APÉNDICE DOCUMENTAL AL CAPITULO III

 

 

 

Complemento documental sobre la intervención de Matías Laviña Blasco

 

1. Comprobación de los efectos de los pilastrones. Matías Laviña, La Catedral de León, pp. 55-56.

Para que se comprendiera palpablemente el asunto, se circunscribió un cuadrado en derredor de la planta fundamental (del crucero), se armó otro de listones a plomo del mismo y a la altura de la ventana inmediata, con el fin de salvar por ella los gruesos de pared, alzando otra plomada o planta superior en que se armó otro cuadrado de listones en que se hallaban colocados los malhadados pilarotes. Alguno de los señores canónigos y capitulares tuvieron el gusto de ver la operación y oír la explicación practica del hecho, y comenzando desde la planta inferior, siguieron haciéndose cargo del retranqueo, y luego más arriba de la nueva retirada a la primera posición de la planta. Entonces vieron que de los seis pies de lado en cuadro que tenia el pilar fundamental, dejaba tres libres para el ambulacro que circuye la cornisa y los otros tres restantes para el siento de los antedichos pilarotes que dejaban al aire otros siete pies de tizón; y sorprendidos de un hecho tan evidente quedaron convencidos y dispuestos a defender la demolición ante aquellos que se condolían de ella.

2. Desmonte de los pilastrones; agosto de 1859. Informe de Matías Laviña al Ministro de Gracia y Justicia. León, 20 de octubre de 1859. A.G.A. (E. y C.), C.8.054, Lg. 8.842.

... Conocida pues la causa, era deber mío detener sin demora su progreso que visiblemente conducía a la ruina de una parte muy buena y más primordial del edificio, y así, poniendo en conocimiento del Gobierno esta idea, procedí inmediatamente a preparar los andamios para la demolición de los cuatro torreones, la cual se comenzó el día 5 de agosto. Al principio hubo que suplir con el arrojo y la buena fe de los obreros la falta de pertrechos aptos, previniendo al propio tiempo con el dicho y el hecho cuantas precauciones pudo sugerirme la práctica, y no obstante esto, llegaron un día a acobardarse los principales de ellos, con motivo de recientes desgracias ocurridas en otras obras particulares, así como por la oscilación que causó en los pilares el viento impetuoso, que reinó durante algunos momentos, amedrentándoles por hallarse sobre uno de ellos. Animados con buenas razones y consejos, con la ayuda de nuevos pertrechos y máquinas y con recordarles haber vencido las mayores dificultades, con el manejo y experiencia que antes no tenían, volvieron a su buen propósito, y ya en el día se manejan con toda destreza, llevando a cabo su arriesgada empresa”.

3. Reacciones ocasionadas por el desmonte de los pilastrones. Informe de Matías Laviña al Ministro de Gracia y Justicia. León, 20 de octubre de 1859. A.G.A. (E. y C.), C.8.054, Lg. 8.842.

La demolición de los torreones no dejó de alarmar al vulgo fácil de engañar cuando la malicia influye, más la gente sensata comprendió, y en el día comprenden ya los más, a vista del enorme promontorio de sillares y escombros que se hallan hacinados, que tanto exceso de peso cargado en unos pilares tan sutiles y tan excesivamente altos, aun sentando de lleno sobre los mismos, no podía menos de agravarlos y acelerar su ruin; pero no a todos era fácil saber que la masa total de los torreones, solo asentaba una tercera parte de su base en los referidos pilares fundamentales, otra endosada al falso apoyo de las pechinas, que, como todas, son también voladizas, quedando el tercio restante absolutamente al aire, ni menos era dable satisfacer a los mismos con teorías ni demostraciones gráficas, las cuales reservo hasta mi regreso a esa Corte, esperando merecerán la discusión y apoyo de la Real Academia y la aprobación de V.E.”.

4. Inicio del desmonte de la copula de Juan de Naveda por Matías Laviña. Carta de Matías Laviña a Antonio Ibarrola. León, 22 de septiembre de 1861. A.G.A. (E. y C.) C.8.053, Lg. 8841, Exp. n° 1.

Ahora debo añadir que el derribo de la media naranja se va efectuando sin mas coste que el de los jornales (...); pero esta relación es original y tendrá su página en la historia de la restauración, porque se han hecho de cruces hasta los inteligentes que la han presenciado; ya quitadas las primeras hiladas que ofrecían no poco peligro, van siendo cada día más fáciles de remover y bajar y hemos llegado a la undécima, sin contar muchos estucos, los ocho medallones de yeso y, a pesar de estas mutilaciones, pesan de 24 a 30 arrobas cada uno. Ayer no se hizo otra cosa que desembarazar y bajar escombros y habrá que suspender el desmonte un par de días para sacar de la Iglesia tanto material, pues no cabe más”.

5. Desmonte de la copula del crucero (26 de julio a 23 de noviembre de 1861). Matías Laviña, La Catedral de León, pp. 63-65.

El desmonte de la cúpula se hizo sin cimbras ni apoyo alguno (a pesar de que las primeras filas de dovelas tenían fuera de asiento el centro de gravedad), porque tal sistema, que es el usual, resulta siempre dispendioso y largo, y así se pensó en fijar el sillar que había de ser el primero a desmontarse; se apalancaron con maderos sus tres inmediatos de cada lado con amarras a las vigas y paredes del tejado dándoles garrote; y en este estado, dando a las juntas un corte de serrucho, quedo aquel adherido únicamente por su lecho, que con palanquetas fue muy fácil retranquear, y luego asegurar para hacerle ascender, y luego descender por medio de una cabria movediza sobre su base, que balanceando de uno y otro lado por medio de tirantillas alzaba el sillar y llevaba luego sobre el punto de descenso para bajar seguidamente al pavimento del templo. Antes de soltar el amarre de la dovela inmediata, se sujetaba del mismo modo la cuarta siguiente, y entonces se desprendía fácilmente la segunda, teniendo cuidado con las palanquetas de no dejarla correr por el plano inclinado; así se procedió hasta la cuarta hilada, no amarrando luego más que una dovela, y ninguna al llegar a la séptima, de modo que en doce días, no sólo se apearon las once hiladas que contaba el total de la media naranja, sino también su revestimiento, la cerca de sillarejos que la cubría y las ocho sibilas de estuco, cuyo peso no bajaba de 25 a 30 arrobas una con otra.(...) Despejado todo aquel espacio, se dispuso cubrirle con un tinglado apoyado en candelas, para que, cubierto de teja, defendiera de las aguas la parte central del crucero, y desde luego se pasó a la ejecución de un andamio de tres cuerpos, cuya altura es poco más de 50 pies, para efectuar el desmonte del Romanato, Ático y Torrecillas en los días serenos, dejando para los lluviosos el desmonte de la cornisa y sobrearcos de la media naranja, a todo lo cual fue dándose cumplido efecto; de suerte que desde el día 26 de julio al 23 de noviembre, o sea en setenta y dos días de trabajo , quedo desmontada la cúpula, su anillo y todo el frontis con el transporte de todos los escombros, piedras y maderas, y repuesto el tejado en el mejor modo posible”.

6. Desmonte de las bóvedas altas del brazo meridional (28 de junio a 1 de julio de 1862). Matías Laviña, La Catedral de León. p. 67.

el 28, a las nueve, se agujereó la primera bóveda en derredor de la clave, y como más tarde se notase en los riñones de la bóveda algún indicio de peraltarse, fue preciso amarrar y dar garrote a la clave contra una puente que, a manera de hilera sentada sobre las candelas de la fila central,, se prestaba a ello, y con esto se contuvo, permitiendo el descargo de todo su peso. Así se mantuvo hasta el día siguiente en que los cuatro aristones quedaron enteramente exentos: se dispuso, pues, su apeo sin más artificio que una decidida voluntad de los operarios, persuadidos del buen resultado. No hablí, pues, recelo de que la clave se moviese, y puestos escalonados los más esforzados de aquellos, mientras los demás se hallaban dispuestos a su ayuda y sometiendo el hombro bajo cada dovela, atendían en tal postura el momento en que, alzada la contigua a la clave, sintieron todos a manera de chispa eléctrica el respectivo peso que, por de pronto, dejaron a su pie para acudir al lado opuesto para verificar igual operación. Así se desmontaron los dos primeros aristones, y de igual modo se consiguió hacerlo con los otros dos, quedando la clave para lo último; se desembarazaron los andamios aligerándolos de aquel peso que bajo al fondo de la iglesia; y todas estas operaciones, que parecían tan azarosas y complicadas, se ejecutaron en poco más de dos horas”.

7. Estado de la fachada sur durante el proceso de desmonte. Memoria trimestral de Matías Laviña dirigida al Ministro de Gracia y Justicia. León, 28 de noviembre de 1862. A.A.S.F. sig. 42-1\2.

Las portadas sobrepuestas que debieron erigirse al último tercio del siglo XIV con el fin de contener el derrumbamiento ya iniciado por las grandes hendiduras que se han descubierto, procedentes de otras causas más lejanas ... contuvieron un tanto la ruina; más como la lesión lejos de cicatrizarse sufrió la carga últimamente dicha (contrafuertes de Miguel Echano), y lo que es peor, los embates de los vientos huracanados, que hacían estremecer tan elevadas construcciones, agravando el mal, se presentó dicho agrietamiento en diferentes puntos, y llegaron a resentirse las sobredichas portadas que presentaban una separación de más de dos pulgadas; (...) además el ático o romanato se cargaron no ha muchos años de dos enjutas, aristones y bóvedas más inmediatas de un peso que, proyectando fuera del vivo, sin ninguna trabazón, va escurriéndose y produciendo tal separación que dio origen a grietas horizontales que se presentaron de improvisto en los macizos y casi a la vez en diferentes puntos. (...) No puede menos esta Dirección de poner en conocimiento de V.E. la agradable sorpresa que causo en la población, que tanto interés toma por la conservación de su histórica Catedral, al ver descubierta una parte primitiva del segundo cuerpo de la fachada en cuestión y admirar su esbeltez y bella proporción y su adecuada y sencilla ornamentación, creciendo sus deseos de llegar a ver su total pristinación”.

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*  En este apéndice se reproduce literalmente documentación extractada que permite seguir el relato de la intervención de Matías Laviña directamente. A estos documentos nos hemos referido a lo largo de este capítulo.