Símbolos, enigmas e interpretaciones

MANUEL RODRÍGUEZ Y RODRÍGUEZ

Los pueblos tienen en sus costumbres y cultura especificas las señas de una identidad que les diferencia de los demás. De esa identidad peculiar y diferenciadora es de lo que vamos a tratar en este trabajo de investigación etnográfica.

Antes de nada, y para bien de todos, trataremos de deslindar el terreno correspondiente a lo simbólico y a lo enigmático de estas cuestiones.

El símbolo, según la Real Academia Española, es la representación, sensorialmente perceptible, de una realidad en virtud de rasgos que se asocian con esta para una convenci6n socialmente aceptada. Se dice que el simbolismo es un sistema de símbolos con que se representan creencias, conceptos e incluso sucesos. Al decir de Bourdier, los símbolos tienen dos polos: el sensorial, que despierta deseos, sentimientos y emociones, y el ideológico, en donde se encuentra la distribución, normas y valores que guían y controlan a las personas como miembros de un grupo y categorías sociales.

El enigma, también según la R.A.E., es el dicho o conjunto de palabras de sentido artificiosamente encubierto para que sea difícil de entender o interpretar por hallarse encubierto su contenido. Según Vergara, “cosa difícil de entender”.

de la simbología aviar

El hombre, desde la mas remota antigüedad, siempre sintió admiración, y hasta envidia, de las aves, por ser éstas los únicos seres capaces de ocupar el espacio aéreo.

La mitología griega, con el “experimento” de Ícaro, nos da una idea del afán del hombre por competir con las aves. Por la Mesopotamia y el viejo Egipto aparecieron dioses alados. Las almas ya eran aladas y volanderas. Las religiones cristiana, judía o la islámica crearon regimientos de alados ángeles. Ya lo dijo Dante: “Los ángeles son las aves de Dios”.

En este territorio berciano hallamos un determinado numero de aves, entre otros animales, que son, para los habitantes de estos territorios encunados en plena naturaleza, símbolos variados. Hasta nos atrevemos a pensar si ello tiene algún paralelismo con otras creencias de raíz afro-asiática o si son reminiscencias de viejas tradiciones.

La paloma

Actualmente considerada como símbolo de la paz y de la concordia, sigue siendo, aquí, el primer ser que piso la tierra tras el diluvio, según la teoría cristiana.

Dejando lo que la paloma representa en el lenguaje alquimista, diremos que entre los habitantes de esta ruralidad es un magnifico ejemplo de la convivencia e indisolubilidad del matrimonio. En nuestra religión ocupa el máximo espacio como resultado del amor del Padre y del Hijo o como inspirador de los evangelistas: el Espfritu Santo.

El cuervo

Dicen que según la ciencia adivinatoria y profética de los augures, que sacaba partido hasta del vuelo de las aves, se determine la fundación de Lyon (Francia) por el permanente paso de una bandada de cuervos. La mitología cuenta que Apolo, hijo de Zeus, quiso obsequiar a su padre con una copa del agua mas clara que se conocía. A por ese agua envió a un cuervo, su ave preferida junto con el azor. Pero el animal topó con una higuera que tenía unos tentadores y madurísimos higos. Probó, engulló y luego reposó convenientemente la digestión. Hasta debió de echar una media siesta porque, al final, se dió cuenta de que se había retrasado en demasía en el cumplimiento del recado. Temiendo la bronca de Apolo, se disculpo echando la culpa a una serpiente que le tentó a desobedecer. Como Apolo descubriese la mentira, le castigó a cambiar, para siempre, el traje blanco por uno negro. Ello parece indicar que antes los cuervos eran blancos.

Los celtas, según dicen las historian, consideraban a los cuervos como druidas (sacerdotes), e incluso como el dios Lug o Luc, fundador de Lucus (Lugo), que significa bosque sagrado.

En Escandinavia el dios Odin llevaba sobre sus hombros un par de cuervos llamados Hugin y Monin. El uno simbolizaba la vida y el otro, la muerte. Estos mismos pajarracos eran los que informaban al “jefe” de como iban los asuntos después de volar el espacio.

En el catolicismo aparece el cuervo desempeñando un buen servicio, cual es el que aparece a los pies de San Benito ofreciéndole un pan.

Pero a nuestros paisanos de esta comarca parece ser que mas bien les visito el Munin escandinavo o el mentiroso de los higos, porque cualquier graznido o pase por los aires de uno o mas cuervos siempre despierta recelos en la población, porque este pájaro es el augurio de la muerte de algún familiar o vecino, o presagio de alguna desgracia. Además de pájaro de mal agüero, es otro de los carroñeros que, como las urracas, se ceba sobre las carnes de aquellos animales cuya muerte es casi tan sentida como la de cualquier cristiano.

Por ultimo, me queda la posible justificación del espacio dedicado al señor de la capa negra, como le llaman por aquí para no mencinallo, porque de ello se pueden deducir varias cosas o asuntos y, entre ellos, el de ostentar el símbolo genérico del pluriempleo o plurifunción. Hasta me da en la nariz, pese a que no goza de mi simpatía, que es un infiltrado en lo que de mitológico pudiera tener en el Cristianismo, pues, aparte de lo que dije de San Benito, también anda el cuervo asociado a los santos ermitaños como San Antonio o San Pablo Ermitaño. En fin, dejo al lector todo el espacio que desee para sacar sus conclusiones particulares.

La lechuza y el mochuelo

Por ser aves nocturnas, seres que mezclan sus vidas con las tinieblas, no tienen buena prensa entre nuestros paisanos. Las asocian con lo esotérico o con alguna desgracia siempre que se oyen sus lastimeros cantos. Como las respectivas fachadas se asemejan a personas malencaradas y misteriosas, también las asocian a los espíritus diabólicos. Hasta dicen que son bruxas disfrazadas de pájaros.

El gallo

De todos los animales que comparten la vida con el hombre del campo, no hay ningún otro que alcance mayor simbología que el gallo, señor del gallinero.

El gallo aldeano es el equivalente al reloj de cualquier campanario catedralicio o del ayuntamiento. Es, como si dijéramos, el eterno sereno del pueblo que, antaño, cantaba las horas nocturnas cual si se tratase de un despertador oficial.

Es, con su canto mañanero, el que pregona el fin de las tinieblas cuya claridad inminente devuelve la ilusión a los espíritus y pone en marcha la naturaleza bostezante.

El arrogante gallo, aparte de su caballerosa ejemplaridad ante sus señoras gallinas con el “usted primero”, incluso a la hora de comer, es un infalible “hombre del tiempo”, cuya periodicidad de su canto indica, para los entendidos, los posibles cambios metereológicos. La variabilidad esta en función del numero de veces que altere el canto, excluyendo el que marca el amanecer.

También el simbolismo de este animal penetró en el mundo de los enigmas: la Biblia le hace cantar paralelamente a la negación de Pedro. La iglesia católica celebra con la misa de gallo el nacimiento del hombre mas grande de la humanidad, Jesús de Nazaret.

Dejando a un lado lo que el gallo simboliza para los alquimistas, lo hallamos, esta vez metálico, engarzado en la cruz de cada campanario aldeano formando la veleta que se enfrenta a toda la rosa de los vientos con toda valentía y a pecho descubierto, como los héroes, como símbolo también de la valentía y hasta de las virtudes.

Me parecía muy raro que a tantas virtudes que se le atribuyen al gallo no se le opusiera alguna pega de carácter maligno. Efectivamente. Halle en El Ciprianillo y en La historia del diablo de Vicente Risco, el hecho de que incubando bajo la axila un huevo de gallo negro puede obtenerse un demonio familiar que, cual describen los grimorios, viene a ser una especie de sirviente demoníaco para “todo servicio”.

La mariquita

La mariquita es, en el Bierzo, un pequeño escarabajo de color rojo con lunares blancos, que se alimenta de esos pulgones que tanto daño hacen a los frutales y otros productos de huerta.

Se le considera como una especie de animal sagrado cuyo maltrato constituye un pecado, tal como lo es hacer daño a la abeja como productora de la cera que, convertida en velas, es indispensable para alumbrar a los muertos y a los santos. En el Bierzo eran famosos los cereros de Cacabelos, que compraban, fabricaban y vendían la cera.

Cuando este animalillo se pone a la vista, es bueno cogerla, ponerla sobre el dorso de la mano derecha para que pasee sobre los dedos. A la vez que se pide un deseo, se le dice: “Mariquita, vaquiña de Dios, cuenta los dedos y vete con Dios”. Si después de pasar sobre los dedos de la mano derecha no emprende el vuelo, se le arrima la mano izquierda para que haga lo mismo y, al final, para facilitarle el vuelo, se le obliga a que suba por el dedo índice a la vez que se eleva la mano. En su vuelo va el mensaje hacia el cielo.

Aparte de entender que este animalillo podría ser el símbolo de una especie de cartero espacial, me queda la duda de si la tal mariquita tendrá alguna concomitancia o relación mítico-simbolica con el famoso escarabajo egipcio mencionado en el Libro de los Muertos y que, actualmente, bien plastificado, venden a los turistas como talismán de virtudes mágicas.

La golondrina

Nos queda por incluir en el grupo de aves simbólicas a este animalillo que, aparte de ser sacralizado por nuestros paisanos, dada la creencia de que fueron estas avecillas las que liberaron al Mesías de la corona de espinas, es, como si dijéramos, el símbolo de la emigración, que tanto afectó a este territorio.

Es, por excelencia, el pájaro mas familiar y convivencial. Su nido en el corredor, en la cuadra o en el alpende es una casa mas y una familia más entre la otra casa y la otra familia.

Con la creencia de que los aninadores son siempre los mismos o sus hijos, aceptan su llegada en cada primavera cual si fuese el familiar emigrado que retoma al hogar. Su partida, ya en verano, deja un notable vacío en la casa del labrador. En el aire queda la duda del nuevo encuentro haciéndose la misma pregunta que Bécquer en sus Rimas: “¿,Volverán las oscuras golondrinas...?”. A veces hasta las personas mayores acentúan esta pregunta.

las culebras

Tanto las culebras como las víboras son aquí el símbolo de la perfidia, del mal, y, sobre todo, la viva representaci6n del demonio. Dicen que es de muy mal agüero y peligroso ver o nombrar una culebra. La mencionan como la rastreira o lagarta. Es muy difícil que salve la vida de ser vista por cualquiera.

Entiendo que esta aversión hacia tal ofidio viene de muy lejos. La religión católica la ha paseado por la Biblia al lado de un manzano, la coloco junto a Moisés hecha un bastión milagroso y hasta la aposento a los pies de la Virgen Inmaculada.

La figura de toda serpiente es verdaderamente enigmática y desconcertante. Dicen que el signo matemático del infinito no es mas que una serpiente cruzándose sobre sí misma. Enrollada, forma la espiral que en la cosmogonía de varias religiones paganas es el símbolo cósmico de la galaxia, del microcosmos o macrocosmos: partida y retorno, contracción y expansión.

Hallamos gran numero de espirales, lo mismo dextrógiras que levógiras, en numerosos petroglifos de la Galicia de la Edad del Bronce. Isis, la diosa egipcia de la Naturaleza, aparece con dos serpientes de cabezas aladas enroscadas en sendos brazos. La religión cretense tenía su diosa de las serpientes, cuyos brazos y pechos estaban rodeados de reptiles.

Hay una rama de la secta de los gnósticos, a los que llaman los Adoradores de serpientes, que, portando este animalejo en un cofre, lo sueltan oportunamente para que se pasee sobre los objetos de culto.

Una de las cosas que me llama mucho la atención es el empleo de las serpientes en heráldica. Unas veces colocadas en palo o faja, otras formando circulo mordiéndose la cola y otras formando orla enlazadas por la cabeza y cola, cual ocurre con el escudo de los Miranda, que puede contemplarse en un edificio de la Calle Real en Molinaseca.

el lobo

De haber un símbolo para la perfidia, para la traición o para el mas desastroso final de una vida que pudiera acaecerle a un habitante de estos territorios, el lobo seria el mas genuino. Baste decir que la peor maldición que pueda salir de la boca de estos bercianos es la de “¡Malos lobos te coman!”.

Es tal la aversión hacia este animal, que hasta resulta de mal agüero pronunciar su nombre, especialmente de noche. En tal caso referencial, le dicen o outro (el otro, el perillán o el bocazas porque su boca alcanza de oreja a oreja).

Lo que pudiéramos decir del posible enigma que tal animal encierra seria, según dicen, que su presencia, aun sin ser visto, es detectada por personas y animales sobre las que desencadena una especial excitación nerviosa. De esto puedo dar fe por una no muy grata experiencia nocturna. Personalmente también presencié el hecho de que los mozos de un pueblo, tratando de colocar sobre un borrico primero, y sobre un caballo después, una piel de lobo desecada y rellena de paja, no lo lograron por ningún medio. Y como, días después, llevado un trozo de esa misma piel aun corral con diversidad de ganado, produjo el consiguiente revuelo entre toda la animalada, incluidas las gallinas. También dicen que la agrícola, como correas para el yugo o cubiertas de mullidas de la yunta.

Dado su comportamiento anómalo, aseguran que "“en tres pelos de Demo”, es decir, que es demoníaco. De ahí el refrán: “Do lobo millor, faga o Demo un tambor”.

Sin embargo, cosas de la vida, el lobo, en heráldica, es el símbolo de la ferocidad, de la vigilancia y del valor. Así lo entienden, por ejemplo, los Orozco y los Osorio, que lo incluyen en sus respectivos escudos de armas.

la luna

Para hacer un poco más ameno este tema, permítasenos adentramos un poco en las consideraciones que tal astro merece.

Sin lugar a Judas, bien podemos decir que el Sol y la Luna fueron unos de los primeros dioses del hombre. Así nació la Astrolatría.

En la religión cretense se rendía culto a una diosa Madre, asimilada unas veces a la Tierra y otras a la Luna.

La misma luna fue, durante muchos siglos, un verdadero misterio no solamente por su ciclo lumínico, sino por su correspondencia con la menstruación de la mujer.

Para los papúes es este astro el primer marido de sus mujeres. La menstruación es la prueba de la relación que existe entre las unas y la otra.

En Camboya la luna llena equivale al comienzo de la buena suerte.

En el antiguo Egipto se pensaba que la luna estaba representada por varios dioses. Así es que cuando esta llena se interpreta como la apertura del ojo de Horus.

Más de una docena de países pertenecientes a Oceanía, África y Asia, tienen en sus banderas una luna como símbolo.

Acercándonos todavía más a lo simbólico mezclado con lo esotérico del astro de referencia, hemos de recordar a la luna metida en ]as religiones, incluso en la heráldica.

La iglesia católica celebra la Pascua de Resurrección el domingo siguiente al plenilunio posterior al 20 de cada marzo. Pregúntense, entonces, a cuantas lunas del carnaval, fiesta de las fertilidades célticas. Es decir, quedan interrelacionados Carnaval, Cuaresma y Semana Santa.

Los judíos también celebran su Pascua a la mitad de la luna de marzo.

Los mahometanos, con o sin chilaba, celebran su mes del Ramadán en el noveno mes lunar.

En heráldica hallamos la luna raras veces en fase de llena, pero si en sus distintos cuartos, especialmente en los crecientes, ocupando espacios en escudos de armas, tales como en el de los Pinto, Ojea o Luaces.

A la vista de cuanto antecede, ¿qué de extraño puede tener el hecho de que nuestros paisanos tengan la luna metida hasta en sus entretelas?

Este satélite es, sin lugar a dudas, su maestra o guía del diario vivir entre la naturaleza. Es su compañera de viaje que alumbra el camino de sus nocturnidades o las ultimas y apuradas horas de cada jornada. Hasta se dice, y de hecho lo parece, que andando y mirando a la luna, esta anda al mismo compás del caminante. También la recuerdan los mayores con cierto amargor, pues fue el único “alumbrado publico” del que disfrutaron por todos los siglos y hasta hace pocos años.

Para añadirle algo más a lo que pudiera tener de multisimbolismo, se puede decir que, para quienes siempre estuvieron pendientes del cielo, también es tal astro su particular “mujer del tiempo”. En sus distintas fases, coloración, brillo y otras señas que se alcanzan a diario es la que predice las lluvias, tormentas, vientos, bonanzas... que se avecinan.

Con las fases de la luna se ha contado siempre para la siembra, plantaciones, talas de árboles y hasta para la matanza del cochino. Una secular experiencia ha hecho que la luna sea para el campesino de estas latitudes algo mas que un simple acompañante de la Tierra en su monótono giro.

Muchas veces me pregunto sobre lo que nuestros antepasados astrólatras le pedirían a un ídolo pétreo, representativo de una luna llena que conservo con mucho aprecio entre mis piezas arqueológicas.

de las supersticiones

En este Bierzo de la, hasta hace poco, zafia ruralidad, existe, antes mas que ahora, una especie de simbiosis entre lo puramente religioso y lo que pudiéramos llamar supersticioso. Lo mismo el cura de la parroquia bendice unas cuerdas para atar al cuello de las vacas a fin de que no les afecte el mal de ojo, que en el convento X venden la Oración de San Francisco para clavar detrás de la puerta de la casa a fin de que no entren las bruxas.

Las causas de la supervivencia de las muchas supersticiones quepadece este país las deduzco, en primer lugar, por el aislamiento milenario que, hasta hace poco tiempo, sufrieron mas de un centenar de estos pueblos a los que no alcanzaba ni la cultura, ni las vías de comunicación, ni la electricidad ni los demás servicios que corresponden a un mundo civilizado. Cito, en segundo lugar, el escaso celo mostrado por sacerdotes y maestros, casi únicos funcionarios alcanzables, por erradicar estos errores. Particularmente, la Iglesia tiene aquí una gran carga de culpabilidad dada la libertad y permisividad concedida al demonio para tentar a cualquier hora y en cualquier lugar, incluido el mismo templo; arrear para su infierno al mas infeliz por aquello de no cumplir a rajatabla; concederle el derecho de “allanamiento de morada por aquello de penetrar en los cuerpos, e incluso el derecho de pernada” (incubos). Pues de ahí viene, o pudiera venir, aquello de la facilidad de vender el alma al diablo, según El Ciprianillo, o de hacer use de aquel dicho ante el peligro de “Dios e bon e o Demo non e malo”.

Mirando la lista de supersticiones en donde las creencias dan una especie de pauta de vida, compruebo que el hombre de estas tierras es una especie de navegante en un extenso mar de la suerte.

Sopla el viento adverso de la mala suerte si lo primero que se ve, por la mañana, es una mujer, si se rompe un espejo, si se pasa por debajo de una escalera, si alguien abre el paraguas dentro de casa o pone la boina encima de la cama... y otras cuarenta mas.

Sopla el viento favorable teniendo en casa una herradura de siete agujeros o una pata de conejo o liebre; el ver, impensadamente, una boda; hallar un trébol de cuatro hojas, etc., etc. Y no señalamos nada de los sueños, que también tienen las dos vertientes, porque pensamos dedicarles espacio aparte.

Antes de entrar en el terreno donde ciertos teólogos entienden como supersticiones ciertas practicas religiosas, nos permitimos señalar una de especial consideración, pese a que algunos autores lo encajen en el campo de la parasicología: la maleficencia.

la maleficencia

“Habito o costumbre de hacer mal”, según el Diccionario de la R.A.E.

Como antecedente diremos que esto del maleficio es una cuestión que ya viene de las culturas antiguas en que los males, según se entendía, venían proyectados de fuera y considerados como un castigo o mal deseo (¿mal de ojo?). Para librarse de ellos había, con ayuda del chaman o iniciado, varios procedimientos, pero los mas usados eran transferir el mal a un objeto material, a un animal o a otra persona.

No cabe ninguna duda de que en esta cuestión aparecen dos vertientes. La superstición venida de manos del “medico”, y la psicológica o psicoterapéutica, venida de la fe que el “paciente” haya puesto para curarse.

Rogamos al lector tenga en cuenta estos antecedentes por si lo que vamos a relatar a continuación tiene algo que ver con este asunto.

Subsiste y persiste en el Bierzo la creencia, especialmente en el mundo rural, de que hay personas capaces de causar males al vecino de turno al que se le tiene envidia o aversión.

Esta maleficencia o mal facer transferido suele manifestarse en una peste aviar, en la quema del pajar, en las depresiones personales o excitaciones nerviosas u otras manifestaciones que enturbien el monótono vivir aldeano.

El caso es que, según se dice, estos males son, en la mayor parte de los casos, debidos a un mal mirar (mal de ollo) acompañado de una ristra de malos deseos. Hasta se dice que quienes no son capaces, por sí solos, de hacer efectivas tales maldades, acuden al bruxo o bruxa de moda para que, mediante lo del arancel o de abundosa voluntá, le sacuda al vecino los hechizos necesarios para que, ponemos coma ejemplo, la hija no se le case con el mozo de sus entretelas.

Pero también ocurre que al perjudicado le gustaría devolver la pelota o retransferir el asunto a quien corresponda. De ahf que tambien haya personas capaces de ayudar en el asunto, aparte, claro esta, del o de la bruxa oficial.

Pese a las dificultades para obtener la debida información, por aquello de la “materia reservada”, fui a dar con una de esas personas que, en varias ocasiones, había ayudado a devolver la pelota al digamos mala uva que tuvo el atrevimiento de mirar sesgadamente a su vecino.

La cuestión esta en lo siguiente:

Se cogen tres ramos de olivo –en el Bierzo hay hasta en los cementerios–, tres de laurel y otros tres de brezo o retama secas. Cada rama ha de ser de distinta planta o árbol. Se compra en la farmacia un frasco de aceite contra la venganza (hay que llevar el envase). Preguntados los farmacéuticos más experimentados, se me dijo que para el caso valía cualquier aceite de los que se venden en la farmacia, incluido el de ricino.

Bien limpio el llar o sitio donde se hace la lumbre, se ponen en cruz, primero las ramas secas del brezo o escoba seguidas de las de laurel y terminando con las de olivo. Sobre ellas, también haciendo una Cruz, se vierte el aceite contra la venganza. Posteriormente, con una vela de las benditas en las Candelas o del Jueves Santo, se pone fuego a la ramallada y, con dicha vela en la mano, se pasa, también en cruz, por encima de la lumbre, a la vez que se dice: “Quiera Dios y la Virgen Maria que este mal que nos fas (aquí se pronuncia el nombre del “destinatario”) vaya pra ti e pra toda a túa familia. Por el poder de Dios e de la Virgen Maria”. A continuación se rezan tres padrenuestros y un avemaría.

Esta maleficencia o simple deseo de hacer daño al prójimo, que lleva aparejado el mal de ojo, bien puede considerarse como símbolo de que el hombre sigue siendo el lobo para su hermano. Aquí siempre hay una victima sobre la que se descarga, cuando menos, un vehemente deseo de agresión.

El enigma de estas cuestiones esta no solamente en una creencia bastante generalizada en estos poderes personales para inferir un mal, que algunos estiman de origen diabólico, sino también en la opinión de modernos cabalistas opinantes de que si el hombre fue hecho a imagen y semejanza de su Creador, también a este le tuvieron que ser conferidos unos poderes que, aunque de rango inferior, si que pueden llegar a altas cotas en quienes hayan sido iniciados.

nuevas cuestiones

Aquí vamos a entrar en otras cuestiones, que afectan a la comarca, por estimarlas de interés atendiendo a sus peculiaridades. El tal interés radica en que las supersticiones y la magia conviven en perfecto sincretismo con Las ideas cristianas, cual ocurre en buena parte de su fronteriza Galicia.

Estas supervivientes supersticiones ya están catalogadas por la teología moral como culto superfluo, culto indebido, etc., que iremos tratando por separado.

Culto superfluo

Consiste, entre otras cosas, en mantener, durante las misas, unos hachones o velas encendidas, dada la creencia de que así se redimen las penas y alivian los dolores del familiar difunto, catalogado como “alma del Purgatorio”.

Besar tal o cual piedra, peana o manto del Santo al que se le pide un favor o una gracia.

Besar los primeros puñados de tierra sobre el féretro bajado a la tumba, dada la creencia de que si va al Cielo ha de pedir por ellos.

Ofrecer, hacer votos o promesas, por sí o por otros, de ir andando hasta tal santuario, seguir de rodillas el itinerario de una procesión, dar tantas velas o limosnas, etc., en razón de que se sane de una enfermedad, que el mozo libre de la mili, etc.,etc. El caso es que este voto u ofrecimiento hay que cumplirlo bajo pecado mortal. También, con permiso del confesor, puede cambiarse por otro mas leve de no poder cumplir lo prometido. Como ejemplo diremos que Pepe ofreció a su amigo Andrés a cubrir a pie los 20 km. que hay hasta el Cebrero y asistir a la misa del Santo Milagro, si es que Andrés salva de una enfermedad que padece. Han de ir los dos.

Los santuarios preferenciales de esta zona berciana son: el dicho Santo Milagro del Cebrero, La Virgen del Carmen, de Dragonte, Santa Marta de Vilela (Villafranea del Bierzo) y Santa Lucia, de Paradela del Rio.

Aun respetando a los teólogos, entiendo que entre estas consideradas supersticiones hay algo enigmático porque no se entiende como muchas personas, con la fe a flor de piel, cuentan verdaderos milagros venidos por medio de tal o cual santo de su devoción. Y si hasta hace poco tiempo había, y aún hay, sacerdotes que leen los evangelios y bendicen las ropas del niño canijo para que mejore su condición física, resulta que también estos sacerdotes tienen fe en las ceremonias y amuletos, aunque todo ello este considerado como superfluo.

Yo entiendo, entrando ya en el terreno psicológico, que alguno de estos “milagros” es explicable en esos raros casos donde la enfermedad solo existe en la mente o imaginación del individuo y que esta desaparece mediante la persuasión del sacerdote o exorcista que, de algún modo, invocando santos y demás, afianza la oscilante luz o la duda que hubiera en el subconsciente del paciente.

Pero el no va mas de estos estancados (monopolizados) retazos supersticiosos, según los teólogos moralistas, está en el Responso de San Antonio Abad por la creencia, a pies juntillas, de que por medio de esta oración se hallan todos los objetos perdidos, animales extraviados o que la rapaza enamorará al mozo de sus entretelas y conveniencias económicas.

Pese a que hay pocas personas en los pueblos que no sepan recitar tal responso, no todos tienen la “facultad” de conocer acertadamente el resultado de la petición que se hace. Estos arresponseadores suelen ser mujeres ya entradas en edad. El veredicto viene después de recitar el responso, que ha de hacerse en la más absoluta soledad y a oscuras.

Personalmente pude averiguar que la petición al Santo es atendida si al recitar la oración no existe equivocación y, a la vez, se siente una satisfacción interna. Las equivocaciones en el rezo están en relación directa con la merma de posibilidades.

Culto indebido

Entran en este capitulo actos como los siguientes:

Tocar las campanas para espantar las tormentas y que vayan a parar al monte Ferradillo porque allí no hacen daño.

Entre las campanas que tienen mas fama disuasoria de las tales tormentas figura la grande de Villaverde de la Abadía, que solamente asomar el nublado la pone boca arriba cualquier vecino por si hiciese falta repicar. También tienen fama las de Villavieja, que dicen haber pertenecido al castillo de Cornatel, las de Villadecanes, Pobladura de Somoza, Oencia...

Si nos referimos al simple repique de campanas, que, en ese caso, lleva la connotaci6n disuasoria del “tente trono, tente en ti que Dios pode máis que tí”, se puede afirmar que el tal campaneo nada tiene que ver con el culto católico, porque la posible eficacia del tañido campanero estaría en las vibraciones sonoras que afectarían a las nubes de desarrollo vertical, forjas de las posibles tormentas. Entonces esto ya serian cuestiones físicas.

Otra cosa distinta es la antigua creencia de que en esto de las tormentas existen dos cosas distintas: los troneiros, calificados como malos espíritus que hacen ruido con sus zuecos mientras fabrican los granizos, y el rayo, que resulta ser una piedra muy dura que, al caer, causa destrozos varios y mata a la gente. El que logre hallar una de estas piedras puede estar seguro de que a él no le afectara, aparte de tener otras virtudes sobre ciertas enfermedades de animales. Dada mi curiosidad, me fue mostrada una de estas piedras que resulta ser como otras que poseo, halladas en distintos lugares. Tales piedras, perfectamente pulimentadas, en forma de luna llena, son de cuarzo oscuro o caliza; también las hay de material férrico (limonita y oligisto) con alguna incisión.

Las rogativas

Quizás por esas creencias de que las tormentas son producidas por malos espíritus para castigar a las gentes del campo, se haya seguido la tradición de los etruscos que tenían unas formulas o listas de conjuros en forma de letanías para invocar a todos los dioses “implicados” en la agricultura para que protejan sus cosechas. Aquí se le llaman rogativas a unas procesiones que organizan las parroquias para salir al campo en determinados días de cada año y en las que se canta la Letanía de los Santos y, al final, se bendicen los sembrados en dirección a los cuatro puntos cardinales, pese a que los moralistas tienen estos actos también como culto indebido. Lo que cabe es preguntarse en que época trajeron los etruscos esta “moda” a España o si nos la mandaron por los bárbaros.

Yo creo que lo bueno es encomendarse a Santa Bárbara, como lo hacen nuestros paisanos cuando ven caer un rayo: “Santa Bárbara bendita, que en el cielo estás escrita, manda pra montes incultos esta tormenta maldita”.

La adivinación o divinación

La divinación va encaminada a consultar el porvenir que a las personas les depara el futuro, valiéndose de algún intermediario, como serán los echadores de cartas, adivinos y otros medios que relacionamos a continuación, incluyendo la astrologia:

La oniromancia (adivinación del porvenir mediante los sueños). Aquí, al revés de como lo hacían en los tiempos antiguos en donde había onirócritas, como lo señala también la Biblia, parece ser que existe, casi en lo general, una tabla de dichos sueños, pero que dividen en los apartados de la buena y mala suerte. Por ejemplo:

Es buena suerte soñar con huevos enteros, con ganado lucido, con agua muy clara, oír cantar a hombres. Si se suena que uno se muere significa alargar la vida a un familiar, etc.

Trae mala suerte sonar con vacas flacas, con agua turbia. Si se suena con muertos, significa que se tendrán noticias de vivos; si con mujeres, que lloraras por algo, etc.

El Huevo de San Juan. Era costumbre, y sigue siéndolo ya en menor escala, poner al sereno (en el exterior) un huevo partido dentro de un vaso (en algunos casos es solamente la clara) durante la noche de San Juan, para recogerlo antes de la salida del sol. Mirando el vaso con su contenido al trasluz dicen que se observa el porvenir inmediato de quien lo puso. Yo he visto uno de ellos, pudiendo apreciar lo mismo que si estuviese ante un cuadro de arte abstracto con todas las consecuencias imaginativas. Sin embargo, otros, a mi lado, veían desde un barquito de vela que, según ellos, significaba un viaje por mar, hasta un campanario que, par tratarse de moza casadera, lo tradujeron por boda inmediata.

Como enigma cabe preguntarse si lo del vaso tendrá algo que ver con la lecanomancia, que, a efectos adivinatorios, practicaban los antiguos y que consistía en observar las imágenes que se formaban en el fondo de un copa llena de agua.

Otro medio adivinatorio era la consulta directa a los adivinos profesionales, echadores de cartas, etc., cuyos “negocios” tenían plaza fija en las ferias y mercados. Se lo cuento:

Por los anos sesenta y mas, que yo recuerde, andaban por ferias y mercados de este entorno geográfico tres tipos de negociantes en esto del adivinamiento: los del pajarito, los del horóscopo y los de consulta directa. Los echadores de cartas tenían consultorio aparte.

Lo del pajarito consistía en que un jilguero o un pardillo enjaulado saliese de esta cuando el “jefe”", o jefa –también había mujeres–, le ordenara para que (aquí el nombre del consultante) sacara uno de los papelines que, colocados de canto en una cajita, se le mostraban al pájaro. En el caso de que este sacase dos, se le ordenaba darle una vuelta al “legal”, y por cuyo servicio recibía el premio de un grano de alpiste. El contenido del papelín venía a ser una especie de buenaventura gitana con cierta variación, no exenta de consejos para conservar la salud y otros.

Lo del horóscopo venía a ser algo así como el prototipo de los actuales cajeros bancarios, pero con moneda. Su estancia lo era en una casetita con apariencia de estar deshabitada. En su frontis, aparte de la correspondiente publicidad, estaban las instrucciones pertinentes para su utilización, y que se reducían a meter una moneda, la indicada, en la ranura correspondiente al mes de nacimiento del consultante. Con el tiempo simulado para la “elaboracion” de la respuesta, salía por un cajetín la “papela” impresa; respuesta (comprobado) que lo andaba todo: desde la astrología a la superstición...

Por ultimo, nos queda la consulta directa. Aquí, para que se entienda mejor, les relato mi propia vivencia:

Ejerciendo mi profesión de enseñante en Villafranca del Bierzo, tuve la ocurrencia de ir a dar una vuelta por el mercado anual que allí se celebra el día de San Antonio (13 de junio), al que concurren muchas gentes de la montaña para vender sus ganados, especialmente lanar y cabrio, y a surtirse de lo necesario.

En un apartado, y sobre la plataforma de una camionetilla, hay un hombre tocando un campanil y dando voces para llamar la atención del “respetable”. Me acerque lo mas posible al que decía adivinarlo todo. Con bastante personal en su entorno y para “calentar” el asunto, mandó subir al estrado a un avispado mozo de la ruralidad; lo sentó en un taburete, lo vendo los ojos y, como para tranquilizarlo, le dijo unas palabras de las que solamente, dada mi cercanía, pude apreciar lo de “ultimo”. Dirigiéndose al publico, les dijo:

– A este rustico que veis aquí lo convertiré en adivino con el solo poder de mi mente. ¡Os asombrará el milagro!

Puesto de cara al publico, y de espaldas al medium, saco un llavero, a la vez que preguntaba:

– Concéntrate y dime si lo que tengo en la mano es un peine, un monedero o unas llaves.

– Unas llaves –contestó el “sabio”.

– Más difícil todavía –-añadió el “negociante”, a la vez que se acercaba al mozo y,  recomendándole más concentración, le musito algo al oído–. Dime ahora, y sin equivocarte, que es lo que tiene al hombro aquel señor de sombrero de paja y sin chaqueta que esta al fondo: ¿un capazo, una cachava o un cabrito?

– Una cachava –dijo certeramente el muchacho.

– Y para que no crean que éste y yo estamos de acuerdo, van a ver ustedes como adivina lo que yo le muestre sin decirle ni una palabra –añadió. Y sacando una aguja de la solapa de la chaqueta, la mostró al publico y luego pregunto al mozo por lo mostrado. Como este dudase, se le acerco y, al parecer, le pincho en un brazo porque contesto inmediatamente:

– ¡Carallo, una agulla!

A partir de ahí y tras la presentación de la medium “oficial”, comenzaron las consultas particulares en la cabina del antediluviano vehiculo.

Por aquello de lo “ultimo”, deduje que las contestaciones del improvisado medium estaban en relación con el orden de los nombres de las preguntas: lo ultimo, lo primero o lo del medio.

(Sentiría en el alma que alguien, por la forma de estos relatos, creyese que me estoy mofando de la credulidad de estas gentes aldeanas. Yo, que viví entre ellos y compartí, con harto sentimiento, sus carencias, sé, como pocos, que las preocupaciones del hombre andan parejas con las circunstancias y el medio en que se vive).

otras supersticiones sobre la suerte

Trae mala suerte:

–Barrer la casa antes de acostarse.

–Romper un espejo o tener en casa un cristal roto.

–Pasar por debajo de una escalera si no hay nadie encima.

–Casar o viajar en martes o trece.

–Ver un jorobado por la mañana.

–Barrer la casa en domingo.

–Encontrarse, inesperadamente, con un entierro.

–Que una vaca te de con el rabo en el cuerpo.

–Que oigas a una gallina cantar como un gallo.

–Que sea mujer la primera persona que veas por la mañana.

–Hallar en el camino una culebra.

–Ponerle a un hijo el nombre de otro hermano fallecido.

–Poner la boina o el sombrero encima de la cama.

–Abrir el paraguas dentro de casa.

–Ver a la novia vestida antes de la ceremonia nupcial.

–Ver a un gato negro por la noche.

–Salir de casa con el pie izquierdo.

Y muchos otros, claro.

Trae buena suerte:

–Tirar una herradura hacia atrás.

–Tener en casa una herradura de siete agujeros.

–Encontrar una herradura, y si esta tiene siete agujeros, mejor.

–Ver muchas golondrinas juntas, señal de boda o bautizo, según caso.

–Ver una mariposa blanca revoloteando en torso a la luz.

–Tener en casa la pata de una liebre o conejo.

–Poner una prenda al revés sin percatarse de ello.

–Hallar un trébol de cuatro hojas (cuatrifolio).

–En caso de viajar, ver, como primera persona, a un hombre.

Y otros muchos.