Presentación

 

Como toda zona de múltiples influencias, el Bierzo encierra un mundo verdaderamente sorprendente. Es cruce de culturas y caminos. De ahí que su identidad sea compleja y hermosa. Y aunque parte de cuanto aquí se muestra, sancionado en la realidad por creencias y usos de antiguas costumbres, pueda aplicarse, por extensión, a otros muchos puntos de nuestra realidad provincial, y aun fuera de ella, aquí adquiere un perfil muy definido.

Cuando hablamos de mágico nos estamos refiriendo a una realidad próxima a lo supersticioso en muchos casos, siempre en los limites de lo maravilloso, de lo que hoy resulta sorprendente. Pero es real. A muchos generaciones puede resultarles este relato lo que alguien dio en llamar cuentos de vieja. Nada más falso. Configura, con absoluta fidelidad, una parte de lo que dibuja, en palabras de Caro Baroja, la “visión de un mundo perdido”. Me atrevería a decir que no perdido del todo, pues en algunos rincones de la intrincada geografía berciana –leonesa, por extensión– ciertas prácticas, o rituales si prefieren, aun siguen en vigor. Formando parte, en definitiva, de un mundo de sueños, de esperanzas e ilusiones absolutamente necesarios para mantener intactos tanto el afán lógico de supervivencia como la posible mejora de la vida en sus diversas manifestaciones. Alejadas estas practicas y costumbres de lo que hoy llamamos, con legitimo orgullo, espíritu científico, no podemos olvidar que hay épocas –incluso el ahora mismo– que, por distintas razones cuyo análisis no viene al caso, son recurso ejercido por no pocos. Posiblemente por razones inconfesables. O por desesperanzas. Desgraciadamente.

Sea como fuere, lo cierto es que esta publicación, basada fundamental, aunque no exclusivamente, en un paciente trabajo de campo, pretende ser una recuperación de buena parte de esas prácticas y creencias. Una recuperación que, como complemento a otros aspectos, intenta acercarnos al concepto de vida global que han sentido y ejercido nuestros antepasados. Un amplio equipo de personas ha trabajado en ello. El problema, como casi siempre, son los limites de espacio. Hubiera sido muchísimo mas extenso, por que la memoria, individual o colectiva, aun es capaz de recuperar muchos detalles de cada pueblo. Pero la implacable ley de la concisión lo ha reducido notablemente. Creemos, sin embargo, que es una muestra digna de lo que buscábamos. Y como tal, queremos darla a conocer, con todas sus lagunas e imperfecciones. Como apoyo, el ultimo fascículo contiene, además de los índices, general y toponímico, una bibliografía seleccionada, en un momento en que tanto la de temática general como la referida al Bierzo son muy abundantes.

Decir, para acabar, que se ha buscado, dentro de lo posible, un tono esencialmente divulgativo en el relato. La ultima razón, fácilmente deducible, es acercar su lectura para que todos puedan disfrutar de este Bierzo mágico.

Alfonso García