. Construcciones religiosas. Estilo ogival. Catedral de León. Documentación del acta del estado de la Santa Catedral y de sus obras de restauración levantada en el día 28 de junio de 1868, por su actual Arquitecto Director D. Andrés Hernández Callejo. Carpeta con siete planos.

15  Comunicación de Fernando Molina y Antúnez, Canónigo comisionado del Cabildo de la Catedral de León, al Ministro de Gracia y Justicia. Madrid, 2 de diciembre de 1868. A.G.A. (E. y C.), C. 8054, Lg. 8842.

16  Comunicación de Andrés Hernández Callejo al Ministro de Gracia y Justicia. Madrid, 27 de abril de 1869. A.G.A. (E. y C.), C. 8054, Lg. 8842.

17  Informe de la Academia de San Fernando en cumplimiento de la Orden de 29 de octubre de 1870. A.G.A. (E. y C.), C. 8053, Lg. 8841, Exp. n° l.